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La Reina De La Mafia.

La Reina De La Mafia.

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Traiciones y engaños / Venganza de la protagonista
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ron Novel

Isabella Rinaldi y Alessandro Salvatore

NovelToon tiene autorización de Ron Novel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El plan continúa.

Isabella

Por órdenes de Alessandro nos dejaron en un hotel, el cual imagino pertenece a su familia.

Todo el trayecto estuvimos en un silencio incómodo. No me ha hablado, no me ha mirado, y no sé cómo sentirme.

Estoy en mi habitación. He tomado una ducha larga y relajante, la cual me hacía mucha falta.

Quería descansar, pero no puedo.

Así que salgo de mi habitación y voy a la de Alessandro.

Toco la puerta y, por suerte, me deja entrar.

Lo veo semidesnudo y debo tensar todos mis músculos para evitar la tentación.

—Dime que no lo dijiste en serio —le pido.

Él no responde.

Me acerco un poco más.

—Por favor, Aless. Encontraré una solución…

—Te quiero para mí. Solo para mí, Principessa. Eso es lo que quiero que entiendas. No estoy dispuesto a compartirte —me dice acercándose mucho.

—No quiero lastimarlo de esa manera —le digo con un nudo en la garganta.

—Entonces lo que dije sí fue en serio —responde.

Alzo la mirada y siento cómo los ojos me pican.

Bajo la mirada y estoy a punto de tomar su mano… pero me detengo.

Salgo de la habitación.

Cuando llego a la puerta de la mía, la voz de Antonio hace que me trague todo lo que tenía atorado.

Me giro y veo al hombre que fue mi primer amor… y al que he traicionado de la peor manera.

—Gracias a Dios estás bien. No sabes cuánto te eché de menos —dice abrazándome.

Pero mi atención no está en él.

Está en el hombre que se encuentra a cuatro puertas de la mía.

Alessandro me mira.

¿Qué hago con todo lo que empezó a crecer en mi corazón?

Antonio me habla de lo mucho que me estuvo buscando, pero no le presto atención.

Mi atención está en el hombre que me está mirando.

Si supiera la verdad, no me estaría abrazando ni diciendo todo eso.

Me estaría odiando.

Alessandro me mira con los puños apretados.

Mi dolor crece cuando se da la vuelta y entra a su habitación, dando fin a todo.

El camino de regreso a mi casa fue una tortura.

No pude mirar a Antonio a los ojos por más de dos segundos.

Mi mente estaba perdida y mi moral no dejaba de atacarme.

No debí darle rienda suelta a mis emociones.

Debí seguir como estaba, ignorando cualquier rastro de sentimientos hacia él.

Debí mantener las distancias.

Pero ya es tarde para todo eso.

Al llegar a casa me obligo a sonreír cuando veo a mi madre, a mi abuela y a mis amigas.

—Las extrañé tanto —les digo.

—Mírate, Dios, te has bronceado demasiado —dice Luisa.

Todas reímos.

La niñera trae a Amelie y mi sonrisa se vuelve aún más grande cuando la veo, obligándome a tragarme todos los sentimientos malos.

La tomo en brazos y me la llevo a mi habitación.

Quiero estar sola… pero con algo de compañía.

Y qué mejor compañía que la suya.

—Tu padre no quiere volver a verme —le digo.

Ella me sonríe.

Siempre está sonriendo.

—No sé qué voy a hacer —le susurro.

Alessandro

—¿Entonces estuvieron juntos? —pregunta Luciano, aún sorprendido—. Pero ya no… porque ella no quiere decírselo a su novio para no herirlo.

—Sí, exactamente —digo apretando la mandíbula.

En estos momentos estoy maldiciendo la hora en la que nos encontraron.

Estábamos muy bien en esa isla.

No nos preocupábamos de nada.

Pudimos darle rienda suelta a todo lo que surgía entre nosotros.

No nos importaba nadie más.

Solo nosotros.

—¿Entonces te gusta? —pregunta de repente.

—Creo que es muy obvio —respondo con una mueca.

Odio imaginarme lo que estará haciendo con su novio la mujer que me ha cautivado.

—¿Entonces el plan ya no se llevará a cabo? —pregunta.

—El plan sigue en pie. Solo cambiará el hecho de que no la mataré. Ya la primera parte del plan está hecha —respondo.

—¿Sabes que te odiará?

—Que lo haga. Después de todo, lo que pasó entre nosotros se quedó en esa isla —digo.

Odio sonar tan… frío.

—¿Podemos adueñarnos de esa isla? —pregunto de repente.

—¿Para qué? Si ya tenemos varias.

—¿Podemos o no? —pregunto irritado.

—¿Hay algo que no podamos tener? —dice.

Sonrío por un segundo, pero el gesto desaparece rápidamente.

—De ahora en adelante las reuniones con Isabella serán contigo.

—¿Estás seguro?

—Sí. Sé que si la veo voy a perder los estribos —respondo.

Porque sé que si la veo voy a querer tenerla.

Y no me importará nada más.

No me importarán sus deseos.

No me importará hacer que me odie.

No me importará restregarle a su maldito novio que fue mía en esa isla.

Nada.

Nada me importará excepto tenerla.

—¿Has logrado tener información de aquella mujer? —le pregunto a mi hermano.

—Creo que sí o sí debo recurrir a Sean Rinaldi para que me dé las grabaciones de las cámaras de ese club, ya que no he logrado encontrar nada —responde.

—¿Por qué no fuiste por esas grabaciones cuando te lo pedí? —pregunto molesto.

—Porque en ese momento no había confianza. Ahora sí la hay y es más probable que me las muestre sin pedirme explicaciones.

—Bien. Quiero esas grabaciones lo más pronto posible —digo.

—¿Qué harás cuando la encuentres? —pregunta.

Había pensado conocerla.

Saber qué tipo de mujer es.

Y si lograba cautivarme… convertirla en mi esposa.

Después de todo fue su primera vez.

Solo espero que no haya quedado embarazada y haya tenido que criar sola a la criatura.

Pero ahora que Isabella ha aparecido en mi vida…no me he puesto a pensar qué haré si la encuentro.

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Nathaly Paez
no había podido leer los capítulos Pero está demaciado. buena está novela 👀 espero hasta que actualizes. nuevamente🤭🥰
ana rosa cobos torres
creo que Antonio quiere eliminarla
Anastasia Mirian Barrios
🥰
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