La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
NovelToon tiene autorización de Belegui Baccelieri para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Damisela en ¿apuros?
El mismo día que partía Stefan, llegó un mensaje urgente de Palacio convocando al marqués para hablar formalmente sobre la ruptura del compromiso entre Caramel y Gavin, así que agradeciendo que la chica no fue convocada sino sólo el patriarca, Paolo decidió unirse al joven Piamonte para el regreso.
Ambos fueron despedidos por Caramel y Acedo, quienes se quedaron charlando sobre lo dicho la noche anterior por Paolo… se debe definir el destino de la chica lo antes posible.
Caramel: ¿De verdad tu padre no se opone a que te cases conmigo?
Acedo: (Apenado) ¿Oponerse? Al contrario, desde que nos reencontramos en el marquesado me escribió preguntando si llegué aquí para seguirte, pero le aclaré que no es eso, sino que, literalmente, este es el punto más lejano del reino y eso es lo que dice el edicto del rey: Desterrado por una década al punto más lejano de Manziana.
Caramel: (ofendida) Ah, entonces, no es que tu lo consideraras, ¿verdad?
Acedo: (Rojo de vergüenza) Bueno, sabes que no es lo que quise decir, he tratado de cambiar las cosas … pero…
Caramel: (Burlona) ¿Por qué te pones tan nervioso? No pongas cara como si fueras la víctima, porque si a eso nos vamos… dudo que quieras casarte conmigo… ¿acaso no te acuerdas de Laura? ¿Ya te olvidaste de la “bella” señorita Onofri? (celosa) No creas que se me ha olvidado ese asuntito…
Acedo: (Molesto) No seas celosa y no me la recuerdes… aunque se que en algún momento me la volveré a encontrar, ya que es la concubina de Gavin, pero te aseguro que aprendí bien la lección.
Caramen: (Sarcástica) Claaaaro, ¿estas seguro de que no volverás a caer en su trampa? Sobre todo cuando la veas vestida como toda una princesa… sabes… me pregunto si ya se habrá revolcado con Gavin… de lo contrario dudo que él esté tan… en—caprichado…
Acedo: (Harto) Ni me digas… yo creo que sí, y casi podría jurar que ese estúpido cree ser el primero… jajajajaja, si supiera…
...----------------...
Ambos jóvenes comenzaron a recordar cuando conocieron a Laura. Resulta que hace tres años, cuando Caramel buscaba nuevos mercados y exploraba tiendas donde poder colocar sus postres de chocolate, decidieron ir de incognitos a uno de los poblados cercanos al marquesado, así que ella se vistió como lavandera y él como caballerango.
Caramel recuerda que en ese momento ya le gustaba mucho Acedo. A sus 17 años ya era muy alto, con espalda ancha, piernas largas, cintura estrecha, abdominales bien definidos, sus ojos azul cielo destacaban con sus largas pestañas y abundantes cejas y aunque tenía en ese momento el cabello un poco largo para su gusto, le encantaba verlo al entrenar.
Se preguntaba, ¿qué pasaría si ambos se hicieran pareja? A sus 15 años ella estaba en plena explosión hormonal y, además de Lucio, Acedo era a sus ojos el hombre más interesante que había conocido, le intrigaba mucho cómo sabrían sus labios… en resumen, se sentía enamorada.
Sin embargo, en aquella ocasión, tras resguardar el caballo y comenzar a caminar, una chica chocó, literalmente, con Acedo, quien la atrapó en sus brazos evitando que ella cayera al suelo.
Fue como una escena de un cuento de hadas, la chica corría escapando de algo, tropezó y cayó en un abrazo protector. Inmediatamente, Caramel notó el impacto de la joven en su amigo.
Acedo: (nervioso) ¿Está usted bien señorita?
Laura: (Llorando) Sí joven, muchas gracias, pero ayúdeme por favor, me quieren vender…
Acedo: (protector) No se preocupe señorita, yo la defenderé…
Caramel: (molesta) mhmm, mhmmm… querido… ¿cómo vas a salvar a la niña si eres un caballerango que apenas gana dinero para mantenerse?
Acedo: (como despertando) Cierto… ¡¡corre!!
Aunque Caramel no quería, Acedo la jaló para correr, mientras sostenía con la otra mano a Laura, por lo que los tres aceleraron hasta que sus fuerzas se agotaron, y corroboraron que ya no los perseguía nadie.
Luego de respirar hondo, Caramel vio bien a la muchacha e inmediatamente la reconoció, era Laura, la misma arpía… perdón, la misma doncella de piel blanca, cabello blanco trenzado, ojos violetas, delgada, con delicadas curvas, que le quitó alguna vez el amor de Gavin y por la que Acedo intentó traicionar al reino.
Laura: (totalmente coqueta) Mil gracias joven… mi nombre es Laura, Laura Onofri.
Acedo: (como hipnotizado) Mucho gusto Laura… yo soy…
Caramel: (celosa) Mhmm, mhmmm… Damián… ¿recuerdas a qué vinimos?
Acedo: (Desconcertado) Ahhh, sí, disculpa… bueno, ya escuchaste, mi nombre es Damián… por cierto, ¿quién te perseguía?
Laura: (Llorando) Mi padre, como acabo de cumplir 17 años, dice que ya tengo edad para ser madre y me quiere vender al dueño de la porqueriza para que sea su mujer…
Acedo: (Indignado) ¡¡¡No lo permitiré!!!
Caramel: (Molesta) ¡Damián! ¿Podemos hablar en privado?
(Susurrando) ¡Estás loco! No puedes simplemente llevártela, recuerda que venimos de incógnitos… además… esa chica no me da buena espina… déjame averiguar bien quién es y después vemos si la ayudamos o no…
Acedo: (Susurrando e irritado) Pero no podemos irnos solamente así, ¡¿no estas oyendo que la van a vender?!
.
.
.