⚠️🔞Esto es sólo fantasía. Personajes e historia ficticia.🔞⚠️
🔞🚫No me denuncien por hechar volar mi imaginación.🚫🔞
Natt, no solo renuncia a su hogar, sino a su propia naturaleza, por una conexión ni él mismo entiende...
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El Cielo dentro de Dag estalló
El laboratorio subterráneo de la Resistencia olía a sangre, metal electrificado y miedo. Dag estaba de pie en el centro de una cápsula de contención de cristal reforzado. Estaba desnudo, pero su piel ya no parecía humana. Estaba cubierta de electrodos y cables que se hundían directamente en sus marcas doradas. Cada vez que la máquina succionaba un pulso de su energía, el cuerpo del joven se arqueaba en un espasmo silencioso.
El ángel golpeaba el cristal desde afuera, con las manos ensangrentadas de tanto insistir contra la superficie fría. Sus alas cortadas palpitaban con un dolor fantasmagórico, respondiendo al sufrimiento de su pareja.
-¡Basta! ¡Lo están matando!- Rugió Natt, volviéndose hacia la General Morana, que observaba los monitores con una frialdad matemática.
-No lo estamos matando, ángel. Lo estamos encendiendo.- Respondió Morana sin mirarlo -El Cielo arde en él, ¿no es así? Solo estamos dándole una salida a ese incendio.-
Dentro de la cápsula, Dag abrió los ojos. Ya no eran ámbar... eran dos faros de luz blanca que iluminaban toda la sala. Su boca se abrió y, en lugar de un grito, salió un sonido armónico y ensordecedor que hizo que los técnicos de la resistencia cayeran de rodillas cubriéndose los oídos. Era la Frecuencia del Edén.
-Natt... mi amor. - La voz de Dag resonó directamente en la mente del ángel, pero no era la voz del bibliotecario. Era una voz múltiple, antigua -El silencio es tan hermoso aquí... Siento que las cadenas se rompen, pero no veo el suelo.-
-¡Dag, mírame!- Suplicó Natt, pegando su frente al cristal -¡No te vayas al silencio! ¡Recuerda el calor! ¡Recuerda la iglesia! ¡Recuerda cómo temblabas entre mis brazos!-
En ese momento, la Lanza, un cañón colosal que atravesaba el techo del búnker hacia la superficie, empezó a brillar. El sistema estaba extrayendo la esencia misma de Dag para cargar el proyectil que borraría a Hrim.
¡ADVERTENCIA: NÚCLEO INESTABLE!- Gritó una voz sintética -¡PÉRDIDA DE DATOS NEURONALES DETECTADA!-
El chico empezó a convulsionar. Las marcas doradas de su rostro se volvieron de un blanco incandescente, borrando sus facciones. Sus recuerdos estaban siendo incinerados para alimentar el arma. Dag visualizó el apartamento 6A, la manzana roja, el primer beso húmedo y la desesperación en el callejón... y vio cómo cada imagen se convertía en ceniza blanca.
-Perdóname, Padre, por lo que me he convertido...- Susurró la voz de Dag en la mente de Natt -Ya no sé quién soy. Solo sé que ardo.-
-¡Desconéctenlo! ¡Ya es suficiente carga!- Ordenó Natt, sacando su espada carmesí.
-No,- Dijo Morana, haciendo una señal a sus guardias -Si lo desconectamos ahora, la energía retrocederá y destruirá el búnker. Necesitamos que se consuma por completo. El Brote es el sacrificio necesario para que la humanidad recupere el mundo. Gibeon, saca al ángel de aquí. Ya no lo necesitamos como ancla.-
Gibeon y cuatro soldados rodearon a Natt con rifles.
-Lo siento, Natt.- Dijo Gibeon con una mueca -Pero en la guerra, los sentimientos son solo ruido estático. Tu mascota va a salvar el mundo, pero no quedará nada de él para que tú lo beses.-
Natt soltó un rugido de rabia animal. Su espada carmesí se encendió con un fuego negro, alimentado por el odio y la desesperación. En ese momento, no era un ángel caído. Era un demonio de la venganza.
-Si él se convierte en ceniza, yo me aseguraré de que este búnker sea su pira funeraria.- Sentenció Natt.
Justo cuando Natt iba a arrojarse contra los guardias, el techo del búnker se estremeció. Un golpe de luz sólida, mil veces más poderoso que la Lanza de Ceniza, perforó la montaña, desintegrando los niveles superiores en un segundo.
La presión fue tal que la cápsula de cristal de Dag estalló. Los cables se soltaron, y el cuerpo del joven, envuelto en un aura blanca cegadora, quedó flotando en medio del caos.
Desde el agujero en el techo, descendió una figura que hizo que el tiempo mismo se detuviera. Vestía una armadura de platino que emitía un silbido constante de energía pura. Tenía seis alas que ocupaban todo el laboratorio, soltando plumas que quemaban todo lo que tocaban. En su mano derecha sostenía el Hacha del Juicio.
Hrim había llegado.
El general miró el búnker con un desprecio infinito. Sus ojos se fijaron en el cuerpo brillante de Dag y luego en Natt, que sangraba en el suelo.
-Cortaste la cadena para caer en la suciedad de estas ratas.- La voz de Hrim era una frecuencia que hacía sangrar los ojos de los humanos presentes -Míralo, Natt. Han convertido a tu "milagro" en una máquina. Han hecho lo que yo no me atreví: vaciarlo de alma.-
Natt se levantó, temblando, y se puso frente al cuerpo flotante y catatónico de Dag.
-Tú lo causaste, Hrim. Tú nos perseguiste hasta este agujero.-
-He venido a terminar la sinfonía.- dijo Hrim, levantando el hacha -Voy a borrar este brote y a llevarte de vuelta al silencio, hermano. En pedazos, si es necesario.-
Dag, en medio de su trance de luz, giró la cabeza hacia su ángel. Su rostro era una máscara de luz blanca, pero un solo recuerdo, una sola chispa de agua en su incendio interno, se activó. Vio a Natt. No recordaba su nombre, no recordaba la historia, pero reconoció el dolor del hombre que lo amaba.
El Cielo dentro de Dag estalló. No para cargar el cañón de los humanos, sino para proteger al ángel traidor. La verdadera batalla acababa de comenzar.