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CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Embarazo no planeado / Casarse por embarazo / Matrimonio arreglado / Mi novio es un famoso / CEO / Completas
Popularitas:75.4k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Yazz García

Sofía y Nathan siempre fueron mejores amigos… hasta que una noche de impulso lo cambió todo. Ahora, atrapados entre secretos, rumores y un contrato absurdo que los obliga a casarse, deberán enfrentar emociones que nunca imaginaron.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un nuevo comienzo

...CAPÍTULO 18...

...----------------...

...SOFÍA RÍOS ...

Firmé.

Literalmente firmé mi vida con un bolígrafo plateado que tenía el nombre de la productora.

Irónico, porque en ese momento yo también dejé de sentirme propiedad mía.

—Aquí —dijo el abogado, empujando el contrato hacia mí—. Iniciales en cada página y firma completa al final.

Nathan estaba sentado a mi lado.

Callado. Extrañamente callado para alguien que normalmente no sabía cerrar la boca más de treinta segundos.

Alex, del otro lado de la mesa, tenía los brazos cruzados y la mirada perdida en algún punto invisible del vidrio de la oficina.

Leí de nuevo el encabezado.

Tragué saliva.

Un matrimonio.

En un mes.

Por el bien de la banda.

Por el bien del bebé.

Por el bien de todo… menos del mío.

—¿Estás segura? —susurró Shelly desde atrás, apretándome el hombro.

No lo estaba.

Pero asentí.

Firmé.

Nathan firmó después y con eso, oficialmente, dejé de ser Sofía Ríos, la chica normal que quería estudiar finanzas, y me convertí en Sofía Ríos, futura esposa del rockstar Nathan Salles.

El infierno tenía letra bonita y papel membretado.

...****************...

La primera semana empezó con cajas.

Muchas cajas.

—¿Esto es innecesario? —murmuré, mirando el penthouse como si fuera una ofensa personal—Nadie necesita tres salas.

—No son tres salas, es una sala, un lounge y un espacio multifuncional —respondió Nathan, dejando una caja marcada como VINILOS—. Y relájate, Sofi, no muerden.

—Yo sí —contesté, cruzándome de brazos.

El penthouse era ridículo.

Ventanales enormes, vista a la ciudad, terraza, jacuzzi —sí, jacuzzi— y una cocina más grande que mi apartamento entero.

—No quiero vivir aquí —solté de golpe.

Nathan se quedó quieto.

—Tenemos que hacerlo —dijo, más serio—. El contrato es claro.

—El contrato dice que debemos convivir, no que tenga que gustarme.

—Tampoco me gusta esto, Sofi —respondió, rápido—. Y no entiendo porque ahora me evitas y parecieras una me odiaras. Pero es lo que hay.

Eso dolió más de lo que esperaba.

—No actúes como si esto fuera fácil para mí —continuó—. Yo tampoco pedí que esto explotara así.

—Ah, claro —reí sin humor—. Pobrecito el rockstar multimillonario.

—No seas injusta.

—¿Injusta? —dejé la caja que tenía en las manos—Nathan, estoy viviendo con el hombre que arruinó mi relación, mi reputación y mi tranquilidad emocional.

—Tú también participaste —dijo, sin alzar la voz—En realidad tu fuiste la que dañaste tu relación. Yo no te obligue a estar conmigo, Sofía.

Silencio.

Nos miramos como dos desconocidos obligados a compartir oxígeno.

—Reglas —dije finalmente—. Necesitamos reglas.

Nathan parpadeó una vez. Solo una.

No parecía ofendido. Tampoco a la defensiva.

Parecía… sorprendido de que yo hubiera sido la primera en decirlo.

—De acuerdo —respondió, apoyándose contra la encimera—. Dime tus reglas.

Respiré hondo.

Mi mano fue directo a mi vientre de forma inconsciente, y cuando me di cuenta, la retiré rápido.

—Primera —empecé—: nada de invadir nuestros espacios. Tu habitación es tuya, la mía es mía. No quiero confusiones. Ni malentendidos. Ni… recuerdos innecesarios. No entraras sin tocar.

—Eso ya lo hacía antes —respondió, tranquilo.

—Antes no vivíamos juntos.

Asintió.

—Segunda—continué—: Nada de actuar como pareja cuando estemos solos. Lo hacemos solo frente a la gente, eventos, cámaras, lo que sea que la productora pida. Pero aquí dentro… somos tú y yo. Como siempre. Amigos.

—Mejores amigos —corrigió él, suave.

Sentí un pequeño pinchazo en el pecho, pero no lo contradije.

—Exacto.

Se pasó la lengua por el labio inferior.

Ese gesto. Siempre hace ese maldito gesto.

—Tercero —añadí—: no quiero que tomes decisiones por mí. Ni por el bebé. Lo hablaremos todo. No porque estemos “comprometidos” en papel significa que seas mi dueño.

Eso sí pareció tocarle algo.

—Jamás pensaría eso —dijo, más serio.

—Aun así, lo dejo claro.

—Ya lo tengo claro —respondió—. No pienso presionarte para nada, Sofi. Te lo prometí.

Me mordí el interior de la mejilla.

Silencio otra vez.

Este lugar no era un hogar.

Era un escenario.

—Mi turno —dijo él al fin.

Lo miré, tensa.

—Primera: no desaparezcas. No como antes. No quiero despertarme sin saber si estás bien, si comiste, si… —se detuvo—. Si el bebé está bien.

Tragué saliva.

—Segunda: no me excluyas de las decisiones médicas. No te digo que tomemos todo juntos, pero… quiero estar informado.

—Eso es justo —admití.

—Tercera —continuó—: no me hagas sentir como un error constante. Ya sé que no me amas. Ya sé que este no era tu plan. Pero tampoco voy a vivir sintiéndome el villano de tu historia.

Eso dolió.

Porque no era mentira.

—Lo intentaré —dije bajito.

Nathan esbozó una sonrisa pequeña.

—Con eso puedo vivir… por ahora.

En ese momento, mi celular vibró sobre la isla de la cocina. Lo miró de inmediato.

El nombre brilló en la pantalla como una herida abierta:

*Amor ❤️.*

Si…todavía no había cambiado el nombre de cotacto de Alex.

Mi pecho se cerró.

Nathan siguió mi mirada y suspiró.

—¿Quieres que me vaya al balcón?

—No —respondí rápido—. No te preocupes. Es… es algo que arreglaré más tarde.

El teléfono volvió a vibrar.

Esta vez lo tomé.

Tenemos que hablar.

Sentí que el suelo se inclinaba.

Nathan no dijo nada.

Guardé el celular boca abajo.

—¿Estás bien? —preguntó.

Negué con la cabeza, pero sonreí.

Una sonrisa falsa. De esas que ya estaba aprendiendo a usar profesionalmente.

—Voy a estarlo.

Nathan dudó un segundo

En ese instante, el timbre sonó. Nathan frunció el ceño.

—¿Esperas a alguien?

—No…

El timbre volvió a sonar, insistente.

—¡Buenas, buenas! —escuché una voz conocida antes incluso de verlo—. Espero que este lugar tenga comida, porque vengo con hambre.

—¡Martín! —exclamé, avanzando sin pensarlo.

Martín Blake—El hermano de mi cuñado Leonardo—entró con una sonrisa enorme, jeans rotos y una energía que automáticamente me aflojó los hombros. Me abrazó con cuidado.

—Mírate —dijo separándose—. Dramática, comprometida… Más famosa, más adulta y claramente más estresada ¿cuándo te volviste más interesante que yo?

Solté una risa real.

La primera del día.

—No sabes lo que daría por ser aburrida otra vez.

Nathan apareció detrás, cruzándose de brazos.

—Gracias por ayudar con la mudanza —dijo, sarcástico.

—De nada, rockstar —respondió Martín—. Emma me amenazó.

—Eso suena a ella —dije.

Martín dejó unas bolsas en la mesa.

—Leo y Emma vienen en camino. Traen comida. Mucha. Porque nadie confía en que ustedes estén comiendo bien.

Nathan rodó los ojos.

—Genial.

—¿Está todo bien? —preguntó Martín de pronto, bajando la voz—. Emma anda… preocupada y Leo también.

Miré a Nathan.

Él entendió el gesto y asintió.

—Estamos… ajustándonos —respondió él.

—Ah —dijo Martín—Me imagino que todo lo de la boda fue muy repentino. Cuándo me contaron la noticia. Me golpearon algunos recuerdos que no quisiera traer de regreso.

—No estamos casados —aclaré.

—Todavía —corrigió él, guiñándome un ojo—es cuestión de tiempo.

Antes de que pudiera responder, Nathan se dirigió al balcón, sacando un cigarrillo del bolsillo.

—Voy a… tomar aire.

Traducción: voy a desaparecer antes de decir algo estúpido.

Martín lo miró y luego volvió a mí.

—¿Estás bien, Sofi? En serio.

Me encogí de hombros.

—Estoy respirando. Al parecer, eso cuenta.

Martín sonrió con tristeza.

—Eres fuerte. Siempre lo has sido.

—Estoy cansada de serlo.

Antes de que pudiera decir algo más, el timbre de la puerta volvió a sonar. Ambos dimos un pequeño salto.

—Deben ser Emma y Leo —dijo Martín mientras iba a abrir .

Emma entró cargando bolsas de comida, seguida de Leonardo

—¡Por fin te veo hermanita! —exclamó Emma desde el pasillo—¿Dónde dejo esto?

—En cualquier lugar —respondió Martín—. Esto parece un hotel de lujo, no un hogar.

Leonardo entró detrás, serio como siempre, pero cuando vio a Martín, se miraron y luego se dieron de la mano junto con un abrazo.

—Te ves bien —dijo Leo—Sigues viéndote como un vagabundo, pero has mejorado.

—Tú también —respondió Martín—. Te ves más viejo. Pero las canas te sientan.

Emma se carcajeo al verlos.

Había pasado casi un año desde que esos dos habían terminado de sanar lo que los rompió.

Martín había amado a Emma antes que Leo y perderla había sido su mayor derrota. A pesar de que eran dos hermanos que se odiaban a morir.

Pero ahí estaban.

Enteros.

Pudieron encontrar ese punto medio que necesitaban.

—¿Todo en orden? —preguntó Emma, mirándome con atención.

Asentí.

—Sí. Más o menos.

Nathan volvió del balcón.

—Pensé que se habían matado ya en la primera semana—añade Leo.

—Todavía no —respondió Nathan con humor—Denos tiempo.

1
Almu Dena
me parecióarsvillo y con grandes y profundas enseñanzas
Juana liliana Rosas
excelente
Ebida Marina Sanchez Lima
Es obvio Sofía. Mujita si no hubieses abierto las piernas. El no t lo fuera metido 🙄🙄🙄
Ebida Marina Sanchez Lima
🤔🤔🤔🤔 ESRA TIPA es una mongólica. Inmadura
Blanca Santini
me gusta mucho esta historia y la estoy disfrutando mucho de principio a fin, así como disfruté la primera parte un contenido que tiene de todo un poco y mucha reflexión... muchas gracias y bendecido día 🙏
Sandra Patricia Ramirez Linares
super me encanto
Maria Dejesus Fernández
a mi a veces me pareció muy injusta y egoísta Sofía con Nathan.mevencanto la lectura.felicidades escritora ☺️
Liliana Flores
Ps mucho amor, no creo, no lo hubiera engañado si en realidad lo amara
Liliana Flores
Eso de firmar contratos, viene de familia creo que Emma no le contó todo para que la historia no se repitiera /Speechless/
Carina Alanis
Gracias yess la ame de principio a fin 😭😭
DC
hola felicitaciones por esta historia ☺️ aunq me hubiese gustado q ellos qdaran juntos peroooo bueno la historia fue otra, de igual manera me gusto 💐💐💐
Candelaria Ortiz Reyes
gracias como dices fue sube y baja entonces sí dudo mucho la novela para que terminaras pero bueno al final ya tenemos el final gracias por ponerlo y mucha suerte para la próxima
GRACIELA CORONADO
si a mí también me gustaría la historia de Angela y Asher 👏👏👏
Elvia Morales
hermosa historia me atrapo demasiado seria bueno la historia de angela y asher felicitaciones escritora👏👏👏👏
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Me gusto la historia, felicidades autora excelente novela 👏👏👏👏
meidi aguiar
excelente historia amiga llore me moleste pero al final siempre por los hijos tenemos que llevar una buena relación para que ellos estén bien y felices
Jaini Ball Nuñez
la verdad luego de la primera historia se esperaba algo.muy bueno de esta pero no tuvo nada de coherencia
Vanina Herrera
hermosa historia, me encantó ❤️
Vanina Herrera
excelente
Jiskah Basti
Me gustó mucho la historia me gustaría leer la historia de Ángela y Asher
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