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Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Status: En proceso
Genre:CEO / Posesivo / Mafia
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Tradición, armas y sangre: la mafia tiene reglas claras, y la primera es que ninguna mujer gobierna. Valeria Rossi vino a destruirlas todas. Acostumbrada a dominar el mundo empresarial, su vida da un vuelco cuando cae en las garras de Dante Volkov, un líder despiadado que no perdona ni comparte lo que es suyo. Entre noches de placer salvaje que le hacen olvidar a su novio y una posesión rabiosa que la quema por dentro, Valeria y Dante transformarán la atracción en una guerra de poder. Porque ella no se rinde ante nadie... y si Dante la quiere a su lado, tendrá que aprender a gobernar con una reina por delante.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: El luto del diamante y la alianza inquebrantable

La mañana irrumpió en el departamento con una luz gris y fría que se colaba entre las cortinas entreabiertas. Valeria no había dormido más de dos horas seguidas. Pasó la noche entera dando vueltas en la cama, envuelta en la sábana, sintiendo que el aire le faltaba cada vez que recordaba la cara de Martín al marcharse.

Tenía los ojos hinchados y la garganta seca. Miró la mesa de noche, donde hasta el día anterior descansaba la pequeña caja de terciopelo con el anillo de compromiso. Ahora ese espacio estaba vacío, pero el peso del vacío en su pecho era mil veces más denso. Se sentía miserable, una mala persona en el sentido más estricto de la palabra. Martín no se merecía esa puñalada; era un tipo noble, intachable, que durante tres años solo se había dedicado a cuidarla y ofrecerle un futuro tranquilo. Y ella, en cuestión de semanas, lo había apartado de un plumazo por una chispa de fuego salvaje que ni siquiera sabía si podría controlar.

Se levantó a duras penas, arrastrando los pies hasta la cocina. Antes de que pudiera servirse un vaso de agua, el sonido del cerrojo de la puerta principal rompió el silencio del departamento.

Alexis entró sin hacer ruido, cargando una bolsa de papel con facturas calientes y dos vasos de café para llevar. Llevaba el saco del traje sobre el brazo y la camisa ligeramente arrugada, señal de que tampoco había pasado una buena noche pensando en su hermana.

—Imaginé que no ibas a estar dormida —dijo él suavemente, dejando la bolsa sobre la mesada de la cocina.

Valeria se apoyó contra el mueble, abrazándose a sí misma. Al ver a su hermano, la contención que había intentado mantener durante las primeras horas del día se desmoronó por completo. Las lágrimas volvieron a brotarle sin freno.

—Alexis... me siento una basura —susurró con la voz totalmente quebrada—. No sabés la cara que puso. Si me hubiera gritado, si me hubiera insultado o roto algo, tal vez me dolería menos. Pero se fue como un caballero. Me dijo que no se iba a rendir, que soy un diamante y que iba a luchar por mí... Me quiso tanto que me duele la cabeza de la culpa.

Alexis no dudó un segundo. Rodeó la mesada, la tomó entre sus brazos y la apretó contra su pecho, dejando que ella desahogara el llanto amargo en su hombro.

—Escuchame bien, enana —le dijo él con tono firme pero lleno de afecto, acariciándole la espalda—. Hiciste lo correcto. Te duele, claro que te duele, porque sos una persona con corazón y porque apreciás a Martín. Pero fuiste honesta. Hubiera sido mil veces más cruel seguir con él, casarte, llevarlo a una vida de mentiras mientras por dentro estabas pensando en otro. Le diste la oportunidad de sufrir su duelo ahora y no de enterarse en tres años de la peor manera.

—Pero lo destruí, Alexis...

—Se va a levantar. Es un tipo íntegro y va a salir adelante —insistió su hermano, separándola un poco para mirarla a los ojos—. Ahora te toca a vos levantarte. No te podés quedar hundida en este pozo.

El timbre volvió a sonar. Alexis miró hacia la puerta y sonrió de lado.

—Le avisé a los chicos. Necesitás a tu tropa completa hoy.

Alexis abrió la puerta y entraron Alessia y Pablo como una ráfaga de aire fresco. Alessia vestía un blazer fucsia impecable y traía en la mano un termo metálico con café preparado por ella misma, mientras Pablo cargaba una caja de panadería gourmet y una sonrisa reparadora.

—A ver, ¡que nadie se desmaye que llegó la caballería! —anunció Pablo, dejando las cosas sobre la mesa y caminando directo a abrazar a Valeria con fuerza—. Vení acá, hermosa. Nada de caritas tristes.

Alessia dejó el termo, se acercó y le tomó las manos con una calidez protectora.

—Nos contó Alexis lo que pasó anoche —dijo Alessia con suavidad pero sin rodeos—. Siento mucho que hayas tenido que pasar por esa conversación tan dura, Vale. De verdad. Sé que para vos Martín era una zona segura, pero los hombres buenos a veces simplemente no son los hombres correctos para una. Y vos no podés vivir pagando culpa por sentir lo que sentís.

—Me siento una rata, Alessia —admitió Valeria, sentándose en una de las banquetas de la mesada mientras Pablo le servía un café humeante.

—No sos ninguna rata, sos humana —la corrigió Pablo con seriedad, apoyando las manos sobre la madera—. Tomaste una decisión de mierda, sí, porque terminar una relación larga apesta. Pero te sacaste una careta que te estaba ahogando. Ahora tenés que tragar saliva, secarte las lágrimas y poner la cara. El mundo real sigue rodando, querida. El puerto no se frena porque vos hayas roto un compromiso, y los rusos tampoco van a esperar a que termines tu luto emocional para querer quedarse con los muelles.

—Pablo tiene razón —agregó Alessia, peinándole un mechón de pelo detrás de la oreja a su amiga—. Hoy tenés que dar la cara ante tu familia. No le des más vueltas. Cuanto antes sueltes la bomba en tu casa, antes vas a poder cerrar este capítulo y armarte para lo que se viene.

Valeria miró el café humeante en sus manos, escuchando a las tres personas que mejor la conocían en el mundo. Tenían razón. El luto por lo que pudo haber sido con Martín no podía paralizarla.

Dos horas más tarde, en el comedor principal de la casona familiar de los Rossi, el ambiente era drásticamente distinto.

La familia estaba reunida para el desayuno dominical que su padre, Don Héctor Rossi, exigía con puntualidad militar cada fin de semana. El aroma a café recién filtrado y tostadas llenaba la sala de techos altos. Gianna estaba sentada a la mesa jugando con su teléfono, mientras su tío y Don Héctor revisaban unas carpetas de balances sobre el mantel de lino.

Valeria entró a la sala vestida con un traje sastre color marfil, elegante, con la postura erguida y la mirada seria. Alexis entró a sus espaldas, situándose a un costado como un apoyo silencioso.

—Buenos días —saludó Valeria con voz clara.

Don Héctor levantó la vista de los papeles y le sonrió brevemente.

—Buenos días, hija. Sentate, estábamos viendo los rendimientos de la última carga del puerto antes de la reunión de mañana con Volkov.

—Antes de hablar de trabajo, papá, necesito decirles algo a todos —interrumpió Valeria, atrayendo de inmediato la atención de la mesa.

Gianna bajó el teléfono con aburrimiento, pero la tensión en la voz de su prima la hizo prestar atención.

Valeria se apoyó ligeramente en el respaldo de una de las sillas de caoba, respiró profundo y soltó las palabras con la mayor entereza que pudo juntar.

—Anoche hablé con Martín. El compromiso se terminó definitivamente. No va a haber casamiento.

La noticia cayó en el comedor como un martillazo helado.

Don Héctor dejó los lentes sobre la mesa, frunciendo el ceño con estupor.

—¿Qué dijiste, Valeria? —preguntó su padre, con la voz grave—. ¿Cómo que se terminó? ¿Pasó algo con la familia de Martín? ¿Tuvieron una discusión?

—No pasó nada grave con su familia, papá —respondió Valeria manteniendo la compostura, tal como lo había ensayado mentalmente—. Simplemente nos dimos cuenta de que la relación no daba para más. Entendí que no es el hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida y no iba a cometer el error de casarme sin estar convencida.

—¡Pero Valeria, por favor! —saltó su tía, llevándose las manos al pecho—. ¡Faltaban meses para la boda! Toda la sociedad estaba esperando esa unión, Martín es un muchacho de una familia intachable...

—La decisión está tomada y es irrevocable —sentenció Valeria, cortando cualquier intento de drama familiar con una frialdad que hasta a ella misma le sorprendió—. Martín ya no forma parte de mi vida personal. Les pido que respeten mi decisión y que no me pida nadie que vuelva sobre mis pasos.

En la punta de la mesa, Gianna permanecía en absoluto silencio. Pero en sus ojos oscuros no había compasión ni sorpresa: había un chispazo de paranoia y astucia inmediata. Miró a Valeria de arriba abajo, notando la ausencia del anillo de diamantes en su mano izquierda.

Está soltera, pensó Gianna, sintiendo que un nudo de rabia y celos le apretaba el estómago. Se liberó de Martín juste ahora... justo cuando Dante Volkov anda rondando.

Don Héctor miró a su hija durante unos segundos eternos. Aunque decepcionado por el quiebre de una alianza tan conveniente, conocía el carácter indomable de Valeria cuando tomaba una determinación.

—Es una lástima, Valeria. Un error a mi criterio —dijo su padre suspirando con pesadez—. Pero si está decidido, no hay más que hablar. Solo espero que esto no afecte tu concentración para la reunión de mañana con la gente de Volkov.

—No te preocupes por eso, papá —respondió Valeria, clavando la mirada en su prima Gianna, quien la observaba con el veneno a flor de piel—. Mañana voy a estar más lúcida que nunca.

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Mine Romero
Excelente novela, muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Dulce maria Canelon
pobre Dante te compadezco cariño😘😘😘
Maria Mongelos
Par de idiotas, no saben con quien se mete
Isabel Fernández
Me gusta Dante 🤣🤣
Milagros Medina
Dios mío me tenéis sufriendo esa novedad buenísima más capítulo
Maria Mongelos
Gianni, ese hombre ya tiene dueña, él la eligió, llegaste tarde
Maria Mongelos
Está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕
Yura Ran
😁😁😁😁😁😁😁🤪🤪🤪 dale pues lo suyo
Milagros Medina
me encanta cada capítulo mas xfa
Milagros Medina
Buenos días más capítulo está buenísima la novela
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