La saga continúa.
Megan logró superar el dolor con la ayuda de su familia, a la que por fin recuperó. Ahora que su amor por Elliott dejó de ser prohibido, está dispuesta a todo por protegerlo a él y a su bebé en camino, y esto solo hace que su camino a la venganza contra Alphonso y la falange oscura se complique más, ya que debe cuestionarse sobre que futuro quiere para su bebé.
Con la constante amenaza de Alphonso y la de un enemigo mayor sin rostro, deberá aliarse con cualquiera que quiera ayudar.
También está la aparición del verdadero padre y hermano gemelo de Elliott, quienes no sabe si son enemigos o aliados; ellos tienen secretos que pueden cambiarlo todo.
Megan deberá enfrentarse a un gran dilema entre su sed de venganza o el amor.
Pero en este juego de sombras y traiciones nada es lo que parece y al final descubrirá que su mayor enemigo no es Alphonso, sino algo más grande detrás de todo.
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Todo un desastre
El auto de Elliott recorre el camino de regreso a la mansión a toda velocidad. Megan está preocupada por sus amigos, pero no se atreve a hablarle a Elliott; sabe que ella cometió un error.
Mientras, en el lugar donde ocurrió todo, ya los hombres que querían llevarse a Megan se habían ido; Luca y Aura estaban siendo atendidos. Había llegado una ambulancia y les estaba revisando las heridas del choque.
Viktor busca con su mirada en todas direcciones y se dirige a Luca; su ceño está fruncido y se ve inquieto.
"Ustedes eran cuatro, ¿dónde están los otros dos?", pregunta y ellos caen en cuenta de sus amigos.
"Perdimos comunicación con ellos en la desviación hacia acá", responde Aura, y Viktor toma su auto y se aleja tal y como llegó, chirriando sus ruedas. Su cara está seria y su mandíbula tensa; sus ojos escanean el camino que es iluminado por los faros delanteros de su auto.
El vehículo se detiene al ver la camioneta volcada y a alguien saliendo de los árboles.
Viktor se baja el sonido de la puerta; rompe el silencio de la noche oscura y fría cuando se cierra de un impacto.
El hombre tiene su pistola lista y apunta hacia la silueta que sale.
"Alto allí", dice y el hombre levanta sus manos; aunque está listo para disparar, tiene una pistola detrás, pero no lo hace al ver que es Elliott o su clon.
"Soy Drako". Viktor baja el arma y se le acerca.
"¿Dónde está la chica?", pregunta, dejando a Drako descolocado por la pregunta.
"No la encuentro. La oí gritar hacia el otro lado de la acera; estaba conmigo, pero se la llevaron". Viktor se gira y comienza a buscar; toma una linterna pequeña que tiene en el pantalón y alumbra.
Drako se acerca ayudando, pero Viktor se adelanta.
"Leila", grita Viktor a ella y a los demás amigos de Megan; ya los conoce. La busca y la llama, pero no hay respuesta.
"Leili, bonita, ¿dónde estás?" La llana Drako y Viktor lo mira como si pudiese matarlo con sus orbes.
"Leila", vuelve a gritar con desespero Viktor y un quejido se oye de entre los árboles; está golpeada y semidesnuda y tiene una flecha más abajo del hombro derecho.
Los ojos de Viktor están inyectados de sangre. Toma a la chica y esta forcejea, pero Viktor no la suelta; ella sigue luchando, está como en trance y él así la saca y le dice a Drako que maneje, dándole las llaves de su adorado auto favorito.
"Rápido, hay que llevarla a la mansión", Drako duda.
"Mejor a una clínica". Viktor niega con su cabeza y aprieta sus dientes.
"Dije a la mansión: allí hay mejor atención". Drako, adolorido, maneja y Viktor se sube de copiloto con ella encima. Leila lo muerde para que la suelte, pero no ocurre y el mordisco tiene tanta fuerza que él siente que abre su carne.
"Suéltame".
"Aliméntate, vampira, pero no te voy a soltar". Ella sigue luchando hasta oír a Drako; poco a poco se tranquiliza y así es llevada hasta la mansión de Viktor, que no la suelta y, todo el camino, le dice a Drako que se apresure.
Mientras tanto, Elliott detiene el auto frente a la mansión, se baja y carga a Megan sin decir palabra alguna; Megan solo lo ve, no se opone, sabe que la regañó muy feo.
Al verlo, le abren la puerta de la mansión y sus padres están esperándolos; sus caras son de alivio al verla entrar sana.
"Hija, gracias a Dios estás bien", exclama Elizabeth.
"Princesa, pensé lo peor". Ese es Alexander; Elliot lo mira y camina escaleras arriba mientras dice.
"Papá llama a la doctora Brenan ahora", se desaparece y al entrar a la habitación está muy molesto; eso es notorio.
La deja en la cama y comienza a quitarle zapatos y ropa mientras la revisa todo eso sin decirle nada.
"Elliott..." intenta sin respuesta; él sigue en lo suyo.
"Sé que estás molesto", vuelve a decir y aún no hay reacción alguna de parte de él.
Elliott observa una gota que corre por su frente y baja y esto lo hace respirar profundo; se está conteniendo, toma un paño y la limpia, saca su camisa negra y ve dos moretones del mismo lado donde vio la gota de sangre y fue por el impacto del choque.
Esto lo supera y mucho más porque ella insiste.
"Elliott, lo siento..." Él estalla.
"Lo sientes..." Se pasa las manos por la cabeza y bufa.
"¿Tú lo sientes?" Camina hacia la peinadora, tumba todo lo que hay allí y luego se calma, respira y se gira a verla. Megan, al ver el rostro de Elliott, sabe que la ha cagado.
Los ojos de este están brillosos con lágrimas que piden a gritos salir.
"Tú tienes una puta idea de lo que sentí yo cuando Viktor me avisó". Negó una y otra vez con la cabeza.
"No, mejor, tú tienes idea de qué sentí al ver esa camioneta volcada, ¿sabes qué sentí?" Aprieta sus dientes y niega.
"No, no lo sabes, tú eres mi puta vida, ¿cómo te atreves a hacerme esto?" Su voz tiembla y Megan quiere abrazarlo.
"Elliott, perdón... No sabía..." Él se le acerca y levanta su dedo mientras habla".
"¿Qué no sabías?..." ¿Que estás embarazada y no puedes exponerte, que el psicópata de Alphonso te busca? "O que me ibas a matar si te pasaba algo, ¿qué?" Está muy enojado; ver a su Elza en ese vehículo de cabeza lo hizo querer morirse. Ver cómo querían matarla lo hizo ver su vida en cámara lenta.
Megan se levanta y se acerca a él, quien se alarma, pero ella lo sostiene de las mejillas; solo está en ropa interior con sus moretones expuestos.
"Estoy bien, mi amor, lo prometo. "Mírame, jamás quise..." Elliott niega.
"No puedo, Elza, ahora no puedo", dice cuando la puerta es tocada y él la cubre para luego dejar pasar a la doctora; se queda observando en silencio, pero solo de lejos, y esto está matando a Megan.
SORPRENDENOS!!! Con el final que se viene con esta novela
Gracias por regalarnos siempre información de calidad, diferentes tramas, no te encasillas, no escatimas en entregar tu tiempo a lo que te apasiona, y pones todo tu amor a la escritura, haciéndonos parte de tu obra, nos haces reflexionar, entender diferentes tópicos, pasar por todas las emociones habidas, tanto así que amamos a algunos personajes o lo contrario odiando a otros y hasta deseando su muerte en algunos casos.
Sigue cosechando éxitos, que tus fieles lectoras te acompañamos!!
* ESPERO POR SABER EL TIPO DE BODA DE ESTAS "ALMAS GEMELAS"
Esa es la GRAN PREGUNTA 🤔
A veces puede resultar lógico tomar la justicia por mano propia 🤯🙈