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Aprendiendo A Amar

Aprendiendo A Amar

Status: En proceso
Genre:Completas / Amor eterno
Popularitas:21.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Aram526

—Pablo Santander es un enólogo y bodeguero muy conocido en su pueblo, y un día, rescata a su sobrina Antonella de un orfanato, quien vivió situaciones traumáticas, pero es carismática y sonriente. Con el paso del tiempo, Antonella va viendo la rivalidad en la que se ve involucrada sin desearlo.
Muchos adolescentes/jóvenes inexpertos descubriendo el amor por otro lado.
—<<<Rivalidades, amor, amistad, amor sano, romance, amistad, romance estilo "RyJ", infidelidades, dr, problemas de autoestima, mafia, negocios, realismo, bodegas, viñedos, familia disfuncional, clasismo, amor eterno, etc>>>
—Idioma: español (Argentina)
—Pueblo de Buenos Aires.
—Ambientado en: Junio 2002- Febrero 2006.
—Cantidad de temporadas: 4.
—Duración de capítulos: 45/50 minutos.

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T1 E17

*Horas más tarde, Antonella llegó a casa, con la cabeza gacha y una profunda tristeza reflejada en su rostro. Caminaba lentamente, sintiéndose más sola que nunca. Cuando entró, Gina se acercó a ella con una sonrisa*

Gina: ¡Eh, acá estabas, traviesa! ¡Te habíamos perdido!

Antonella: Sí...

Gina: ¿Todo bien?

Antonella: [forzando una sonrisa] Sí, todo bien... muy bien...

*Las dos se miraron durante unos segundos. De repente, Antonella no pudo contenerse más y rompió en llanto. Gina, alarmada, se acercó rápidamente a ella*

Gina: ¡Nena! ¿Qué te pasa?

Antonella: [entre sollozos] Me dejó...

Gina: ¿Quién?

Antonella: Mariano... me dejó...

*En ese momento, Gina la abrazó con fuerza, sintiendo el dolor de Antonella como si fuera el suyo propio*

Gina: Tranquila, ya está...

Antonella: ¡No está! ¡Él significa mucho para mí! ¿Qué voy a hacer sin él?

Gina: Pronto lo vas a superar, tranquila...

*Antonella lloraba en el hombro de Gina, quien la sostenía con cariño*

*Por otro lado, en la casa de los Montero, Giuliana caminaba por el living, ordenando algunas cosas y tratando de distraerse de sus pensamientos. De repente, Thiago se acercó a ella*

Thiago: A vos te buscaba...

Giuliana: ¿A qué debo el no agrado?

Thiago: No te hagas la graciosa, eh.

*Giuliana suspiró*

Giuliana: Bueno, a ver, ¿qué pasa?

Thiago: Te voy a pedir que por favor hables con tu amiguita...

Giuliana: ¿Con Antonella?

Thiago: No, con uno de tus 200 amigos... ¡Ah, cierto, no tenés!

Giuliana: Encima te haces el chistoso...

Thiago: Con tu amiguita, la petiza...

Giuliana: ¿Antonella?

Thiago: Sí, esa.

Giuliana: ¿De qué le voy a hablar?

Thiago: Pedile que hable con su tío, para que deje de hablarle a mamá...

Giuliana: Pero si son amigos...

Thiago: [frustración] A ver, Giuliana, vos... ¿naciste ayer, de casualidad? Es obvio que se gustan. Y ese hombre va a terminar por destruir a nuestra familia, seduciendo a mamá.

Giuliana: No creo...

Thiago: A ver, hablá con tu amiguita, que hable con su tío, y fin de la historia.

Giuliana: Yo no voy a molestar a mi amiga por una tontería así...

Thiago: Bueno, está bien, no hagas nada. Solo... cuando mamá y papá se separen, espero que te sientas muy culpable, porque lo vas a ser.

*Thiago se dio la vuelta y se marchó, dejando a Giuliana sola en el living. Ella se sintió herida por las palabras de Thiago. Se quedó allí, pensativa*

*Horas después, en la casa de los Santander, Pablo y Gina estaban sentados en el living, preocupados mientras charlaban sobre Antonella*

Pablo: ¿En serio?

Gina: [asintiendo con tristeza] Sí, pobrecita, estaba inconsolable.

Pablo: ¿Ella te lo dijo?

Gina: Sí, me lo dijo. La pobre se cansó de llorar hasta que se quedó dormida.

Pablo: Nunca la vi así...

Gina: Se ve que de verdad ama a ese chico...

Pablo: ¿Y qué podemos hacer para levantarle el ánimo?

Gina: [suspiro] No sé...

Pablo: ¿Le buscamos alguna persona para ella y los intentamos emparejar?

Gina: [risa suave, aunque preocupada] ¡Ay, Pablo! Me extraña, estamos en el 2002, no en el 1860.

Pablo: No se me ocurre otra cosa...

Gina: Solo tenemos que estar para ella y apoyarla.

Pablo: Vos dijiste que estaba inconsolable.

Gina: Sí, pero tarde o temprano capaz se le pase...

Pablo: Espero que sea así...

*La conversación quedó en el aire, y ambos se perdieron en sus pensamientos*

*Al día siguiente, era de mañana en casa de Malena. Estaba frente al espejo, probándose un vestido que había elegido con cuidado, pero la inseguridad la invadía*

Malena: Ay, ¿me quedará bien?

*Se apartó del espejo y fue hacia la balanza, sintiendo un ligero nudo en el estómago. Al ver el número, su expresión cambió drásticamente, y sintió una punzada en su corazón*

Malena: Ay, no puede ser... ¿cómo me voy a poner este vestido si no me veo perfecta?

*Se bajó de la balanza y se cruzó de brazos, sintiéndose aún más insegura*

Malena: Debo aprovechar que Mariano se fijó en mí. Tengo que deslumbrarlo, hasta que se olvide de Antonella...

*Se miró a sí misma en el espejo nuevamente, con una mezcla de preocupación y anhelo*

*Por otro lado, en la casa de los Montero, Thiago estaba sentado en el living, fumando con una expresión pensativa y preocupada. De repente, su madre, Chiara, entró en la habitación, haciendo una expresión de disgusto al notar el olor del tabaco*

Chiara: ¿Y eso, Thiago?

Thiago: ¿Qué tiene?

Chiara: Vos antes no fumabas...

Thiago: [encogiéndose de hombros] Bueno, ahora sí.

Chiara: [tos] Apenas se puede respirar en esta casa con ese olor...

Thiago: Mi papá también fuma y no le decís nada.

Chiara: Viniendo de él también me molesta, y ya se lo he dicho.

Thiago: No me molestes, mamá.

Chiara: ¿Por qué me hablás así? ¿Qué te está pasando, eh?

Thiago: No sé, vos deberías saber, ¿no? Dicen que aquel que le queda el saco...

Chiara: ¿Perdón? A ver, si pasa algo, quiero que me lo digas directamente. ODIO las indirectas.

Thiago: Vos sos la primera que colabora para que esta familia se vaya al pasto. Eso te digo.

Chiara: ¿Hice algo?

Thiago: Vos deberías saberlo ya. Yo no te lo tengo que decir...

*Sin más, Thiago se levantó y salió de la habitación, dejando a Chiara confundida y frustrada. Se quedó allí, pensando en las palabras de Thiago*

*Por otro lado, Antonella estaba a punto de irse de casa, sintiéndose abrumada, y justo cuando estaba por salir, Pablo y Gina se acercaron a ella, con preocupación en sus rostros*

Pablo: ¿A dónde vas?

Antonella: Voy a acompañar a un amigo...

Gina: ¿Te vas a ir sin comer nada?

Antonella: No tengo hambre...

Pablo: ¿Hasta cuándo vas a seguir así?

Antonella: [mirando al suelo, sintiéndose perdida] No sé...

*Antonella empezó a alejarse, dejando a Pablo y Gina preocupados. Pablo se quedó en el lugar, frustrado, mientras Gina lo miraba con tristeza*

*Minutos más tarde, Antonella caminaba por la calle, sumida en sus pensamientos y tristeza. De repente, su teléfono sonó y decidió atenderlo, confundida*

Antonella: ¿Hola?

"Giuliana: Anto, soy yo..."

Antonella: ¿Amiga?

"Giuliana: Sí..."

Antonella: [preocupada] ¿Pasó algo?

"Giuliana: Quería hablar con vos de un asunto serio."

Antonella: Ay, me estás asustando, ¿qué pasó?

"Giuliana: Quería decirte... en realidad, pedirte un favor..."

Antonella: Dejá de rodear el laberinto y andá de frente.

"Giuliana: Quería saber si podrías hablar con tu tío..."

Antonella: [frunciendo el ceño] ¿Para...?

"Giuliana: Para que no se vea más con mi mamá..."

Antonella: ¿Pero por qué? ¿No son amigos?

"Giuliana: Bueno, sí, pero con mi hermano sospechamos de que él tiene otras intenciones con mi mamá, y como ella está teniendo problemas con mi papá últimamente..."

Antonella: ¿Vos decís? No creo...

"Giuliana: Anto, sé lo que te digo. Solo quería pedirte que hables con él, porque estoy segura de que él no se negaría si se lo pedís vos."

Antonella: Puedo intentarlo, pero él después hará lo que quiera.

"Giuliana: Eso quiero, que lo intentes, ¿por fa?"

Antonella: Bueno, está bien, lo voy a hacer.

"Giuliana: Ay, gracias, Anto, sos lo más."

Antonella: No hay de qué, amiga, ahora te dejo porque tengo algo que hacer.

"Giuliana: Dale, de nuevo, muchas gracias..."

*Antonella cortó la llamada y continuó su camino. Justo entonces, llegó donde Dani, quien estaba con Rafael, sentados en un tronco*

Dani: [entusiasmo] ¡Anto! ¡Llegaste!

Antonella: Sí, como quedamos...

Rafa: ¿A dónde van con la peti?

Dani: Vamos a ir a una cafetería a que me tomen la entrevista de la que te hablé.

Rafa: [bromeando] ¡Ah, bien! ¡Te re pusiste las pilas, Petinella!

*Antonella soltó un suspiro, sonriendo más alivianada*

Dani: Bueno, ¿vamos?

Antonella: Vamos...

Rafa: ¡Les deseo suerte!

*Por otro lado, en la casa de Luli y su marido, Manuel estaba sentado en un sillón mirando la tele, inmerso en su propio mundo. Luli, con una expresión de preocupación y nerviosismo, se acercó a él*

Luli: Amor...

Manuel: [sin apartar la vista de la tele] ¿Ahora qué querés, nena?

Luli: Necesito que me des 50 pesos...

Manuel: [girando la cabeza hacia ella, incrédulo] ¿Perdón? ¿Y por qué querés tanto?

Luli: Porque tenemos que pagar la luz, el gas...

Manuel: Perdón, ¿tenemos? Tenés, querrás decir.

Luli: Bueno, como sea, necesito plata...

Manuel: ¿Te pensás que nací ayer? ¿Para qué necesitarías 50 pesos solo para pagar eso?

Luli: Porque eso es lo que cuesta...

Manuel: Mi amigo y su novia viven juntos y su novia le hace gastar menos que lo que me hacés gastar a mí.

Luli: Es nuestro dinero...

Manuel: ¿Nuestro? Perdoname, pero el que trabaja y trae plata a casa soy yo. Es TU responsabilidad hacer tus labores de la casa, ¿y encima te quejás?

Luli: Pero si no me quejé...

Manuel: Mi mamá tenía razón en que no servías para nada. No sé por qué me casaron con alguien como vos...

Luli: [tono amargo] Te recuerdo que nos obligaron por un asunto familiar. Pero si por mí fuera, tampoco me habría casado con un tipo tan amargo y machista como vos...

Manuel: [enojo] ¿Qué me dijiste?

Luli: Nada, nada...

Manuel: Ya me parecía. Ahora andá a la cocina y preparame algo de comer.

*Luli se alejó, su corazón pesado con tristeza y resignación*

*Por otro lado, en la cafetería, Antonella y Dani entraron juntos, buscando un lugar donde sentarse. Al instante, Mariano los vio desde una mesa cercana, y su expresión cambió a una mezcla de confusión y enojo*

Mariano: [tono acusador] ¿Qué hacés acá, Antonella?

Antonella: No te sulfures, solo vine a acompañar a mi hermano. Del que te hablé...

Mariano: ¿Tu hermano?

Antonella: Claro... ¿no te acordás que te dije?

*Mariano la apartó un poco de Dani, queriendo hablar en privado, su voz bajando pero sin perder el tono de reproche*

Mariano: ¿Qué pretendés con esto? ¿Eh? ¿Para qué me ponés en este aprieto?

Antonella: Vos me dijiste que ibas a ayudar a mi hermano, en eso habíamos quedado...

Mariano: ¿Pensás que tengo ganas de ayudarte después de lo que me hiciste?

Antonella: No seas inmaduro, ¿sí? No te la agarres con mi hermano. Deberías tener empatía...

*Mariano suspiró, su mirada suavizándose un poco al dirigirla hacia Dani*

Mariano: Vení conmigo...

Dani: [sonrisa nerviosa] Deseame suerte, hermanita...

Antonella: [sonrisa de apoyo] Mucha suerte...

*Mariano y Dani se alejaron de la mesa, dirigiéndose a otra parte de la cafetería*

*Rato más tarde, Malena estaba en su habitación, preparándose con esmero para la ocasión. Se había puesto un vestido formal de color azul que realzaba su figura, unos elegantes zapatos de tacón, y se había peinado el pelo y el flequillo con cuidado. Estaba ansiosa y emocionada, esperando que su esfuerzo valiera la pena*

*De repente, escuchó que alguien tocaba la puerta de la casa. Con el corazón latiéndole rápidamente, fue a abrirla, llena de entusiasmo. Sin embargo, al encontrarse con Lucas en lugar de Mariano, su expresión cambió a una mezcla de decepción y sorpresa*

Malena: Ah, pensé que eras Mariano...

Lucas: [sonriendo] ¿Qué hacés así de linda?

Malena: ¿No es obvio? Tengo una cita...

Lucas: ¿Con quién? ¿Con Mariano?

Malena: Sí, claro.

Lucas: Malena, para mí no deberías insistir tanto...

Malena: [frunciendo el ceño] ¿Cómo?

Lucas: Que no deberías ser tan insistente con él, porque al fin y al cabo es tu amigo...

Malena: Bueno, pero puede llegar a ser otra cosa.

Lucas: [tono de advertencia] Malena, deberías aceptar la realidad. Vos a Mariano no le gustás, él está enamorado de Antonella.

Malena: Pero yo soy más linda que ella, más interesante que ella...

Lucas: No lo niego, pero temo que te termines dando la cabeza contra la pared.

Malena: Mirá, si viniste solo a tirar mala onda, te voy a pedir que te vayas. Y que no vuelvas...

Lucas: [resignación] Está bien, Malena, si eso es lo que querés. Pero después te vas a dar cuenta de que yo tuve razón.

*Lucas se dio la vuelta y se fue, su expresión seria y molesta. Malena lo observó alejarse, una mezcla de orgullo y duda en su interior*

*Por otro lado, en la cafetería, Antonella estaba de pie hablando con Miguel, su expresión reflejando frustración y tristeza, con unas bolsas debajo de sus ojos y un tono algo pálido*

Antonella: Desde que se enteró de la verdad, no me quiere ni ver.

Miguel: Mariano es un poquito necio, pero más tarde o más temprano va a entender.

Antonella: Parece un hielo, duro, frío, imposible de apelar...

Miguel: Es que la bronca con los Santander es muy importante para él.

Antonella: Bueno, pero que abra un poco su mente. Ya me estoy cansando de irle por atrás todo el tiempo rogándole...

*Justo en ese momento, Dani salió del cuarto con una expresión eufórica, interrumpiendo la conversación*

Dani: [entusiasmo] ¡Anto, conseguí el trabajo!

*Antonella sonrió ampliamente y se abrazaron con alegría, dejando de lado por un momento sus preocupaciones*

Antonella: ¡Te felicito, Dani!

Dani: ¡Voy a contarle a Rafa!

*Dani salió de la cafetería, dejando a Antonella y Mariano enfrentados bajo la atenta mirada de Miguel*

Miguel: >tono conciliador] Chicos, dejen de mirarse así... ¿quieren que los deje solos, así hablan?

Mariano: Yo con ella no tengo NADA que hablar...

Antonella: Oh, le pido disculpas, señor Hielo Santana.

Miguel: [sonrisa de paciencia] Los voy a dejar a solas, ¿sí? Hablen, charlen, tranquilos y relax...

*Miguel salió de la cafetería, dejándolos solos. Mariano evitaba mirar a Antonella, su enojo visible en su postura rígida*

*Antonella y Mariano estaban parados uno frente al otro en la cafetería, sus miradas llenas de dolor y resentimiento*

Antonella: ¿Ni siquiera mirarme podés?

Mariano: [desviando la mirada] No, no puedo.

Antonella: Estás siendo muy injusto.

Mariano: Me defraudaste tanto, Antonella. Ya no sé qué hacer para volver a verte de la misma manera... esta situación me supera...

Antonella: [voz quebrada] ¿Cómo te pensás que me siento yo? Siento que mis días perdieron ese brillo que vos me hacías ver...

Mariano: ¿Por qué tuviste que mentirme? ¿Tan difícil era irme con la verdad?

Antonella: [susurro] Por algo será...

Mariano: ¿Me estás echando la culpa a mí?

Antonella: ¿A quién más si no? Yo me equivoqué, pero vos sos tan temperamental, sos una piedra, Mariano...

Mariano: ¿Yo soy una piedra? ¿Es en serio?

Antonella: [voz temblorosa] ¡Sí, tenía miedo de que si te decía la verdad, dejaras de amarme, y no me equivoqué! ¡El otro día te pregunté qué harías si supieras que yo era una Santander! ¡Y tu silencio lo aclaró todo!

Mariano: Antonella, yo ya no sé cómo lidiar más con esta situación. Te quiero, pero no sé qué hacer, qué sentir, cómo actuar, y esta situación me lleva al límite...

*Antonella lo miró, sus ojos llenos de lágrimas, y una sonrisa triste apareció en su rostro*

Antonella: Ya entendí...

*Mientras se daba la vuelta para irse, un mareo intenso la golpeó de repente. Sin previo aviso, su mundo empezó a oscurecerse y perdió el equilibrio*

*Mariano, viendo que Antonella tambaleaba, se acercó rápidamente, el miedo reemplazando su enojo*

Mariano: [preocupación] ¿Qué te pasa, estás bien?

*Antonella comenzó a perder el conocimiento, y antes de que pudiera caer al suelo, Mariano la sujetó con fuerza, con una intensa confusión y preocupación*

Mariano: ¿Antonella? ¿Qué te pasa?

*Antonella no respondía, y él sentía el pánico crecer cada vez más*

Mariano: [rogando] Antonella, levantate, no me causa gracia esto, por favor...

*Intentaba hacerla reaccionar, su voz temblando de preocupación*

Mariano: ¡Antonella, despertate! ¿Me escuchas? ¿Qué te pasa? ¡Contestame!

*Con determinación, la cargó en brazos y salió de la cafetería apresuradamente, su corazón latiendo con fuerza mientras buscaba ayuda*

*Por otro lado, en la casa de los Montero, Chiara estaba ordenando unas cosas en su cuarto cuando Giuliana entró con una expresión seria*

Giuliana: Mami...

*Chiara se volteó, sorprendida por la seriedad en el rostro de su hija*

Chiara: ¿Sí, hija?

Giuliana: ¿Podemos hablar?

Chiara: ¡Claro! ¿De qué?

Giuliana: Bueno, de... quiero hablar de tu relación con Pablo Santander...

*La sonrisa de Chiara se desvaneció, su expresión se tornó confusa y pensativa*

Chiara: Bueno... ¿qué pasa con él, hija?

Giuliana: [mirándola fijamente] Mami... ¿vos amás a esta familia?

Chiara: ¿Qué pregunta es esa, mi amor? ¡Obvio que sí! ¡Ustedes son mi vida!

Giuliana: Es que... Thiago y yo tenemos miedo...

Chiara: ¿Miedo? ¿De qué?

Giuliana: De que... de que nuestra familia se destruya, por tus sentimientos hacia Pablo Santander...

Chiara: Pero... ¿por qué decís eso, nena?

Giuliana: Porque nos damos cuenta, mamá. Entre abrazos, gestos...

*Chiara suspiró, dejando a un lado lo que estaba haciendo para centrarse completamente en Giuliana*

Chiara: A ver, hija, mi relación con Pablo es de hace un montón de años, de antes que Thiago y vos nacieran... desde que éramos muy chiquitos. Pero eso fue hace años, ahora yo tengo mi familia, que son ustedes, y él tiene su familia, que es su hijo y su sobrina...

*Giuliana la escuchaba atentamente, buscando consuelo en las palabras de su madre*

Chiara: Ni Pablo ni yo vamos a arriesgarnos a arruinar nuestras familias por... por cenizas viejas...

Giuliana:¿Estás enamorada de ese hombre? La verdad, mamá...

*Chiara tragó saliva, nerviosa. Segundos después, respondió intentando sonar convincente*

Chiara: No, hija, claro que no... yo soy muy feliz con tu papá, aunque a veces peleemos, pero somos muy felices, y en el caso de que eso pasara, no vamos a destruir esta familia por... por simples fantasmas del pasado...

*Giuliana sonrió aliviada y se acercó para abrazar a su madre, quien le correspondió el abrazo con calidez, aunque su mente seguía reflexionando*

*Detrás de la puerta, Thiago había escuchado toda la conversación. Se alejó en silencio, su rostro serio y pensativo, mientras asimilaba lo que había oído*

*Por otro lado, en el hospital, Antonella estaba recostada en una camilla, con una expresión de molestia. Mariano estaba a su lado, mirándola con una mezcla de preocupación y reflexión*

Antonella: [suspiro] Ya está, estoy bien...

Mariano: Sí, escuché al médico...

Antonella: Si lo escuchaste, ¿por qué seguís acá? Andate y dejame sola.

Mariano: ¿Te das cuenta hasta qué extremo llegamos, Antonella? ¿Todo por culpa de tus mentiras?

Antonella: Nunca perdés la oportunidad de echarme las cosas en cara. ¿Qué tiene que ver?

Mariano: ¡Que te desmayaste, y yo...!

Antonella: (interrumpiéndolo) ¿Vos qué?

Mariano: (voz quebrada) Primero pensé que estabas fingiendo, después me preocupé y lo pasé muy mal...

Antonella: ¿Y? ¿Qué? ¿Ahora te preocupás por mí? ¿Por una... Santander?

Mariano: ¡Pero dejá de traer el tema!

Antonella: Vos lo trajiste primero.

Mariano: ¡Sos imposible, Antonella! ¡Encima que me preocupo!

Antonella: (mirándolo fijamente) ¿Y por qué te preocupás? ¿Acaso me seguís amando?

*Mariano se quedó en silencio, su rostro reflejando el conflicto interno, incapaz de responder*

Antonella: Con tu silencio respondes todo. Mejor andate, ¿sí?

Mariano: Me voy, pero antes voy a llamar a tu familia...

Antonella: No hagas ese sacrificio por mí, eh.

Mariano: ¡Ay, por favor, Antonella!

*Mariano se volvió hacia la puerta. Antonella lo observó irse*

*Mariano salió de la habitación de Antonella con el ceño fruncido, aún sintiendo la mezcla de enojo y frustración. Necesitaba asegurarse de que Antonella no estuviera sola, así que buscó su teléfono y llamó a Miguel*

"Miguel: ¿Hola?"

Mariano: Hola, amigo, ¿estás ocupado?

"Miguel: No, justo me agarraste en nada. ¿Qué pasó?"

Mariano: Antonella está acá en el hospital. Quería saber si podías venir en mi lugar. Nos peleamos, pero no quiero que esté sola...

"Miguel: (preocupación) Bueno, pero... ¿está bien?"

Mariano: (asintiendo para sí mismo) Sí, sí, está mejor. Te espero acá...

"Miguel: Dale, ahí voy para allá."

*Después de colgar, Mariano respiró hondo antes de marcar el número de la familia de Antonella*

"Lorenzo: ¿Hola?"

Mariano: Hola...

"Lorenzo: Pará... ¿sos quien creo que sos?"

Mariano: Sí, soy yo. No llamo para molestarte.

"Lorenzo: Entonces, ¿qué querés?"

Mariano: Decirte que Antonella está acá en el hospital...

"Lorenzo: ¿Qué? ¿Cómo en el hospital? ¿Qué le pasó? ¿Qué le hiciste?"

Mariano: Uy, no le hice nada. Si le hubiera hecho algo, no te estaría llamando. Simplemente se desmayó. Y quería que lo sepan...

*Mariano cortó la llamada, sintiéndose agotado por la interacción. Se quedó un momento en el pasillo del hospital, reflexionando sobre todo lo que había ocurrido y esperando la llegada de Miguel*

*Rato más tarde, Malena estaba en la cafetería, sentada en una mesa junto a la ventana, observando la calle con una mezcla de confusión y tristeza. Había llegado temprano, ansiosa por su cita con Mariano, pero el tiempo pasaba y él no aparecía*

[Malena: ¿Por qué no habrá llegado? ¿Se le habrá hecho tarde?]

*Se levantó de la mesa y comenzó a caminar de un lado a otro, tratando de calmar su impaciencia. Su mente se llenaba de preguntas sin respuesta*

*Finalmente, se detuvo y miró por la ventana una vez más, con la esperanza de verlo aparecer en cualquier momento*

*En la clínica, Miguel llegó apresurado, con el corazón latiendo rápido debido a la preocupación. Al ver a Mariano, se acercó de inmediato*

Miguel: Acá estás... ¿dónde está?

Mariano: (señalando) Está en la sala de allá, te estaba esperando a vos. Ahora me voy...

*Justo cuando Mariano se disponía a irse, Lorenzo apareció en la escena, furioso. Se acercó a Mariano y lo empujó con fuerza*

Lorenzo: ¡Acá estás! ¿¡Dónde está mi prima!?

Miguel: (interviniendo rápidamente) ¡Eh, eh! ¡Pará, calmate un segundo!

Lorenzo: ¡No me calmo nada! ¿¡Dónde está, qué le pasó!?

Mariano: Ya te dije, se desmayó, nada más...

Miguel: Lorenzo, rescatate, ¿sí? Tranqui, relax...

Lorenzo: (frustrado) ¡No me relajo un comino! ¡Vos sos un problema en nuestras vidas, eso es lo que sos!

Mariano: ¿Por qué me decís eso?

Lorenzo: ¡Esto le pasó porque está deprimida! ¿Y por qué está deprimida? ¡Por tu culpa, porque vos la dejaste!

Mariano: ¿Yo qué voy a saber?

*Lorenzo hizo ademán de acercarse a Mariano con intenciones de pelear, pero Miguel lo detuvo rápidamente*

Miguel: ¡Pará, tranquilo, Lorenzo! ¡Ya está, en serio!

Lorenzo: ¡No me voy a tranquilizar! ¡Estás advertido, Santana, alejate de mi familia, alejate de mi prima!

Mariano: No tengo intención alguna de tocar a tu familia. Para mí, ustedes son lo peor y mientras menos contacto tenga con ustedes, mejor.

Lorenzo: ¡Perfecto, entonces! ¡Alejate de mi prima! ¡Donde me entere que te volviste a acercar a ella, me la vas a pagar! ¡Te lo aseguro!

Mariano: Imbécil.

*Mariano se dio la vuelta y se fue, todavía enfadado, dejando a Miguel y Lorenzo en el pasillo*

Miguel: Pará, Lorenzo, calmate, ¿sí? Yo ya estoy acá y me puedo encargar de Antonella tranquilamente. No le dijiste nada a tu viejo, ¿no?

Lorenzo: (resoplando) No, no le dije nada.

Miguel: No le digas nada, eso no le va a venir bien con sus problemas de... ya sabés. Yo en cuanto le den el alta la llevo para tu casa, ¿te parece?

Lorenzo: (asintiendo, aunque aún molesto) Bueno, está bien...

*Lorenzo se alejó, todavía enojado, pero un poco más tranquilo. Miguel se quedó un momento en el pasillo, reflexionando sobre la tensión*

*Por otro lado, Thiago caminaba por la calle con nerviosismo y determinación*

*Finalmente, llegó a un callejón discreto donde dos hombres encapuchados esperaban. Thiago se detuvo, su postura reflejando cautela*

*Ellos comenzaron a hablar en voz baja, asegurándose de que nadie más pudiera escucharlos*

Thiago: ¿Tenés lo mío?

*Uno de los hombres asintió y le entregó una pequeña bolsa cuidadosamente oculta. Thiago la tomó con disimulo, su mano temblando ligeramente al recibirla. Sin perder tiempo, sacó un fajo de billetes y se lo entregó al hombre*

Thiago: Acá tenés lo tuyo. A nadie de esto, ¿me escuchaste?

*El hombre asintió firmemente, y Thiago se dio la vuelta, alejándose del lugar con pasos apresurados*

*Por otro lado, Mariano entró a la cafetería, sus pensamientos aún ocupados por los eventos del hospital. Al levantar la vista, se encontró con Malena, quien estaba sentada con lágrimas en los ojos y el maquillaje corrido. La sorpresa se reflejó en su rostro al verla así*

Mariano: Malena... ¿qué... qué hacés acá?

Malena: (voz temblorosa) Nada, esperándote... no sé si te acordabas...

Mariano: Perdón, tuve algo importante que hacer, me olvidé de avisarte...

Malena: Lo entiendo... ¿puedo saber el qué?

Mariano: Es que... Antonella se desmayó y...

*La expresión de Malena cambió de tristeza a enojo, una sonrisa irónica apareció en su rostro*

Malena: Antonella... mirá vos...

Mariano: Yo estaba muy preocupado por Antonella, entonces...

Malena: (explotando) ¡Dios, basta! ¡Estoy harta!

*Mariano la miró, claramente confundido por su reacción*

Mariano: ¿Qué te pasa?

Malena: (lágrimas en sus ojos) ¡Siempre Antonella! ¡Antonella por acá, Antonella por allá, Antonella, Antonella, Antonella! ¡Siempre es ella! ¡Siempre tengo que escuchar ese nombre saliendo de tu boca!

*Mariano permanecía en silencio, sorprendido por la intensidad de sus palabras*

Malena: ¡Siempre es esa mujer, ella es la única que te importa!

Mariano: Pero calmate, ¿qué te pasa? ¿Por qué te pones así?

Malena: ¡Yo estaba ilusionada! ¡Estaba feliz porque íbamos a salir, pero por A o por B siempre está Antonella metida!

Mariano: ¡Porque ella me importa mucho!

Malena: ¡Claro, y acá tenías a tu idiota favorita! ¡Te quise abrir los ojos con respecto a ella, me arreglé, me puse linda! ¿¡Y todo para qué!? ¡Para que vuelvas a tratarme de estúpida!

Mariano: Yo pensé que lo habías hecho por mí...

Malena: ¡No te hagas el tarado cuando no lo sos! ¿Por qué? ¡Decime! ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué ella y no yo!? ¿¡Es porque es más linda, porque es flaca, porque tiene ojos azules, por qué!?

Mariano: (desesperación) ¡Pará! ¿Qué decís? ¡Yo no me enamoré de Antonella por el físico, sino por su forma de ser! ¡Su forma de ser, su personalidad, que me vuelve loco, que me enamora! ¡No es algo que pueda controlar!

Malena: ¿¡Ah, sí!? ¿¡Si tan loco por ella estás, qué te parece si te vas a vivir con ella al centro del mundo y dejás de jugar conmigo!? ¡Hacé lo que quieras, golpeate la cabeza 900 veces si querés! ¡Idiota!

*Malena se levantó abruptamente, las lágrimas fluyendo mientras salía corriendo de la cafetería. Mariano se quedó allí, inmóvil, con el corazón pesado y una confusión creciente*

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