Lucy es una chica de 20 años que se va intercambio estudiantil a Lost Town.
Leonardo es un joven de 23 años, él es la estrella del momento, canta autor, modelo y actor.
Por azares del destino Lucy termina viviendo con él, y poco a poco irá experimentando cosas que jamás en la vida había sentido, mientras que él comenzará a sentir algo que pensó jamás volvería a sentir.
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Capítulo 15
La madre de Leonardo se encontraba al otro lado de la puerta, su voz no era para nada dulce, amorosa ni maternal, se escuchaba un tanto fría. Traté de no moverme, tenía que ser más silenciosa que un ratón, ¿qué pasaría si su madre me descubre? ¿qué pensaría? No creo que le vaya a parecer correcto que su hijo viva con una chica que no conoce y que ni siquiera es su novia o algo por el estilo, además no es correcto, un hombre y una mujer viviendo bajo el mismo techo, solos y sin ninguna relación, ¿quién creería que no tenemos nada que ver? Comencé a pensar en cuántos problemas podría tener Leonardo si me descubriera.
- Tanto tiempo sin vernos ¿y es así como saludas? – lo regañó.
- Tanto tiempo y sigues haciendo lo que quieres.
- Oh vamos cariño. ¿Enserio? ¿Ni un abrazo me darás?
- ¿Qué es lo que quieres ahora, madre? – no creo que su relación sea muy buena.
- Contigo uno nunca puede divertirse ¿verdad?
- No mientras estés tú.
- No sé qué hice para tener a un hijo tan antipático como tú.
- Ya ve al grano.
- Vi en las noticias que unos barbajanes entraron a la casa de mi hijo. – trató de sonar preocupada pero se escuchaba totalmente falso - Rompieron una ventana para entrar y tuvo que venir la policía a solucionar el problema. Lo peor del caso es que eso pasó hace días y mi hijo no me llamó ni una sola vez. – con cada palabra que pronunciaba, elevaba su voz – todo mundo me estuvo preguntando por ti, ¡todos! ¿Qué les podría decir?
- No habría motivos para llamarte.
- ¡Leonardo!
- Madre, es tarde. Quiero descansar.
- Bien. Adelante, mañana hablamos.
- Te acompaño a la salida – en ese momento escuché cómo trataron de abrir la puerta de mi habitación - ¿qué haces?
- ¿No es obvio? Me quedaré en esta habitación. – me llevé las manos a la boca para evitar cualquier ruido o grito.
- ¡No, no puedes!
- ¿Por qué no?
- Nunca te has quedado aquí.
- Y hoy lo haré.
- No puedes.
- Leonardo, soy tu madre, haré lo que me plazca. – la perilla volvió a moverse, pero gracias al cielo estaba cerrada.
- ¡Señora! – la voz de Klein resonó por todo el lugar.
- Klein. – saludó sin ganas.
- Que gusto verla por aquí.
- Eso lo dudo mucho. Leonardo, abre esa puerta. – ordenó.
- Ya te dije que no puedes dormir ahí.
- ¿Por qué no?
- Porque esa cama es muy dura, le dolerá la espalda si se queda ahí - dijo Klein rápidamente – y no queremos que el día de mañana usted se sienta mal ¿verdad?
- Claro que no, mi apariencia es muy importante. – dijo alagándose así misma - Entonces, ¿dónde dormiré? No pienso irme de aquí.
- En la habitación de Leo, por supuesto. Él puede dormir aquí, es hombre puede soportar una mala noche. – seguía diciendo Klein – porque solo estará aquí hoy ¿verdad? – sentí un gran alivio el saber que iría a la otra habitación.
- No crean que no noto lo que hacen – dijo amenazante – hoy quieren deshacerse más pronto de mí.
- ¡Claro que no! – dijo el entusiasta de Klein como siempre – Solo espero que se encuentre cómoda. ¿Cuánto tiempo se quedará?
- Estaré aquí hasta que los reporteros estén satisfechos, que nos vean pasear, que nos tomen unas cuantas fotos juntos y luego me iré al hotel. Buenas noches. – hubo un silencio seguido de un portazo. En ese instante la puerta se abrió. Yo seguía en el mismo lugar donde Leonardo me había dejado minutos atrás.
- Eso estuvo cerca – dijo Klein al cerrar la puerta y tocarse el pecho.
Ambos estaban dentro y volvieron a colocar el seguro en la puerta para evitar que la madre de Leonardo entrara. La molestia del hijo era más que evidente y el nerviosismo de Klein hacía que yo también me pusiera nerviosa sin saber la razón.
Los dos me ignoraron por un momento y comenzaron a discutir entre ellos sobre la visita inesperada y sobre cómo la enviarían al hotel lo más pronto posible.
- ¿Qué es lo que hace ella aquí?
- ¡Todo por culpa de las noticias! – dijo Leonardo. – no, no. Ella no puede quedarse – estaba molesto, muy molesto. – haz algo Klein, haz que se vaya lo más pronto posible.
- Lo sé, ¿crees que no quiero que se vaya?
- Sabes lo que hará si…
- Lo sé...
Yo continuaba en la misma posición, no sabía qué hacer ni siquiera estaba segura de poder respirar, sentía que cualquier movimiento o ruido por parte mía alertaría a la mujer que se encontraba en la otra habitación.
Después de que aquellos dos hombres dejaran de hablar, el menor de ellos se acercó a mí y me dijo que ya podía tranquilizarme que ella no saldría de la habitación hasta mañana. Di un gran suspiro de alivio y me tendí en la cama en cuanto pude.
- Creo que será mejor irme lo más pronto posible. – dije
- ¿Irte? – cuestionó Klein - ¿a dónde? ¿Por qué?
- Ella no se siente cómoda en este lugar, de hecho nunca lo estuvo y nosotros en nuestro egoísmo hicimos que se quedara. – hizo una pausa – Así que es hora de dejarla partir.
- Mañana mismo comenzaré en la búsqueda de empleo y departamento. No se preocupen cuando salga en la mañana trataré de hacer el menor ruido posible para que tu madre no me descubra De igual forma regresaré cuando ustedes me digan que es seguro y que no me descubrirán, con suerte mañana tendré éxito en mi búsqueda.
- Lucy – dijo Klein con la voz baja y se acercó a mí – estos días créeme que fuiste de gran ayuda para mí y mi trabajo. Nunca me había dado cuenta de la importancia que le dan otros manager en tener un asistente – decía mientras continuaba acercándose – muchas gracias por todo tu esfuerzo – en ese momento se arrodilló frente a mí y metió su mano entre su saco.
- Klein ¿qué haces? – preguntó Leonardo con un tono un poco extraño.
- Lucy – continuó él ignorando por completo al famoso – estos días me hizo darme cuenta que sin ti estoy incompleto - ¡oh por Dios! Esto es una broma ¿verdad? No es posible – Lucy, querida Lucy, ¿me harías el honor de ser mi asistente permanentemente? – de su sacó terminó de sacar un sobre que contenía el contrato de asistente y me lo entregó.