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Una Noche De Pasión Con El CEO

Una Noche De Pasión Con El CEO

Status: En proceso
Genre:Venderse para pagar una deuda / Romance de oficina / Aventura de una noche / CEO
Popularitas:17.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Ro

Florencia tuvo que sacrificarse por salvar a su hermano menor, vender su cuerpo por dinero, pero su sacrificio fue en vano.
Pero, esa noche tuvo consecuencias, y termina embarazada.
Ella lucha por salir adelante con sus hijos y su madre, sin saber que el hombre de aquella noche no puede olvidarla.

Shane Hillings estaba deprimido por su exnovia, quien le engañò de una forma cruel, estbaa tan mal que se sentía impotente como hombre, sin embargo, una noche con una mujer lo cambia todo, ahora obsesionado, solo quiere encontrarla, pero cuando piensa que ella no existe, decide olvidarla, hasta que un día la encuentra de nuevo ante él, como su empleada y con dos secretos de sangre que no puede ocultar, ¿puede el amor nacer de una noche de pasión?

NovelToon tiene autorización de Luna Ro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo: Mi salvador

Shane escuchó el sonido de la puerta cerrarse cuando Eugenio salió de la oficina. Había mencionado algo sobre unos documentos olvidados, y en su prisa dejó su teléfono móvil sobre la mesa.

Un descuido. Uno que no pasaría desapercibido.

Al principio, Shane no le dio importancia. Su atención estaba en los informes, en los números, en ese orden frío que siempre lo mantenía enfocado. Pero entonces, el sonido de las notificaciones comenzó a repetirse.

Una tras otra. Constantes.

Frunció el ceño. Era molesto.

Su mirada se deslizó hacia el dispositivo. La pantalla se iluminaba una y otra vez, revelando fragmentos de mensajes que llegaban sin descanso. Dudó apenas un segundo… pero terminó estirando la mano y tomando el teléfono.

Al fin y al cabo, era propiedad de la empresa.

No estaba haciendo nada indebido. O eso se dijo.

Al desbloquearlo, descubrió que se trataba de un chat grupal. Uno laboral… pero no precisamente profesional. Era un grupo de ocio, claramente informal, donde los empleados conversaban con libertad.

Donde él no estaba incluido.

Eso le arrancó una ligera mueca. Continuó leyendo.

Hablaban de una celebración. El cumpleaños de Ivonne. Esa misma noche. En un bar exclusivo de la ciudad.

Todos estaban confirmando su asistencia.

Sin excepción. Shane sintió una ligera tensión en el pecho.

No por la fiesta. Sino por una persona en particular.

Buscó su nombre. Y lo encontró.

Florencia: “Ahí estaré.”

El mundo pareció detenerse por un instante.

Una sensación extraña lo recorrió. Pero imposible de ignorar. Interés.

Dejó el teléfono justo cuando la puerta volvió a abrirse.

Eugenio regresó.

—Aquí están los documentos —dijo con naturalidad.

Pero Shane ya se estaba levantando.

—¿Sabes qué? —interrumpió, tomando su saco—. Revisemos eso después.

Eugenio parpadeó, desconcertado.

—¿Después?

—Sí.

No hubo más explicaciones.

Shane simplemente salió.

Eugenio se quedó inmóvil unos segundos. Confundido.

Ese hombre era un obsesivo del trabajo. Verlo abandonar todo… así, sin más…

No tenía sentido. Pero pronto negó con la cabeza.

Al final, él también tenía planes. Y no pensaba faltar.

***

Florencia, por su parte, estaba frente a su armario en casa, dudaba en ir.

Indecisa.

Sus dedos rozaban las telas sin decidirse por ninguna.

Ir o no ir. Esa era la cuestión.

No le gustaban ese tipo de ambientes.

No le gustaban las multitudes. Ni el alcohol. Ni las miradas.

Pero Ivonne había sido tan amable con ella… No podía fallarle.

Suspiró. Tomó un vestido oscuro.

Se arregló con rapidez, sin demasiados detalles. No buscaba destacar… pero su propia presencia lo hacía inevitable.

Cuando salió de su habitación, su madre la observó con una sonrisa suave.

—Me alegra verte salir a distraerte, Florencia. Nunca lo haces. Yo cuidarè a los niños.

Los pequeños se acercaron a abrazarla.

1Mami, ¿puedes comprarnos un papito?

Todo esperaba, Florencia, menos  que su pequeña Enyd lo dijera.

—Hija, yo…

Su madre rio.

1Enyd, no se compran los papitos, deja a mamá salir con su amiga a comprarle un regalo de cumpleaños, mami viene después.

—Mami, yo te cuido desde aquí —dijo Apolo.

Florencia acarició su carita y asintió.

—No tardaré mucho.

Florencia tomó su bolso.

—Solo será un rato.

Pidió un taxi. Mientras esperaba, cruzó los brazos.

—Necesito mi propio auto… —murmuró.

No quería depender de nadie. Nunca más.

***

El bar era tan elegante como habían dicho. Luces tenues. Música envolvente. Un ambiente exclusivo que imponía.

Cuando Florencia llegó, la mayoría ya estaba ahí. Risas. Copas. Conversaciones animadas.

Ivonne fue la primera en verla.

—¡Florencia! —exclamó, abrazándola con entusiasmo—. Gracias por venir.

—Feliz cumpleaños —respondió ella con una sonrisa sincera.

A unos metros, Eugenio la observaba.

Y cuando la vio… algo en su expresión cambió. Se acercó sin disimulo.

—Florencia… qué gusto verte aquí.

Su mirada recorrió su figura con una intensidad que no pasó desapercibida.

—Te ves… realmente hermosa.

Florencia bajó ligeramente la mirada.

—Gracias.

Pero Ivonne lo había escuchado.

Y esa sonrisa que llevaba… se quebró apenas.

—¡Vamos, Eugenio! —intervino con rapidez—. Tienes que bailar conmigo. Soy la cumpleañera, no puedes negarte.

Él dudó. Pero aceptó.

—Claro.

Ambos caminaron hacia la pista.

Ivonne reía, giraba, se esforzaba por mantener su atención. Y lo lograba… a medias.

Porque cada cierto tiempo, Eugenio miraba hacia Florencia. Como si algo en ella lo llamara.

Florencia tomó una copa.

Solo un sorbo.

El alcohol no era lo suyo. Observó a sus compañeros.

Todos parecían felices. Livianos.

Lejanos de cualquier preocupación.

Cerca de la barra, Fátima y Gonzalo intercambiaban miradas. Cargadas. Evidentes.

Había tensión entre ellos.

Una atracción que no se molestaban en ocultar.

Pero había un problema.

Gonzalo no estaba libre. Y aun así… la miraba como si lo estuviera.

Casi pasó una hora.

Florencia comenzó a sentirse cansada. Fuera de lugar. Decidió ir al baño.

Necesitaba un respiro. Se lavó las manos. Retocó su labial.

Acomodó su vestido. Se miró al espejo.

—Ya me voy —susurró.

Había sido suficiente.

Al salir, caminó con la intención de despedirse.

Pero entonces lo sintió. Una mirada. Pesada. Invasiva.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Aceleró el paso. Pero no fue suficiente.

Una mano la sujetó del brazo. Fuerte.

—¿A dónde vas tan solita? —dijo una voz áspera—. Te he estado viendo toda la noche.

El corazón de Florencia se disparó. Intentó soltarse.

—Suélteme.

Pero ese hombre no la dejó.

Al contrario. La empujó contra la pared. Acorralándola.

—Eres justo lo que me gusta… —añadió con una sonrisa repugnante—. Como las que no saben decir que no.

El asco la invadió. Pero también el miedo.

—¡Suélteme! —exclamó, luchando.

Lo empujó. Golpeó su pecho. Nada funcionó.

Él era más fuerte. Mucho más fuerte. Miró alrededor.

Buscando ayuda. Pero nadie reaccionaba.

Algunos estaban demasiado borrachos.

Otros… simplemente no querían involucrarse.

—¿Qué pasa, gatita? —escupió él con desprecio—. ¿Te crees demasiado para mí? A mí ninguna mujer me dice que no.

Y entonces… Todo cambió.

Unas manos firmes lo arrancaron de ella con violencia. El hombre fue lanzado contra la pared.

—¿Acaso no te dijo que la soltaras?

La voz fue baja. Grave y Peligrosa.

Florencia dejó de respirar por un segundo. Reconoció esa voz. Giró lentamente.

Y lo vio era Shane Hillings

Sus ojos estaban oscuros. Fríos.

Llenos de una furia contenida que helaba la sangre.

Sujetaba al agresor con una fuerza brutal. Como si estuviera a punto de destruirlo.

—Si vuelves a tocarla… —murmuró, acercándose apenas— no vas a salir caminando de aquí.

El hombre intentó resistirse. Pero no pudo. No contra él.

Florencia sintió que sus piernas temblaban. Su cuerpo seguía en alerta. Pero, por primera vez en esos minutos… ya no tenía miedo.

Porque él estaba ahí. Y aunque no entendía por qué sabía que no permitiría que nadie volviera a hacerle daño.

1
Soraya Castillo
por favor amiga baje más capítulos está muy interesante está novela.saludos desde Venezuela
Claudia Caro
supongo que va a seguir escribiendo la
Maria Mongelos
En el evento seguro se va a encontrar con Hilda
Maria Mongelos
Se atraen, se gustan pero para Florencia va a ser difícil aceptarlo
Claudia Caro
se ve buena pero le faltó más emoción y la historia del ceo en la cama
Rosa Pandui
Excelente
Rosa Pandui
Esa Hilda es el diablo en persona,, Florencia deberías de contarle a Shane lo que te paso
Lili Hebe Villarruel
💟
Melisuga
Esa Hilda es peor de lo que pensaba. Hay que ser muy cautelosos y precavidos con ella.
Melisuga
¿Serás HDP, Eugenio?
😡😡😡
Maria Mongelos
Con Florencia nunca vas a llegar a nada y por idiota vas a perder a Ivonne
Maria Mongelos
Esto va a traer problemas a Florencia
Ella lo hizo una sola vez, no se dedicó a eso y lo hizo por necesidad
Maria Mongelos
Hilda es una asesina, Shane no sabe como es y a que se dedica su amiga?
Rosa Pandui
Santo Dios,,pobre chica,, Eugenio le partió el corazón,,son las consecuencias cuando andan fuera de sus cinco sentidos y más borrachos,,y de paso tiene transtornos alimenticios
Rosa Pandui
Shane ,,Hilda es tu peor enemiga
Rosa Pandui
Pobre Florencia,,sufre por ese pasado,,por ese triste capitulo de su vida
Rosa Pandui
Espero que la lleve a su casa jejeje
Rosa Pandui
Es el destino cruzar de nuevo sus caminos
Rosa Pandui
Era obvio encontrarse con gente grosera,,y si tú no quieres ir con esa persona que no te agrada y menos a la fuerza,,lo bueno que Shane llegó a salvarla de una violación
Rosa Pandui
Bravooo Florencia,,no te dejes provocar por Shane
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