Es un mundo de fantasía medieval mezclado con elementos de mitología oriental y épica clásica, existe una fuerza primordial llamada Ether, la “Esencia de la Creación”. El Ether otorgó poder a un grupo antiguo de guerreros supremos conocidos como los Semidioses, capaces de cambiar el curso de la historia con una sola voluntad. Los Semidioses ocultaron la ubicación del Ether para evitar que cayera en manos de reyes, imperios y criaturas ambiciosas. Esto desató la legendaria Guerra Primordial, un conflicto que destruyó reinos y terminó con la muerte de todos los Semidioses. Con su desaparición, también se perdió el secreto del Ether.
A partir de entonces, las razas del mundo, humanos, elfos, orcos, enanos, bestias espirituales, se lanzaron a una búsqueda desesperada. La aventura se convirtió en profesión.
Nacieron los Aventureros. Se formaron los Gremios. Y comenzó la Era de la Aventura. En este escenario surge un chico llamado Kael , debil… hasta que el destino intervie
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CAPÍTULO 15: EL DESPERTAR DEL VIGÍA
La Segunda Etapa comenzó como un rugido. La arena temblaba con el griterío del público, las antorchas brillaban como soles domesticados y los maestros observaban desde sus balcones con semblantes tensos. Esta fase no era para aficionados, y desde el primer instante quedó claro. Kael, Layra, Lena y Shinro entraron entre los primeros. Aunque no era un combate directo, las pruebas eran individuales y su desempeño afectaba a la escuela.
Los resultados iniciales fueron… un desastre. Layra falló su primer corte cronometrado. Lena tropezó en la prueba de obstáculos de maná. Shinro falló la sincronización y recibió una penalización. Kael, demasiado tenso, tardó un segundo de más en su prueba de reacción. Los demás tampoco aportaron
—Estamos últimos —dijo Lena con la voz rota.
—Esto no puede estar pasando… —Layra apretó los dientes.
Kael tragó saliva. Sentía que decepcionaba a todos. La Maestra Sania, sin embargo, no levantó la voz.
—Respiren. Todos ustedes saben hacer más que esto. No permitan que el miedo decida por ustedes —ordenó con calma férrea.
Y esa calma… funcionó tomaron un segundo aire e iniciaron poco a poco nuevamente. Como si el espíritu del equipo hubiera despertado al fin, comenzaron a recuperarse. Layra superó la prueba de cortes en tiempo récord. Lena esquivó cinco obstáculos simultáneamente, provocando aplausos.
Shinro, con su orgullo herido, ejecutó una técnica impecable y elevó los aplausos. Kael finalmente logró imponer su ritmo y consiguió una alta precisión. De estar en el fondo, comenzaron a ascender. De estar entre los últimos… pasaron al centro. Pero faltaba mucho, y era ahí donde esperaba el verdadero monstruo.
Un chico alto pelirrojo , con un traje de guerrero, con una lanza en la espalda una musculatura formidable y una mirada fría y llena de calma. Jaralson se había mostrado calmado toda la etapa, pero en cuanto Shinro destacó con una explosión de maná negro, el pelirrojo lo observó con interés.
—Tú. —Señaló a Shinro desde la distancia—. Peleemos.
Shinro tragó saliva. Layra quiso intervenir, pero Shinro levantó la mano.
—De acuerdo. No retrocederé.
La arena asignó un espacio especial para el combate. Lo que siguió fue espectacular. Shinro se movía como un rayo oscuro, cada golpe cargado de orgullo herido. Jaralson, sin embargo, lo bloqueaba con una sola mano, se movía normalmente pero era tan quirúrgico que podía esquivar los ataques de su oponente. El público quedaba boquiabierto cada vez que la tierra retumbaba.
—Usaré el sesenta por ciento de mi fuerza, espero que puedas soportarlo —dijo Jaralson, sin arrogancia, solo exponiendo un hecho.
El resultado fue inmediato. Un solo golpe. Una onda expansiva. Shinro salió disparado, rodó, y quedó jadeando en el suelo. Aunque no perdió el conocimiento, la humillación fue profunda. Jaralson se retiró con la misma calma con la que había llegado.
—Eres fuerte —dijo—. Pero yo… soy invencible.
Shinro apretó los dientes con furia. El odio comenzó a germinar. La competencia siguió avanzando. Las escuelas subían y bajaban rangos. Las pruebas se volvían más intensas, al igual que las batallas. Pero Kael, aunque mejoraba, aún no brillaba lo suficiente.
Hasta la última prueba individual. Era un combate cronometrado contra tres maniquíes dotados de maná, capaces de usar técnicas básicas de varios elementos. Kael entró decidido… pero fue superado al inicio. Los movimientos eran demasiado rápidos. Las explosiones, demasiado bruscas. Entonces, la marca en su brazo ardió. Y algo dentro de él… se abrió. Un sonido como un latido de tambor resonó en su cabeza. El mundo se volvió lento, casi estático.
Su respiración se calmó. El aura dorada emergió alrededor de sus ojos.
El Ojo de Madruk. El público lo notó de inmediato. Los ojos de Kael se tornaron amarillos, reptilianos, con pupilas alargadas y un brillo antiguo que no parecía de este mundo.
—Eso es… —susurró la Maestra Sania con asombro.
—Imposible… —murmuró un juez.
Kael vio todo. El flujo del maná, los movimientos que vendrían, las trayectorias posibles. El mundo era un mapa perfecto. Y las técnicas de los maniquíes… simplemente se deshicieron ante su mirada. Se evaporaron. Se apagaron. El público rugió.
—¿Qué clase de habilidad es esa?
—No es magia común…
—Ese chico, otra ves… ¿quién demonios es?
Kael se movió de manera impecable, anulando ataques, golpeando en el instante exacto, usando una velocidad que no sabía que poseía. Los maniquíes cayeron, uno tras otro. El tiempo aún parecía lento para él. Era como si pudiera leer el mismo destino. Cuando terminó, la arena estalló en aplausos. Era innegable: Ese muchacho… era otra cosa.
JARALSON VS. KAEL
Jaralson se levantó de su asiento nuevamente. Kael sintió su presencia incluso antes de verlo acercarse.
—Tú. Peleemos.
Kael asintió. No había miedo en él. El combate comenzó sin aviso. La tierra tembló con cada choque. Jaralson sonrió por primera vez.
—Eres bueno, puedes verlo todo.
Kael no contestó. Sus ojos brillaban como soles reptilianos. Jaralson aumentó su fuerza. 70%. El aire crujió. Kael resistió. Lo empujó incluso. Jaralson apretó los dientes. 80%. Por primera vez, el genio fue retrocediendo, fue retrocedido. El público no podía creerlo. Ni los maestros. Ni Shinro, cuyo rostro se deformó en pura rabia.
—¡¿Cómo…?! ¡¿Cómo él?! —murmuró, temblando.
El combate no concluyó con un ganador claro; los jueces intervinieron para evitar lesiones graves, pero la verdad era evidente: Kael había alcanzado a Jaralson. Quizá incluso… lo había superado por un instante.
Finalmente la clasificación se concreta. Mientras la atención de todos estaba en el combate de los dos prodigios, Layra, Lena y los demás compañeros aprovecharon para acabar con las prueba y los combates. Cuando los resultados finales se mostraron, la Maestra Sania casi no podía creerlo.
—Clasificamos… —susurró, con una sonrisa orgullosa.
Habían logrado llegar al final. Pero en Shinro, su orgullo se cayó por un instante. En un corredor oscuro, Shinro golpeaba la pared una y otra vez hasta que los nudillos le sangraron.
—¿Por qué él…? ¿POR QUÉ ÉL?
La oscuridad dentro de su maná vibró, como si respondiera a su dolor. La sombra en su corazón creció. Después anunciaron la etapa final. El juez principal alzó la voz.
—¡La ronda final será un Battle Royale entre las últimas cinco escuelas!
¡Treinta y cinco estudiantes!
¡Solo quedará uno!
La arena estalló en gritos. Jaralson, Hilias, Cali, Kael, Shinro, Lena , Layra, los mejores contra los mejores. Y entre ellos, varios aventureros de élite observaban desde el palco, evaluando a los posibles reclutas para los gremios. Kael tragó saliva. Este era el momento real. Sin embargo un gran hombre se movía en las sombras. En un callejón oscuro, lejos de la multitud, alguien observaba las llamas de una antorcha. Era Araldis. Su sombra era más grande que él, deformada, monstruosa. Susurró con una voz grave:
—Bien… ya es hora.
Los encontré.
Y … no escaparán.
Sus pasos se perdieron entre la oscuridad. La cacería comenzaba.