Tormentosa, dolorosa hasta que llega el.
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Cap.17
-"Si la tocas, o dañas algo de su inocencia. Ten por seguro que acabo con tu patética vida".
Jackson le dio el mismo uso que tiene un pedazo de papel higiénico al mensaje, olvidándolo por completo cuando la mesera apareció para tomar su orden que constaba de tres hamburguesas con doble de todo, más dos porciones extras de papas fritas, una cerveza negra, y una porción de alitas con suficiente salsa picante. Mientras Antón pidió dos porciones de lasaña, más un Hot Dog americano, y tres porciones de papa fritas y de sobremesa, cambio la cerveza por una Coca-Cola que estuviera bien fría. A pesar de la gran orden, la mesera no demoro en traer la comida, que una vez estuvo en la mesa, Jackson empezó a devorar, sin que existiera nadie más.
Cuando la mesera se iba a retirar, Jackson aun con su boca llena, la detuvo para pedir tres hamburguesas extras con papa para llevar más dos sodas.
- ¿Crees poder con todo eso? -Le preguntó Antón con la boca llena de comida.
-Esto último no es para mí, ni tampoco para ti. -Respondió tomando una de las alitas para llevarla a su boca, luego la sacó dejando solo el hueso pelado para desecharlo en el plato.
-Ya vez no soy tan desalmado -Dijo burlándose de Antón que lo miraba, curioso.
Así pasaron treinta minutos mientras que terminaron de comer, una vez solo fueron huesos, migajas y servilletas sucias sobre la mesa, Jackson pagó la cuenta y tomo el pedido, que había comprado para Emily y su compañero.
Cuando Jackson abrió la puerta, el frío del aire acondicionado lo recibió, más el cuerpo acurrucado de Emily, quien, frotaba sus piernas gracias a la baja temperatura que había allí dentro. -Desactiva el baúl -Ordenó a Roy, quien de inmediato oprimió un botón para darle acceso al baúl del auto. Jackson le acerco la bolsa a Roy. -Una es de la mocosa. -Dijo para caminar y sacar de una maleta uno de sus conjuntos deportivo que cargaba en caso de que se presentara una emergencia. Cerro el baúl y abrió nuevamente la puerta, se subió al auto y le ofreció la prenda a Emily que lo miró con algo de temor en sus ojos.
-Úsala -, dijo aún con su mano estirada hacia Emily, quien al no reaccionar recibió la sudadera en su rostro. Jackson salió y de un portazo cerró, su cuerpo se descargó de espaldas sobre la puerta con sus brazos cruzados, esperando a que Emily cubriera sus piernas.
- ¿Qué pasa? –Preguntó Antón, mientras que Jackson hizo un gesto de molestia a través de una mueca en sus labios.
-La mocosa se está vistiendo. -Dijo sin expresión alguna. Mientras Antón dejo salir una sonrisa, pues le causaba gracia que su amigo le diera privacidad a la chica, cuando nunca lo había hecho con ninguna. Pasaron diez minutos y Jackson se retiró para abrir la puerta, Emily con mucha dificultad se vistió, con la sudadera que por cierto causo algo de diversión en Jackson por lo grande que le quedaba, estaba seguro de que, si intentaba ponerse en pie, está caería a sus tobillos.
Así que subió al auto e intentó acercarse a ella.
-Sujeta el cordón, o quedarás desnuda cuando intentes ponerte en pie. –Emily parpadeo varias veces, mirando a Jackson, quien observaba exactamente donde Emily debía intervenir con sus manos. Sin pensar Emily sujeto los cordones sin saber qué hacer. Desconocía hacer un nudo y Jackson pudo darse cuenta por la expresión en su rostro.
El auto se puso en marcha y Jackson aprovechó para acercarse a Emily, quien de inmediato se sintió amenazada y se impulsó hacia atrás, despertando el miedo que tenía guardado mientras estuvo sola en el auto. Jackson se molestó y se sintió despreciado, cosa que jamás había sentido. Sin más se acercó a ella invadiendo su espacio, llevo sus manos hasta la cintura de Emily y jalo los cordones para que estos quedaran sujetos a su cintura, sin retirar la mirada de sus ojos azules que lo veían con miedo, Jackson hizo un nudo y le ordeno a Roy que le entregara la bolsa de la comida que dejó sobre las piernas de Emily.
-Come. –Ordenó, volviendo a su lugar, su espalda la acomodo sobre la cómoda cojineria y cerró los ojos en intensión de buscar el sueño.
Emily miró la bolsa, de esta emanaba un olor agradable que hizo rugir su estómago de hambre, con cuidado de no hacer un tiradero saco de la empaquetadura, lo que parecía algo similar a lo que su padre preparaba muy rara vez cuándo estaba en casa. Con sus dos manos sujeta la hamburguesa y le da un mordisco, no espero y dio otro, otro más, hasta que su boca quedo totalmente llena y la comisura de sus labios se untaran de kétchup.
-Oye despacio, te puedes ahogar –, Sugirió Antón, quien la veía por el espejo retrovisor fascinado por la forma de comer.
Emily lo observó, pero no le dio importancia a sus palabras, pues su atención estaba en la hamburguesa, ya la había probado, pero esta en particular sabia totalmente diferente. Lo que hizo que la devorara en cuestiones de segundos.
Minutos después, Emily se encontraba satisfecha por tanta comida. Miro hacia Jackson y pensó que no era tan malo como ella pensaba, al menos le dio comida y algo de ropa, que agradecía porque estaba muriendo de frío. Pensó que, si seguía las reglas de su padre, no había porque preocuparse, después de todo, si se portaba bien, no la lastimarían y tal vez le diera un poco de libertad.
Sus ojos seguían detallando a Jackson, era curioso para ella ver a un hombre tan grande y que se viera inofensivo durmiendo. Cuando en realidad a Jackson lo cubría un carácter cruel y aterrador para Emily. Sin embargo, para ella en estos momentos simplemente veía una persona tranquila, muy dormida.
El interminable viaje llegó a su final cuando la camioneta pasó el letrero publicitario, “Bienvenidos a Lansing”, la pizarra quien cautivo la atención de Emily desapareció de su vista en un instante, pero su mente luego se topa con algo mejor. Edificios, calles inundadas de personas, tráfico, que pone a Emily supremamente tan inquieta que hace que Jackson despierte gracias a un descuido de su pie que se estrella con el muslo de Jackson.
Sin más abre sus ojos y observa como Emily quieres salir por el cristal de la ventana, está de rodillas sobre el asiento mirando todo lo que pasa a su alrededor. Aquel inocente comportamiento hace que Jackson se fastidie, pero aun así le resta importancia. Emily, quien está perdida en todo lo que pasa en su exterior, se siente con la curiosidad de bajar, tocar y probar todo lo que ve a su paso, pues era la primera visión que tenía del exterior y le parecía fantástico.
- ¿Te gusta? -Antón, quien la observaba con fascinación por el espejo retrovisor, preguntó a Emily que ignoró su pregunta, pues estaba perdida en todo lo que pasaba afuera y no diferenciaba la voz que nombraba su nombre.
-Emily -Antón nuevamente la llamó, despego la vista de la calle y acomodo su cuerpo para mirar hacia Jackson, quien detallaba con desdén cada uno de sus movimientos. Ella se concentró en su boca cuidadosamente, esperando que saliera algún reproche de su parte, pero al ver que solo la miraba decidió preguntar, pues no quería cometer errores, no tenía la menor intención de hacer enojar a Jackson para que la lastimara.
- ¿Qué deseas? -Emily gestionó la pregunta muy tímidamente, y empezó a juguetear con sus manos.
Jackson levantó una ceja confundida, no sabía a qué se debía su pregunta. Pero no perdió tiempo, ya que por su mente pasó divertirse un rato con ella.
- ¿Qué me puedes ofrecer Emily? -Le respondió con otra pregunta que dejó a Emily algo confundida.
Ella se concretó en mirar sus ojos, que la miraban con diversión, e intento pensar en algo, pero al mirar su boca que se saboreaba, la hizo tragar con algo de fuerza, pues Emily sintió la mirada pesada de Jackson sobre su cuerpo, lo que la hizo romper cualquier contacto para observar nuevamente hacia la ventana y decir.
-Yo…-No tengo nada que ofrecer. -Ella expresó aún sin despegar la mirada de la calle, tratando de guardar la calma. Mientras Jackson solo pensaba en algo más, Emily, bañada, peinada y con un buen atuendo, sería una mujer muy deseable. Pero francamente esa chiquilla mocosienta, como él la llamaba estaba vetada del mundo, venía de una burbuja que la convirtió en una niña inocente, que seguramente le iba a jugar en su contra.
-Tu mente es bastante débil, mocosa y simplemente por eso, no me puedes ofrecer nada. -Expresó Jackson sonriendo y sintiéndose aliviado cuando la camioneta cruzo las rejas de seguridad de su gimnasio.