PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 15: Avaricia. Envidia. Poder.
La rabia y la necesidad de arrancarle el corazon antes de que pudiera si quiera decir una palabra me carcomía por dentro mientras lo veia temblar de rodillas, puso sus manos en el piso hincándose hacia adelante.
— Por favor perdóneme, su majestad, yo no queria...
— ¡Silencio! — el sonido de mi voz hizo temblar cada roca que había en el santuario, podía escuchar su corazón latir desbocado como un recordatorio de que seguía con vida cuando debería estar muerto en este momento — Ahora vas a contarme... ¿Quién fue el de la idea? — su cuerpo temblaba penosamente, queria ir hacia el y arrancarle cada parte de su cuerpo pedazo por pedazo con una infinita calma hasta que el sonido de sus gritos y dolor apaciguaran la furia que crecia dentro de mi — Habla ahora — mi comando salio volando entrellandose contra el y grito.
— Yo, yo fui el de la idea — tapo su boca desesperado mientras lagrimas se deslizaban por sus mejillas.
— Así que fuiste tú, un juego bastante estúpido, deseas mi trono, pero no has pensado que aquellos que te ayudan también lo desean, pero debo felicitarte fue un plan bien elaborado, hacerme pelear contra el sur para que ellos pudieran matarme ¿Qué te hace creer que podrían?
Starling era una masa de temor y de angustia temblando en el suelo.
— Yo... todos saben sus sentimientos hacia los reyes del sur, crecieron a su lado, yo crei... que sus sentimientos la harian dudar y ellos podrian matarla.
— Sentimientos... — mi risa subió por mi garganta y estalle en una carcajada incrédula — Sentimientos dices — me levante del trono y camine hacia él — Alfa Starling ¿Te parece que tengo sentimientos? — tome su cara con mis manos y apreté fuerte hasta que los huesos de su mandíbula sonaron rompiéndose y sus gritos inundaron el silencio — Retiro lo dicho, tu plan es una puta mierda, de verdad que eres un maldito idiota, desatar una guerra solo por ambición, solo ibas a lograr que ganará más poder, iría al sur y los mataría a todos haciéndome con el poder del sur, volvería aquí y descubriría la verdad llegando al mismo final, tu muerte — mantenía sus manos en la cara sosteniendo su mandíbula, sus ojos se abrieron con sorpresa, intentaba hablar, pero no salían palabras de su boca — Debería matarte ahora mismo — puse mis manos en su cuello y mis garras salieron clavándose en su piel, su mirada de desesperación, temor, angustia, me satisfacía, en este momento toda la historia de su corta y patética vida debe estar paseándose por su mente — Pero no, has tenido suerte, hoy no morirás, hoy tengo ganas de ser una reina benevolente — lo solté del cuello, troné mis dedos y su cuerpo volvió a caer dormido flácido hacia adelante — Te daré una última oportunidad Alfa Starling, volverás a tu manada, te acostaras en tu cama y dormirás tranquilamente hasta que salga el sol, esto que sucedió aquí nunca paso, pensaras muy bien en lo que estás haciendo, si decides seguir con esto entonces, te mataré — puse mi mano en su frente y cure sus heridas rápidamente — Ahora vete
Se levantó del suelo volviendo por el mismo camino por donde había venido, volví a subir hasta el trono y me senté suspirando de placer, me encantaba jugar al gato y al ratón, era más divertido, excitante, emocionante.
Cerre los ojos observando aquellas flamas rojas y suspirando de placer, todo iba como yo queria, todos se movían bajo mis deseos, no tenian ni idea el control que tenia sobre ellos y eso me causaba un placer terrorífico.
— ¿Que mierda fue eso Dea?
— ¿Te estan traicionando?.
Joder habia olvidado sus presencias por un momento, mantuve la calma con mis ojos cerrados suspirando del placer.
— No seria ni el primero ni el ultimo que lo hiciera, todos los días alguno se levanta con la idea de tener el plan correcto para derrotarme.
— Pero ¿Por que? — el grito molesto de Rhys me hizo abrir los ojos y mirarlo.
— Deseo, avaricia, envidia, poder, la necesidad impetuosa de sentirse dueños de todos, de que todo el mundo los adore y se arrodillen ante ellos.
— Eso me parece una estupidez.
— A mi tambien, pero me divierte.
— ¿Te divierte? — Azuma me miro incredulo sin poder creer mis palabras.
— Si, me divierte que todavia crean que existe una parte de mi que puedan romper y explotar para llegar a mi y acabar con mi vida — cerre los ojos con una sonrisa en el rostro.
— Eso no esta bien, son tu gente, deberian respetarte.
— Ya no deseo su respeto ni su amor, su miedo me hace sentir mucho mejor.
Nos quedamos en silencio por un rato, a pesar de que estaban aqui, la sensación de plenitud no se iba, una tranquilidad impetuosa, un paz que recargaba mi alma, un sentimiento de pertenencia, era el aire que respiraba, la comida que me daba fuerza, el silencio en donde habitaba mi alma, me hacia sentir viva.
— Dea por favor hablemos
Un gruñido salio de mis labio rápidamente — Silencio.
— No, necesitamos hablar
Abri mis ojos molesta y los vi, sentados uno a cada lado del trono, me levante rapido queriendo salir de en medio de ellos.
— No tenemos nada de que hablar, como ya le dije a Azuma, no deseo un compañero, no necesito un compañero, no tengo tiempo para sentimentalismos estupidos y toda esa mierda, ni siquiera me importa pasar el tiempo follando o lo que sea, lo unico que anhelo es tener un maldito momento de paz en mi trono, asi que váyanse ahora si no quieren comenzar una pelea que definitivamente perderán.
Azuma me miro con el ceño fruncido — Te conozco, no serias capaz de hacerlo, no comenzarías una pelea por algo tan tonto
— ¿Quieres ponerme a prueba? Creo que no me estas entendiendo, haria lo que fuera por ese trono, pasaria por encima de quien sea para cuidarlo — me moví hacia el y lo tome del cuello apretándolo, me miro sorprendido y sonrei engreída — Es mejor que lo entiendas de una vez, la pequeña diosa a la que tanto cuidabas ya no existe, dentro de mi no existe el deseo, el anhelo, la necesidad o el amor, no necesito ni quiero nada de ustedes y mientras mas rapido lo comprendan sera mejor.