El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Rastros
— Tengo más información y está vez estamos más cerca de nuestra hija. - llegó Andrew a la sala donde encontró a Salomé su esposa acomodando un adorno.
Salomé dejó lo que estaba haciendo sintiendo el corazón agitado.
— Entonces date prisa en decírmelo. - dijo impaciente.
— vivió en un albergue hasta los dieciséis años, después la mandaron a una preparatoria más tarde a una universidad.
Entre más le revelaba lo que había vivido su hija, más se le estrujaba el corazón.
Al parecer se ha casado. Ahí se perdió la pista, pero nosotros nos encargamos, de seguir toda pista de ella. - así que prepárate mañana mismo salimos para New York.
La mujer, se secó las lágrimas su esposo la sostuvo en brazos.
— Pronto tendremos a nuestra pequeña en nuestros brazos cariño.
— ¿Hay noticias sobre mi hermana? - preguntó Matheo quien iba llegando del colegio.
— Mañana salimos para New York. - le anunció su padre secando los rastros de llanto de Salomé. - ve preparando tu equipaje mandaré un correo al colegio para avisar de tu baja.
El chico subió las escaleras corriendo.
— Tengo la certeza que esta vez no vamos envano cariño.
— Eso espero mi amor, porque otra noticia sin fundamentos no creo soportarlo.
Le beso la frente.
— Haré todo lo que esté a mi alcance para encontrarla cariño. - se apartó, voy avisarle al piloto para que esté listo con los documentos y permisos.
— Yo voy a preparar nuestro equipaje. - caminó hacia las escaleras. Mientras su esposo desapareció detrás de la puerta del estudio.
Otro día temprano ya estaban en el aeropuerto privado, esperando que les dieran el aviso para abordar.
— ¿Avisaste a Sergio que hoy llegamos? - cuestionó Salome.
— Por supuesto. - contestó viendo aproximarse al piloto.
— Todo listo señor Dixon.
— Vamos cariño, Theo ya subió. - le dijo sonriendo su mujer. No terminaste de decirme que te dijo Sergio.
— Dijo que se habían mudado de casa.
— ¿Y eso? ¿Tuvieron algún problema?
— No lo creo, al parecer necesitaban más espacio, tienen una invitada.
— Esos chicos ojalá que jamás cambien. - se sentó junto a su hijo, mientras su esposo se disponía a traerles mantas.
QUIEENS COUNTY NY. ( CONDADO )
Dos días les había tomado para moverse a la pareja hasta la casa del lago como ellos le habían nombrado, aunque Kenda intentó ayudar, no se lo permitieron…la excusa era por su embarazo, y aunque ella alegaba que estaba bien, ellos no lo permitían.
Ella no les insistió pues iba a obtener la misma respuesta. Eran unos exagerados les había dicho en algún momento. Pero los adoraba.
— ¿Quieres ir con nosotros a darles la bienvenida a la familia que llega hoy? — le preguntó Nicolás a la chica.
— Otro día será, hay mucho trabajo aquí. — les señaló las cajas que aún quedaban por desempacarse.
— Deja las grandes y pesadas, nosotros lo hacemos, no debes cargar nada pesado. - le recordó Sergio.
Ella le asintió, no le sorprendía, ellos la cuidaban demasiado.
Cuándo llegaron al aeropuerto, aún no había llegado el jet, pero ya no tardaba. Minutos después anunciaron la llegada del jet privado desde Italia.
Los observaron bajar.
— Sergio se quedó observando a la pareja y después a Theo ya era un adolescente, pero de pronto fijó de nuevo la vista en Salomé.
— Nico, la señora Salomé es muy hermosa aún ¿no te parece que tiene un parecido con Kenda? - inquirió sin dejar de verla.
Su pareja la observó.
— Es verdad. - se sorprendió.
— Si no dejan de ver a mi esposa de esa forma, me voy a poner celoso. - acusó sonriente dandole un apretón de manos.
— Hola chicos, cuanto tiempo. Y gracias por todo, Andrew me dijo que se acabaron de mudar, y aún así se dieron tiempo de buscarnos un apartamento. — no se privó de abrazar a cada uno.
— En realidad todo lo hice en línea pero fuimos a verlo es muy espacioso, y está en una de las zonas más lujosas.
Le agradecieron.
— Pensé que vendría tú invitada con ustedes. - añadió Salomé.
— En realidad no quisimos que viniera. - asumió Sergio, ella está embarazada. Y preferimos que se quedara en casa.
Salomé se sorprendió.
— ¿Y el padre del bebé? - preguntó aunque después se arrepintió de hacer la pregunta.
— Es una historia triste y a la vez peligrosa. - admitió el hombre.
— Después tendremos mucho tiempo para hablar, presiento que les caerá bien. Ella es huérfana, y su historia es muy triste.
— Huérfana - se repitió Salomé, esa palabra de pronto le estrujó el corazón, pensando en su pequeña.
— Vamos amor ya verás que pronto la tendremos con nosotros. - la abrazó su esposo.
— ¿Alguna novedad de vuestra hija? - preguntó Sergio.
— Creo que pronto la vamos a encontrar. - pronunció Andrew con una clara decisión. El detective dio claros detalles. Pero al parecer se casó y ahí se perdió la pista, pero no pararé hasta encontrarla.
La Suburban se detuvo frente a un ático.
— Aquí es. - señaló el joven. Espero sea de su agrado.
— Vamos pasen con nosotros. - invitó Salomé.
— Solamente unos minutos, no queremos dejar tanto tiempo sola a nuestra niña.
— Deverian venir a cenar con nosotros un día de estos. - invitó la mujer, viendo que era verdad, era un precioso lugar.
— Hay dos alas separadas, me pareció perfecto para tus guardaespaldas, son tres dormitorios apartados.
— ¡Magnifico! Tenía pensado rentar otro departamento cerca y con esto está perfecto. Gracias muchachos. Y como dijo mi mujer vengan a cenar, ¿que les parece si lo hacen la semana entrante?
Quedaron en acuerdo para la siguiente semana.
MIENTRAS TANTO.
— ¡Como que le perdieron la pista inútiles! - gritó Renata furiosa.
— La casa la pusieron en renta, no supimos cuando ni cómo, se fueron.
— Les advertí bola de inútiles que no se hicieran notar. - apretó los puños. Sigan buscándola no pudo simplemente desaparecer.
Era obvio que los habían descubierto, ¿pero quienes eran sus protectores? Ya le habían dicho que los hombres eran pareja. Pero eso no le iba a impedir seguirla buscando. Tenía que desaparecer a ese bastardo, eso podría amarrar más a Travis.
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