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TU, MI HISTORIA INESPERADA

TU, MI HISTORIA INESPERADA

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Romance de oficina / Completas
Popularitas:21.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

NOVELA +18 ⚠️

Julieta Álvarez siempre ha creído que el amor merece segundas oportunidades. El problema es que lleva tres años dándole oportunidades a la persona equivocada.

Cuando finalmente decide ponerle punto final a una relación que solo le ha dejado secretos, excusas y demasiadas decepciones, lo último que espera es que su vida se complique todavía más con la llegada de Alejandro Santana.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

...JULIETA ÁLVAREZ...

—Están insoportables—murmuró Alejandro, deslizando el dedo por la pantalla para apagar el teléfono de una vez por todas antes de dejarlo boca abajo sobre la mesa.

Me quedé mirándolo, pausando el tenedor a medio camino. El restaurante era un lugar íntimo, iluminado por velas tenue y con una música de piano suave que contrastaba por completo con la tensión que Alejandro llevaba en los hombros.

Durante toda la cena, el celular no había parado de sonar con llamadas insistentes y mensajes en ráfaga.

—¿Todo bien? —pregunté con cautela, inclinándome un poco hacia adelante—. Llevas toda la noche librando una batalla contra tu teléfono.

Alejandro dejó escapar un suspiro pesado y se pasó la mano por la mandíbula, tensando la articulación.

—Solo son asuntos familiares —respondió con esa voz grave, intentando suavizar el tono, aunque la rigidez de su postura lo traicionaba—. Temas que no tengo la menor intención de atender esta noche.

—Parecían bastante persistentes —comenté, dando un sorbo a mi copa—. Si necesitas responder o resolver algo, no me molesta, de verdad.

Alejandro entornó la mirada, clavando sus ojos en los míos con intensidad. Estiró el brazo por encima de la mesa y tomó mi mano, acariciando la piel de mis nudillos con el pulgar.

—Te dije que esta noche era para despejarte a ti, pajarito —dijo con voz baja—. Mis problemas familiares pueden esperar. Cuéntame mejor cómo sobreviviste al vestido rosa pastel y a las otras damas de honor sin terminar en la cárcel.

Sonreí de lado, sintiendo el calor adictivo de su toque, aunque una punzada de curiosidad me quedó rondando en la cabeza.

Había algo en la forma en que Alejandro mencionaba a su familia, que me hacía sentir que apenas estaba rascando la superficie del hombre que tenía enfrente.

—Sabes... todavía se me hace muy raro verte actuar así —dije, apoyando la barbilla sobre la palma de mi mano mientras lo miraba—. En la oficina siempre estás con cara de amargado, hablando súper formal y básicamente dañándole las mañanas a todo el departamento. No tenía ni idea de que existía esta faceta dulce tuya.

Alejandro esbozó esa sonrisa leve, casi imperceptible, que reservaba únicamente para mí. Dio un sorbo a su copa de vino y la dejó sobre la mesa sin quitarme los ojos de encima.

—Es porque me gustas, Julieta —soltó con una naturalidad que me dejó sin aire—. Tan simple como eso. La verdad, te sorprenderías desde cuándo... pero una vez escuché por casualidad una conversación tuya con Daniela en la barra de café. Supuse que tenías a alguien y por eso traté de tomar distancia.

Me quedé helada.

—¿Desde cuándo? —repetí en un hilo de voz, sintiendo un vuelco idiota en el pecho.

—Mucho, pero da igual, solo siéntete muy afortunada —añadió él con una ceja alzada y un tono egocéntrico tan fingido como divertido—No cualquiera tiene el privilegio de conocer al auténtico Alejandro Santana.

—Ah, claro —rodé los ojos con una risita—. Qué honor el mío, señor Santana. Voy a mandar a hacer una placa conmemorativa.

Alejandro estaba a punto de responder con otra de sus réplicas secas cuando la puerta principal del restaurante se abrió. La campanilla de la entrada sonó suavemente y el maître avanzó para recibir a los nuevos clientes.

Instintivamente giré la cabeza.

Y mi mundo se me detuvo de golpe.

Cruzando el pasillo principal venía Roberto. Vestía un saco informal, llevaba de la mano a una niña pequeña de unos cuatro años que caminaba dando saltitos, y a su lado venía Sofía, su esposa y la gran amiga de mi hermana Sabrina. Sonreían, charlaban en voz baja y buscaban una mesa.

Eran la estampa perfecta de una familia feliz saliendo a cenar.

Sentí que toda la sangre se me escabullía del rostro. La copa de vino en mi mano comenzó a temblar ligeramente y me quedé petrificada en la silla, rogando en silencio porque Roberto no volteara hacia nuestra mesa.

Roberto avanzó un par de pasos más mientras la niña le tiraba de la mano, pero al alzar la vista hacia la zona de mesas, sus ojos chocaron directamente con los míos.

Se congeló en el acto. La sonrisa se le borró del rostro de golpe, dejándolo pálido, con la garganta moviéndose en un trago seco.

Durante diez años, ese hombre me había vendido la historia de que su matrimonio era un infierno sin salida; ver de cerca la calidez con la que sostenía la mano de Sofía fue como una bofetada de realidad que me revolvió las tripas.

Alejandro no necesitó preguntas ni explicaciones. Su mirada osciló un instante entre la parálisis de Roberto, la mujer que lo acompañaba y mi rostro completamente desprovisto de color. La mandíbula de Alejandro se tensó con dureza, destruyendo al instante la calidez de la velada.

—Deberíamos irnos—dijo Alejandro. Su voz bajó una octava, seca y dominante, mientras extendía la mano hacia su billetera.

—Alejandro, no... por favor —balbuceé, con las manos temblándome sobre el mantel—. La estamos pasando bien, no quiero incomodarte por esto ni ser una molestia. Puedo manejarlo.

—Julieta, no eres ninguna molestia —insistió él, clavando sus ojos en los míos—. Y no tienes por qué tragarte este momento. Vámonos ahora.

—Está bien... nos vamos —acepté en un hilo de voz, sintiendo que el estómago me daba un vuelco violento—. Pero necesito ir al baño un segundo, por favor.

Alejandro me observó con atención, midiendo mi respiración agitada, antes de asentir lentamente.

Me levanté de la mesa a duras penas, sintiendo la mirada de Roberto clavada en mi espalda mientras me alejaba.

En cuanto crucé la puerta del baño de mujeres, corrí al último cubículo, me dejé caer de rodillas frente al inodoro y todo el nudo de nervios, humillación y asco acumulado desde la mañana explotó. Vomité con ganas, abrazándome el estómago mientras las lágrimas me quemaban los ojos.

Me quedé unos segundos ahí, jadeando sobre el frío del piso, intentando recuperar el aliento y la poca dignidad que me quedaba. Con manos temblorosas, jalé la palanca, me limpié la boca con papel y me puse de pie.

Abrí la puerta del cubículo para acercarme al lavabo... pero me congelé en el sitio.

Apoyada contra el tope de mármol del lavamanos, con los brazos cruzados y una expresión fría que daba escalofríos, estaba Sofía. La esposa de Roberto.

—Vaya, Julieta —dijo Sofía, ajustándose su anillo con una calma aterradora—. Parece que la cena te cayó bastante mal.

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Yiyita Calderón
Qué problemón! no puede hacer mucho,así sin esas cosas,se imponen 😢
Yiyita Calderón
😱😱😱😥😥😥
Yiyita Calderón
Nooo que coraje,xq con todas esas personas que se creen superiores y los discriminan,xq él! escritora plis!
Yiyita Calderón
Así se hace! qué se cree? una vida siendo su juguete 😡
Yiyita Calderón
me encanta esta historia !
Yiyita Calderón
bueno,y dónde quedó el tipejo abusador🤔🤔🤔
Yiyita Calderón
Queeeee,pero cómooo???? ya es humanoide posesivo 😱😜
Yiyita Calderón
ése robot ya tiene su expediente 😜
Yiyita Calderón
si jajaja ojalá esté bien programado 👌🏽😜
Yiyita Calderón
Wooou !!! 😱 se pone interesante! acaso se derrite???
Yiyita Calderón
jajajaja éso est bien...Robocop 😐
Yiyita Calderón
vaya vaya,dolo patetica ?😐
Yiyita Calderón
Quéeee diez años!!!😱 pero por favor,te harás anciana sin una vida vivida como debe ser 🥺😥😡
Daniela
super hermosa gracias ❤️
Dany2
gracias por la historia ☺️
Liliana Torres
🥳🥳🥳🥳🥳😍😍😍 Que viva el amor
Ana Elena Jiménez
gracias @yazzGarcia por crear tan hermosa historia 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
maravilloso final 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
aaayyyyy 🥺🥺🥺🥺🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰que el amorrrsshh
Ana Elena Jiménez
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥺🥺
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