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Me Casé con el Tío de mi Ex

Me Casé con el Tío de mi Ex

Status: En proceso
Genre:CEO / La mimada del jefe / Venganza de la protagonista / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:60.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Camila Naranjo estaba a tres meses de casarse con Diego Cárdenas, el hombre al que amó toda su vida. Pero Diego se enamoró de su secretaria y creyó que Camila aceptaría una boda sin amor con tal de conservar su lugar en la familia Cárdenas.

Se equivocó.

Después de una humillación pública y de descubrir que su propia familia siempre elegirá a otra mujer antes que a ella, Camila cancela la boda y toma una decisión que nadie vio venir: se casa con Sebastián Cárdenas, el tío de Diego y el hombre más poderoso de la familia.

Ahora Diego tendrá que verla en cada cena familiar como la esposa de su tío.

Lo que empezó como una venganza elegante se convierte en un matrimonio lleno de secretos, deseo y una protección que Camila nunca había conocido.

Esta vez, ella no va a rogar por amor.
Esta vez, todos tendrán que verla ganar.

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Capítulo 14

Después de aquella cena en la residencia Naranjo, Camila tuvo casi dos meses de calma.

Calma verdadera, de esa que al principio se siente sospechosa.

Héctor no volvió a pedirle que llevara a Sebastián a cenar. Mariana mandó algunos mensajes tibios, todos respondidos con silencio. Ignacio, quizá por miedo a perder más piezas de colección, tampoco apareció. Valeria se fue a supervisar un proyecto fuera del país y la casa Naranjo dejó de sonar en el teléfono de Camila por unos días benditos.

En la familia Cárdenas también hubo tregua.

Después del asunto del jarrón, nadie se atrevió a hacer demasiados comentarios en las comidas familiares. Patricia Yáñez incluso intentó acercarse a Camila con regalos caros y sonrisas prudentes, como si quisiera borrar de golpe años de desprecio.

Daniela, en cambio, estaba atrapada en su propio pantano. Cecilia Cárdenas la presionaba para dejar el trabajo y concentrarse en quedar embarazada. Diego, molesto porque Leonardo había entrado al grupo familiar y se acercaba cada vez más al puesto que él quería, empezó a descargar en Daniela una frustración que antes guardaba para Camila.

Camila escuchaba noticias sueltas y seguía con lo suyo.

El Estudio Corazón Naranja estaba por abrir. Dulce tomó el control de las redes con una energía feroz, despidió a la antigua representante y declaró que, de ahora en adelante, Camila solo tenía dos obligaciones: tomar fotos y verse cara.

—Yo hago el ruido —dijo Dulce—. Tú haz magia con la cámara.

Camila aceptó porque discutir con Dulce cuando estaba en modo gerente era una pérdida de tiempo.

El estudio todavía olía a madera nueva, pintura limpia y café recién molido de la pequeña barra de postres que Sebastián había mandado instalar al lado. Camila había fingido que no le emocionaba. Falló. Le emocionaba muchísimo.

También le molestaba un detalle.

El maestro de supersticiones que contrató para elegir fecha de apertura aseguró que el mejor día era su cumpleaños.

—Ese día te rompe la mala suerte —dijo el hombre.

Camila casi le pidió que le devolviera el dinero.

Su cumpleaños no rompía mala suerte.

Su cumpleaños la traía.

El día de su nacimiento coincidía con el aniversario de muerte del padre biológico de Valeria. Desde que Valeria llegó a la familia, aquella fecha dejó de pertenecerle a Camila. Cuando eran niñas, Valeria lloraba, gritaba, se enfermaba o se desmayaba cada vez que alguien mencionaba pastel, velas o regalos. Los adultos, en vez de proteger a la hija que cumplía años, decidieron que lo correcto era guardar luto por un muerto ajeno.

Camila aprendió muy pronto que su alegría estorbaba.

A los dieciocho, su abuela pidió una sola cosa antes de morir: que le hicieran a Camila una fiesta hermosa, una mayoría de edad digna, y que le entregaran la calle Altabrisa como regalo acumulado por todos los cumpleaños que le habían quitado. Héctor y Mariana prometieron cumplir.

Luego Valeria volvió a enfermar.

Ellos volvieron a ceder.

La pelea de esa noche terminó con Camila saliendo de casa.

Y después vino el secuestro.

Por eso, cuando Héctor llamó una semana antes de la apertura del estudio, Camila contestó solo porque pensó que hablaría de las acciones prometidas.

—Cami —dijo él, con una dulzura que no le quedaba—. Se acerca tu cumpleaños. Este año quiero hacerte una fiesta grande. Papá te la va a organizar bien bonita, con invitados importantes. Que todo el mundo vea lo orgullosos que estamos de ti.

Camila no habló.

Héctor siguió diciendo palabras bonitas: familia, reparación, nuevo comienzo, orgullo.

Ella solo oyó:

Cumpleaños.

Fiesta.

Como si nada hubiera pasado.

El celular se estrelló contra el piso.

La pantalla se abrió como una telaraña negra.

Doña Fabiola escuchó el golpe desde la cocina. Cuando salió, vio a Camila subir las escaleras y bajar unos minutos después con el bate de béisbol que Sebastián guardaba en el cuarto de juegos.

—Señora, espere al señor —pidió, alarmada.

Camila caminó hacia la puerta.

—No.

—Va a lastimarse.

Camila sonrió sin alegría.

—Eso ya lo hicieron ellos.

Doña Fabiola llamó a Sebastián en cuanto el auto salió.

Él estaba en el club privado de Bruno, sentado en una mesa de cartas con empresarios que llevaban meses intentando acercarse al proyecto del parque de diversiones. La conversación iba bien. El dinero estaba sobre la mesa. Las sonrisas eran de esas que preceden contratos enormes.

La llamada duró menos de diez segundos.

Sebastián dejó las cartas.

—Leonardo, vienes conmigo.

Leonardo estaba en otra mesa, presumiendo que su tolerancia al alcohol era legendaria. Al ver la cara de su tío, se tragó la broma, dejó la copa y lo siguió.

En el auto, intentó escribirle a Camila.

No respondió.

—¿Está en problemas? —preguntó al fin.

Sebastián miraba hacia la calle.

—Está herida.

—¿La golpearon?

—Hace años.

Leonardo entendió que no hablaba de golpes recientes.

Cuando llegaron a la residencia Naranjo, el retrato familiar de la sala ya estaba hecho pedazos.

Cristal sobre la alfombra. Marco roto contra la pared. La sonrisa falsa de la familia Naranjo partida en varias líneas de polvo y sangre.

Camila sostenía el bate con las dos manos. Tenía pequeños cortes en los dedos y una respiración demasiado tranquila para ser calma.

Héctor estaba pálido. Mariana lloraba. Ignacio quería acercarse, pero no encontraba el valor ni el derecho.

—¿Ahora sí quieren celebrarme? —preguntó Camila—. ¿Ahora sí se acuerdan de que nací?

Mariana intentó decir que todo era complicado, que Valeria sufría, que ellos también habían sufrido.

Camila soltó una risa seca.

—Claro. Valeria sufría y yo debía desaparecer. Su padre muerto tenía más derechos que yo viva.

Sebastián no le pidió que se calmara desde lejos. Caminó hasta ella despacio, como si se acercara a una herida abierta, y le tomó la mano.

—Dame el bate.

Camila levantó los ojos hacia él. Por primera vez desde que entró a la casa, pareció recordar dónde estaba y quién la estaba mirando. La vergüenza le cruzó el rostro antes que las lágrimas.

—Ellos me hicieron enojar —dijo, torpe, casi defensiva—. Yo... me enojé mucho y...

Sebastián le quitó el bate con cuidado.

Luego vio la sangre en su mano.

—¿No te duele?

Camila apretó la mandíbula.

—No.

El "no" le salió tan obstinado que dolió más que una confesión.

Sebastián pidió el botiquín. Cuando el mayordomo lo trajo, se lo dio a Leonardo.

—Llévala al auto. Límpiale la mano.

Leonardo obedeció sin bromear. Aquella no era una escena para hacerse el gracioso.

Cuando Camila salió, la sala quedó en un silencio espeso.

Héctor dio un paso.

—Sebastián, Camila está alterada. Nosotros solo queríamos...

La punta del bate quedó frente a su pecho antes de que terminara la frase.

Mariana soltó un grito.

Sebastián no levantó la voz.

—Sé lo que quiere hacer, Héctor.

Héctor se quedó quieto.

—No pudo entrar al proyecto del parque de diversiones. No quiso decirme la verdad sobre Valeria. Ahora quiere usar el cumpleaños de Camila para mostrarle al mundo que su relación con ella es perfecta y que usted es mi suegro querido.

Cada palabra cayó limpia.

—No la quiere celebrar. Quiere usarla.

Mariana negó con la cabeza, pero no encontró una frase que sonara convincente.

Sebastián dejó el bate sobre una mesa rota.

—A partir de hoy, el futuro de Grupo Naranjo en esta ciudad va a depender de cómo traten a Camila. No la aman, al menos no la utilicen.

Héctor abrió la boca.

—Somos sus padres.

—Entonces empiecen a comportarse como algo más que sus acreedores.

No dijo más. No hacía falta.

En el auto, Leonardo limpiaba con torpeza los cortes de Camila. Ella miraba por la ventana, rígida, con la cara todavía encendida por la vergüenza.

—¿Te asusté? —preguntó de pronto.

Leonardo no levantó la cabeza.

—Sí.

Camila cerró los ojos.

—Genial.

—Me asustó tu técnica. Para romper una casa necesitas muñeca, no solo coraje. La próxima vez me llamas. Con dos golpes bien dados te dejo esa sala lista para remodelación.

Camila abrió los ojos y le dio un golpe suave en la cabeza.

—Presumido.

Leonardo sonrió apenas, satisfecho de haberle robado una reacción.

Sebastián subió después y se sentó junto a ella. Leonardo guardó el botiquín y se pasó al asiento delantero sin que nadie se lo pidiera.

Camila estaba demasiado derecha, demasiado quieta.

Sebastián se acercó, le puso una mano en la nuca y apoyó su cabeza contra su hombro.

—Si quieres llorar, llora. No me voy a burlar.

Camila no lloró.

Pero tampoco se apartó.

El camino de regreso fue silencioso. Ella terminó dormida contra él, agotada por una rabia que llevaba años sin lugar donde caer. Sebastián le sostuvo la mano vendada todo el trayecto.

Al llegar a Lomas, la cargó hasta la habitación, le limpió con cuidado los restos de polvo, le cambió la ropa y la dejó dormir.

Leonardo seguía abajo.

Sebastián lo llevó a la cava. Abrió una botella, sirvió dos vasos y, sin rodeos, dijo:

—Quiero que Camila me tenga en su corazón. Dame una idea.

Leonardo casi se atragantó.

—¿Me está pidiendo consejos amorosos?

—Sí.

—Qué presión tan innecesaria.

Sebastián lo miró sin humor.

Leonardo dejó el vaso en la barra.

—Primero necesito saber algo. ¿Desde cuándo le gusta?

Sebastián tardó en contestar.

—Desde hace mucho.

La voz se le volvió más baja.

Contó lo que casi nadie sabía: que antes del accidente, cuando él era un adolescente incómodo dentro de la familia Cárdenas, Camila era la única persona que a veces le dejaba dulces, medicinas o pan en silencio. Que ella creía que él no la veía, pero él siempre la veía. Que el día del accidente, cuando el auto ardía y pensó que iba a morir, ella corrió hacia el fuego para sacarlo.

—Si Diego la hubiera tratado bien, yo habría mantenido distancia —dijo Sebastián—. Quería que fuera feliz. Pero ahora está conmigo. Y soy egoísta. Quiero que un día me mire a mí primero.

Leonardo se quedó callado un rato.

—Eso va a ser difícil.

—Lo sé.

—Camila tiene la herida puesta en Diego. Usted puede ser perfecto y aun así ella no va a saber dónde ponerlo, porque sigue midiendo el amor desde lo que él le rompió.

Sebastián bebió un trago.

—Entonces, ¿qué hago?

Leonardo levantó un dedo.

—Usar a Diego.

Sebastián frunció el ceño.

—Explícate.

—Si la enfermedad está en Diego, la cura también tiene que pasar por Diego. No para acercarlos, sino para que ella vea la diferencia. Haga que Camila vaya a Grupo Cárdenas a comer con usted. Yo me encargo de que Diego aparezca. Que compare. Que vea lo que perdió y lo que usted sí le da.

La mirada de Sebastián se enfrió.

—¿Quieres darle oportunidades a Diego para arrepentirse?

—No. Quiero que Diego sea el piso que usted pisa para alcanzarla.

Leonardo empujó el vaso hacia él.

—Usted quiere perseguir a Camila. Hágalo pisando el orgullo de Diego.

Sebastián guardó silencio.

La idea era cruel.

También era útil.

Y por primera vez en toda la noche, el peso en su pecho se movió apenas.

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Adriana Cabrera Toyos
es una linda novela, lastima que se mezcla mucho la historia hay saltos de situación que no se entiende y se confunden muchos nombres y parentescos. esto hace que se dificulte la lectura.
Yudith flores: La verdad que si, hasta el capítulo 41 perfecto de ahí me enrede mucho me. Confundí mucho 🥲
total 1 replies
Yudith flores
Me confundi x partes no era dulce?
Visitor3828
????
Laura Bonilla
tal para cual asen bonita pareja☺️👏👏👏
Olga Rueda Solano
le gusta la forma de ser de su esposo 😂y sé enamoro de él 🥰🥰
Nadia Clemata
Esta sin terminar
Alba Hurtado
asi pasa cuando el padre se casa con otra tiene una hija quiere la aparecida por eso dicen que tira mas un pelo de horqueta que cien 🫏🫏 burros amarrados de la geta🤣🤪😂😀🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
🤣🤪😂😀OMG WOW WOW la toxica queria joderla pero ella es mas viva inteligente con 🧠 cerebro
Alba Hurtado
jajajaja 🤣🤪😂😀 que salvaje camila va a golpear al que se meta con ella,no es perita en 🥞 dulce
Alba Hurtado
que historia tan atrapante. divertida😅😃😊tienes demasiada imaginacion❤️🎈🎉😘
Alba Hurtado
los dos son iguales el destino los junto, 😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹✨❇️💯🎉🎈❤️😘
Alba Hurtado
los dos son iguales el destino los junto, 😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹✨❇️💯🎉🎈❤️😘
Alba Hurtado
que bueno que no quedo con el diego ,camila es demasiada mujer con sebastian tiene un hombre que la respeta ese le da la talla en todo❇️✨😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
que imaginacion querida autora esta de ataque cardiaco 😅😃😊,
Alba Hurtado
😅😃😊 camila tiene una lengua que nadie intente joder la 😅😃😊se las canta en la cara,
Alba Hurtado
amo a camila nadie le gana una pelea,a la patricia le dice vieja con menopausia 😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
me encanta la personalidad de ella,no deja que la humillen,esta mejor el tio salio GANANDO 😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
el diego quedo viendo un chispero ,como les quedo el ojo,ellos tienen ❇️✨ quimica,sebastian es un hombre hecho y derecho,😅😃😊🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
que imaginacion de ella y sebastian le sigue el juego,😅😃😊
Magda15: claro un buen marido tiene que seguir las locuras de su mujer 🤣🤭
total 1 replies
Alba Hurtado
que bueno se caso con un hombre que la quiere,de antes,no un niñato gracias por compartir con nosotros tus lectoras de novelatoon encantada con tu atrapante novela cada capitulo mejor 💯😘😍🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Hortensia Cecilia Salinas Espinoza: y el final cuando???
total 1 replies
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