"Lo soñé mil veces antes de conocerlo. Ahora, él es mi única salvación... o mi perdición."
Bibiana siempre soñó con un hombre misterioso y con el sabor de la sangre. Al mudarse a Finlandia, el hombre de sus sueños se vuelve real. Adam es protector, letal y oculta un secreto que podría matarla.
Mientras su padre huye de un pasado oscuro, el cazador está cada vez más cerca. En un mundo donde los vampiros dominan las sombras, Bibiana descubrirá que no es una humana común: ella está Destinada a un Amor Inmortal.
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Capítulo 14 - La sombra de la traición
Casa de los Anderson - Habitación de Bibiana
Bibiana cruzó el umbral de la casa con pasos pesados, tratando de procesar el caos de sus propios sentimientos. Antes de que pudiera refugiarse en la soledad, la voz de su hermana la detuvo en la sala.
—¡Por fin llegas! —exclamó Elena, radiante de emoción—. Cuéntame cómo te fue, quiero saberlo todo con lujo de detalles.
—Me fue muy mal, Elena —respondió Bibiana con un hilo de voz, sin detenerse—. Muy mal.
Elena se quedó congelada un segundo, pero reaccionó de inmediato y la siguió hasta su dormitorio.
Habitación de Bibiana
—¿Por qué te fue mal? ¿Qué sucedió? —preguntó Elena, cerrando la puerta tras de sí.
—No quiero hablar de eso ahora, de verdad.
—No seas así, hermanita. Sabes que puedes confiar en mí. Suéltalo ya.
Bibiana se sentó al borde de la cama, suspirando con una amargura que le oprimía el pecho.
—Está bien... No pude hacerlo con Matt.
—¿No te acostaste con él? —Elena abrió los ojos de par en par, asombrada—. Pero si se suponía que este sería un momento importante para los dos.
—Lo sé. Y créeme que intenté dejarme llevar, pero simplemente no pude.
—¿Por qué? ¿Qué te lo impidió?
Bibiana guardó silencio un momento, antes de confesar la verdad que la atormentaba:
—Porque confundí a Matt con Adam.
—¿Qué dices? —Elena se quedó sin palabras.
—Sí... Mientras estaba en la cama con Matt, cerraba los ojos y solo podía imaginarme a Adam.
—Creí que te habías olvidado de él desde que dejaron de aparecer esos sueños —replicó Elena, confundida.
—Es que ya no son sueños, Elena. Me veo con él todos los días en la realidad.
—¿Cómo que te ves con él? Bibiana, ese hombre no es tu novio.
—Solo somos amigos —murmuró ella, aunque sus palabras carecían de convicción.
—Aun así, está mal. Sabes perfectamente que en cualquier momento puede pasar algo entre ustedes dos.
Bibiana levantó la mirada, con los ojos empañados.
—Ese "algo" ya pasó, hermanita. Adam y yo nos besamos.
—¿Es en serio? —Elena retrocedió un paso, impactada—. Le fuiste infiel a Matt.
—Lo sé... y me duele pensar que él no se merece esto.
—¿Solo vas a decir eso? ¿Acaso no te arrepientes?
—No —confesó Bibiana con firmeza—. No me arrepiento porque deseaba que ese momento pasara. Deseaba que Adam me besara.
—Bibi... Te enamoraste de él, ¿verdad?
—Sí. Me enamoré perdidamente.
—Eso es aún peor —sentenció Elena con preocupación—. ¿Cómo pudiste enamorarte de un extraño teniendo una relación estable con Matt?
—¡No me recrimines más! —estalló Bibiana, llevándose las manos a la cabeza—. Ya estoy lo suficientemente confundida. Por favor, vete y déjame sola.
Elena suspiró, caminando hacia la puerta con una expresión de decepción.
—Me voy. Pero espero que logres aclarar este desastre, aunque nada evitará que el pobre Matt termine con el corazón destrozado.
Cuando la puerta se cerró, Bibiana se dejó caer en la cama, mirando al techo con desesperación.
—Dios mío, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo voy a aclarar todo esto?
Bar del Pueblo - Esa misma noche
Matt apuraba su tercera cerveza, con la mirada perdida en la espuma. David se sentó a su lado, extrañado por su actitud.
-¿Qué pasó con la gran sorpresa, amigo?
-Nada pasó -masculló Matt con amargura-. Me rechazó. Dijo que no estaba preparada, que necesitábamos "conocernos más".
-Eso es muy raro, Matt. Si una mujer te ama de verdad, no pone esas excusas después de tanto tiempo. ¿No será que hay alguien más?
-¡Es imposible! -rugió Matt, golpeando la mesa-. Conozco a Bibi. Ella sería incapaz de engañarme.
-A veces no conocemos a las personas tanto como creemos -insistió David-. Piénsalo.
Matt se quedó en silencio, sintiendo que una semilla de duda comenzaba a germinar en su pecho.
Al día siguiente - Linderos del Bosque
Desde la ventana de su casa, Matt vio a Bibiana salir con paso apresurado. Algo en su forma de mirar hacia los lados lo puso en alerta.
-¿A dónde vas tan temprano? -preguntó su hermano Tomás.
-Voy a seguirla. Tengo que saber qué está pasando con mi novia de una vez por todas.
Matt la siguió a una distancia prudente, ocultándose entre los árboles. Vio cómo ella se adentraba en el bosque profundo, un lugar que siempre le había causado escalofríos.
Claro del Bosque - Cabaña de Adam
Adam estaba inclinado sobre el cuerpo de un ciervo, con los ojos inyectados de un brillo salvaje mientras se alimentaba. El sonido de unas ramas crujiendo lo hizo erguirse de golpe.
—Hola, Adam —dijo Bibiana, observándolo desde unos metros.
Él se limpió los labios rápidamente, sintiendo que un frío de humillación le recorría la espalda.
—Bibi… qué vergüenza que me hayas visto así, alimentándome.
—No te preocupes —respondió ella con una calma que lo sorprendió.
—¿Estás segura? Lo último que quiero es horrorizarte con mi naturaleza.
—Nunca me voy a horrorizar de ti, tranquilo —aseguró ella, dando un paso hacia él.
Adam soltó un suspiro de alivio, pero la tensión seguía ahí.
—Pensé que estabas enojada conmigo por lo que pasó ayer en la cabaña.
—No estoy enojada —confesó Bibiana, bajando la mirada—. Solo estoy muy confundida.
—¿Confundida por qué?
—Porque tengo un novio y siempre creí que lo amaba… pero ahora sé que también estoy enamorada de ti.
Adam sintió que su corazón muerto daba un vuelco. Una sonrisa llena de esperanza iluminó su rostro.
—¿De verdad, Bibi? ¿Te has enamorado de mí?
—Sí… y es por eso que mi cabeza es un caos. No sé a quién amo verdaderamente de los dos.
—Yo también me enamoré de ti, Bibi —dijo él, acortando la distancia entre ambos—. Esto que siento por ti es más fuerte y hermoso de lo que puedo explicar.
—¿También sientes lo mismo? —preguntó ella, con los ojos brillando de felicidad, aunque la duda seguía ahí.
—Sí. Y ahora mismo te voy a sacar de esa confusión —sentenció Adam.
La tomó por la cintura y la unió a él en un beso profundo y posesivo. Bibiana cerró los ojos y se aferró a su pecho, correspondiéndole con una pasión que le dio la respuesta que tanto buscaba: su lugar estaba con él.
Estaban tan perdidos el uno en el otro que no escucharon los pasos que se acercaban.
Entre los Árboles
A pocos metros, oculto tras un grueso pino, Matt observaba la escena. El mundo pareció detenerse. El aire se escapó de sus pulmones y sintió como si un cuchillo al rojo vivo le atravesara el corazón.
Vio a su novia, la mujer por la que habría dado la vida, entregada a los brazos de un extraño de piel pálida.
-No puede ser... -susurró Matt, con las lágrimas nublando su vista y la furia hirviendo en su sangre-. ¡No puede ser verdad!