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El Rey De Sangre Me Espera En El Pasado

El Rey De Sangre Me Espera En El Pasado

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / Viaje a un mundo de fantasía / Amor-odio / Amor eterno / Viaje En El Tiempo / Amantes del rey
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Gianna Viteri (gilover28)

"En los libros de historia, Jeon Youngjae era un monstruo. En persona, es mi mayor tentación." Kang Yoona es una estudiante de historia que sabe cómo termina la vida del joven Rey Youngjae: traicionado, solo y ejecutado. Pero cuando un antiguo espejo la arrastra al año 1520, Yoona no cae en un libro de texto, sino en los brazos del hombre más peligroso de Corea. Él es un tirano que no confía en nadie; ella es una intrusa que conoce todos sus secretos y su trágico final. Para sobrevivir, Yoona deberá jugar un juego mortal: ¿Cambiará la historia para salvar al hombre que ama, aunque eso signifique borrar su propio futuro? En una era de acero y sangre, la verdad es el arma más peligrosa.

NovelToon tiene autorización de Gianna Viteri (gilover28) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Estruendo en los Cedros

El aire en el Valle de los Cedros cortaba como una navaja. La niebla de la mañana se aferraba a las raíces nudosas de los árboles, creando un escenario fantasmal donde el silencio era solo el preludio del metal chocando contra el metal. Yo iba montada tras Youngjae, con mis manos entrelazadas con fuerza alrededor de su cintura, sintiendo la dureza de su coraza y el calor rítmico de su espalda. El caballo real, una bestia negra de ojos inteligentes, bufaba vapor, impaciente por la carga.

A nuestro alrededor, el resto de las tropas leales —apenas quinientos hombres que habían sobrevivido al asedio y la explosión— se mantenían en una formación cerrada. Sus rostros estaban marcados por el cansancio, pero sus ojos brillaban con una lealtad fanática. Miraban a Youngjae como a un dios que había regresado del infierno, y me miraban a mí con un asombro reverencial. Para ellos, yo era la mujer que había predicho la traición y que ahora cabalgaba hacia la muerte con la serenidad de quien ya conoce el final del libro.

—El hijo de Park, Jeon-woo, ha posicionado a sus arqueros en las crestas orientales —dijo Youngjae, señalando con su guantelete hacia las sombras de las rocas—. Piensa que nos tiene atrapados en el embudo del valle. Espera que carguemos de frente para masacrarnos antes de que crucemos el río.

—Es lo que haría cualquier general de este siglo, Youngjae —respondí, mi voz clara a pesar del viento—. Pero Jeon-woo es impulsivo. Los registros dicen que perdió la batalla de Daegu años después por su incapacidad para esperar. No vamos a cargar. Vamos a hacer que él venga a nosotros.

Me bajé del caballo con agilidad, ignorando el pinchazo de dolor en mis muslos por la actividad de la noche anterior. Los generales se reunieron a nuestro alrededor. Saqué una rama y empecé a trazar en la tierra húmeda.

—No pelearemos como un ejército —declaré, mirando al General de la Guardia—. Pelearemos como una tormenta. Dividiremos a los hombres en pequeñas unidades de "guerrilla". En lugar de una línea de batalla, usaremos la formación en cuña escalonada. Atraeremos a su caballería hacia el lecho fangoso del río, donde el peso de sus armaduras será su tumba.

Youngjae me observaba con una sonrisa lobuna. Estaba fascinado por la forma en que aplicaba conceptos de estrategia militar moderna que, en este tiempo, parecían magia negra.

—Y cuando estén atrapados en el fango —continuó él, completando mi pensamiento—, nuestros arqueros, que habrán flanqueado por el paso de los ciervos, los diezmarán desde arriba.

—Exacto. Pero hay un detalle más —añadí, mirando a Youngjae a los ojos—. Necesitas que Jeon-woo pierda la cabeza. Y nada lo volverá más loco que ver al Rey que creía muerto cabalgando solo hacia su posición.

—¡Es un suicidio! —gritó uno de los oficiales—. Su Majestad no puede exponerse así.

—No cabalgará solo —dije con firmeza—. Cabalgará conmigo. Soy su "debilidad", ¿recuerdan? Si nos ven a los dos, vulnerables y desprotegidos, Jeon-woo romperá la formación para capturarnos personalmente. Es un trofeo que no podrá resistir.

Youngjae se acercó a mí, tomándome de los hombros. Su mirada era una mezcla de orgullo feroz y un miedo romántico que me hizo temblar.

—Eres la mujer más peligrosa que ha pisado Joseon, Yoona —susurró—. Pero si algo te pasa en ese campo, no habrá reino que valga la pena gobernar.

—No me pasará nada. Tenemos la historia de nuestro lado ahora.

El plan se puso en marcha con una precisión gélida. Mientras las tropas leales se desvanecían entre los cedros, Youngjae y yo avanzamos lentamente hacia el centro del valle. El sol finalmente rompió la niebla, iluminando su armadura negra y mi hanbok, que ahora era de un rojo intenso, el color de la guerra y del rango que él me había otorgado frente a Dios y los hombres.

Desde las crestas, un cuerno de guerra resonó. Las tropas de los Park aparecieron: miles de hombres contra dos figuras solitarias. Vi a Jeon-woo a lo lejos, montando un semental blanco, su capa ondeando al viento. Al vernos, detuvo a su ejército. El silencio que siguió fue absoluto.

—¡Ahí está el Rey fantasma! —el grito de Jeon-woo llegó distorsionado por el viento—. ¡Y trae a su bruja para que vea cómo le corto la cabeza!

Tal como predije, la soberbia fue su perdición. Jeon-woo dio la orden de carga total. No envió a una avanzadilla; envió a toda su caballería pesada tras nosotros, queriendo terminar la guerra en un solo movimiento glorioso.

—Ahora —susurró Youngjae.

Espoleó al caballo y galopamos de vuelta hacia el río. Detrás de nosotros, el suelo vibraba con el trueno de miles de herraduras. Mi corazón latía desbocado, la adrenalina quemándome las venas. Al llegar a la orilla del río, Youngjae giró el caballo con una destreza sobrehumana. Los perseguidores, cegados por la sed de sangre, no vieron el terreno blando cubierto por hojas secas.

Los primeros caballos de los Park se hundieron hasta las rodillas en el lodo traicionero. El caos fue instantáneo. Los jinetes de atrás chocaron con los de adelante, creando un muro de carne y metal atrapado.

—¡AHORA! —rugió Youngjae.

Desde los árboles, el silbido de cientos de flechas llenó el aire. Los hombres de Youngjae, posicionados perfectamente gracias a mis indicaciones, empezaron la masacre. El Valle de los Cedros se convirtió en un matadero. Pero Youngjae no se quedó mirando. Desenvainó su espada y, conmigo aún aferrada a él, se lanzó al corazón de la refriega.

Fue una danza de sangre. Yo cerré los ojos por momentos, sintiendo el movimiento violento del caballo y el sonido del acero cortando carne. Youngjae peleaba como un demonio, protegiéndome con su propio cuerpo mientras su espada reclamaba vida tras vida. Era duro, era sangriento, pero era la única forma de asegurar nuestro mañana.

Finalmente, Jeon-woo, viendo que su ejército se desintegraba, intentó huir. Pero Youngjae no se lo permitió. Lo alcanzó cerca de un cedro milenario. El duelo fue corto. El hijo de Park estaba aterrorizado; Youngjae estaba inspirado. Con un tajo preciso, el Rey puso fin a la rebelión de los Park de una vez y para siempre.

Cuando el estruendo de la batalla cesó, el valle quedó sumergido en un silencio pesado. Los supervivientes de los Park tiraron sus armas y se arrodillaron ante el Rey que acababa de realizar un milagro táctico.

Youngjae me bajó del caballo con delicadeza. Estaba cubierto de sangre, su respiración era un gruñido ronco, pero cuando me miró, sus ojos estaban llenos de una ternura que me hizo llorar. Me tomó en sus brazos allí mismo, frente a sus tropas ensangrentadas y los enemigos rendidos.

—Lo logramos —susurró, su frente pegada a la mía—. La historia se ha roto, Yoona. Ya no soy el Rey que muere hoy.

—Eres el Rey que vive para cambiarlo todo —respondí, rodeando su cuello, ignorando el olor a hierro y muerte.

Caminamos hacia una pequeña colina que dominaba el valle. Los soldados empezaron a vitorear. "¡VIVA EL REY! ¡VIVA LA REINA DEL SOL!", gritaban, confundiéndome con una deidad. Youngjae me miró y, sin importarle el protocolo o la presencia de miles de hombres, me besó con una pasión abrasadora. Fue un beso que selló nuestra victoria, un beso que sabía a libertad y a un futuro que ya no estaba escrito en ningún libro.

Esa tarde, mientras el sol se ponía tras las montañas, Youngjae ordenó montar un campamento temporal. El peligro inmediato había pasado, pero la adrenalina de la victoria necesitaba una salida. Me llevó a su tienda personal, una estructura de seda negra que los soldados habían levantado con rapidez.

Dentro, el ambiente era cálido, iluminado por braseros de bronce. Youngjae se despojó de su armadura, pieza por pieza, sus movimientos cargados de una fatiga triunfal. Cuando terminó, se quedó solo en su túnica interior, desgarrada y manchada. Se acercó a mí, que estaba sentada en un lecho de pieles, tratando de procesar que seguíamos vivos.

—No puedo dejar de mirarte —dijo él, su voz vibrando con un deseo que la batalla solo había intensificado—. Cabalgaste hacia la muerte conmigo sin parpadear. Me diste la victoria con palabras de un tiempo que no comprendo. ¿Quién eres realmente, Kang Yoona?

—Soy la mujer que decidió que tu vida valía más que su propia realidad —respondí, poniéndome en pie.

Él me tomó por la cintura, pegándome a su cuerpo. Sentí la dureza de sus músculos y el latido acelerado de su corazón. La tensión erótica, alimentada por el alivio de haber sobrevivido, estalló de nuevo.

—Esta noche no somos reyes ni guerreros —murmuró, su boca buscando la mía con una urgencia eléctrica—. Esta noche solo somos dos seres que han vencido al tiempo.

Me despojó de mi hanbok rojo con una mezcla de rudeza y adoración. Cuando quedé desnuda bajo la luz de los braseros, Youngjae se arrodilló ante mí, besando cada centímetro de mi piel como si fuera un mapa sagrado. Sus manos recorrieron mis muslos, subiendo hasta mi intimidad, que ya estaba húmeda de deseo por él.

—Eres mi mayor victoria —susurró contra mi vientre.

Me llevó al lecho y nos fundimos en un encuentro que fue más allá de lo físico. Fue romántico en su devoción y duro en su necesidad. Youngjae me tomó con una fuerza que me hizo sentir que él era el único ancla que me mantenía en este siglo. Cada embestida era un "gracias", cada gemido era un "te amo" que atravesaba los siglos. Nos amamos con la furia de quienes saben que cada segundo es un regalo robado al destino.

—No volveré a dejar que la historia te toque —prometió él, mientras llegábamos juntos a un clímax que nos dejó sin aliento, abrazados bajo las pieles mientras el viento del valle soplaba afuera.

La historia diría que el Rey Youngjae desapareció tras el incendio del palacio, pero la verdad era mucho más hermosa. El Rey había nacido de nuevo, y a su lado, una mujer del futuro sonreía, sabiendo que lo mejor de su historia apenas estaba comenzando.

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Gianna Viteri
ATENCIÓN, LECTORES… 🔥

Si llegaste hasta aquí, ya sabes una cosa:
esta historia NO es un romance normal.

Aquí no hay príncipes…
hay un rey que destruye todo lo que toca.

Y Yoona…
ella sabe exactamente cómo termina su historia.
💔 Sabe cómo muere el hombre del que se está enamorando.

Ahora dime tú…
👇
¿Lo salvarías… o dejarías que el destino lo destruya?

👀 Lean con cuidado, porque lo que viene en los próximos capítulos…
no todos están listos para soportarlo.

— GIA 💞
DAISY VARGAS
jodeeerrr si siguen a si en menos de un mes estará embarazada son como conejos 🤣🤣🤣
Gianna Viteri: 👀 ¿Crees que sobrevivirá lo suficiente para eso?”
total 1 replies
María Julieta Bello Vera
espectacular capitulo, pero actualice más seguido
Gianna Viteri: Ahhh gracias 😭🖤 lo prometo… pero te advierto, lo que viene se pone MUCHO más intenso 👀🔥 ¿estás lista para lo que el rey va a hacer?”
total 1 replies
Maria Liendo
más capítulos por favor la novela es excelente
Gianna Viteri: GRACIAS 😭✨ comentarios así me motivan demasiado… y créeme, los próximos capítulos van a doler rico 💔😈”
total 1 replies
Vivi Márquez Alarcón
siguiente capítulo por favor 😭😭😭
Gianna Viteri: JAJAJA 😭 ya séee, los dejé en lo peor… pero dime:
¿tú confiarías en el rey… o ya sospechas de él? 👀🩸
total 1 replies
María Julieta Bello Vera
Autora no me deje con la intriga quiero más capitulos 🥰
Gianna Viteri: Ay nooo 😭🥺 me encanta que estés así de atrapada… pero te aviso:
esa intriga solo va a empeorar 😈🔥
total 1 replies
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