El peso de la vida a veces se manifiesta en las sombras más inesperadas. Un pasado turbio, marcado por la traición y la desesperación, dejó a Yerik en un camino solitario, cargando con un secreto que lo consume.
La vida, con su cruel ironía, le presentó una nueva batalla: la enfermedad de su hijo. Sin recursos y acorralado por la urgencia, Yerik se vio forzado a tomar decisiones que desafiaban su propio ser, buscando una luz en la oscuridad más profunda. Un acuerdo, una promesa, un futuro incierto que lo ataría a quienes le arrebataron la paz, mientras la esperanza de salvar a su pequeño se aferraba a un hilo delgado. Pero el amor de un padre es una fuerza indomable, capaz de enfrentar cualquier adversidad, incluso cuando el precio a pagar es el propio dolor.
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Cap 18: abuelos
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Al día siguiente, después de desayunar, Vincenzo fue junto a su hijo a jugar a la sala mientras eran observados por Yerik. Luego de unos minutos, los padres de Vincenzo llegaron a la mansión, ya que estaban ansiosos por conocer a su nieto.
— Vincenzo, hijo— saludó la madre del hombre
— madre, padre, bienvenidos— dijo levantándose para saludarlos
Después de saludar a sus padres, los señores se sentaron en el sofá observando a Leo y Yerik.
— Buenos días, señores Bellocchio— saludó Yerik un poco nervioso
— Padre, madre, él es Yerik MonteMayor, el papi de mi hijo.
— Es un placer conocerte, Yerik, espero que nuestro hijo te esté tratando bien— dijo la mujer
— Vincenzo nos ha comentado lo sucedido entre ustedes y el hecho de que puedes dar a luz. Si necesitas algo, no dudes en decirnos, así como también si Vincenzo te ofende en algo.
— Gracias por sus palabras, su hijo me trata muy bien.
— padres, el es Leonardo, mi hijo
— Buenos días, es un gusto saludarlos y poder conocerlos— dijo el niño un poco nervioso por la mirada de los mayores
— Hola Leo, también es un gusto saludarte, tu padre nos ha dicho que has sido un niño muy valiente— respondió el padre de Vincenzo
— Te hemos traído varios obsequios, se te entregarán luego de que sean desinfectados para tu seguridad y tu salud— agregó la madre de Vincenzo
— Muchas gracias, a-abuelos
Los señores ignoraron a Vincenzo y se dispusieron a charlar con Yerik. Los mayores le preguntaban sobre su embarazo, la enfermedad del niño y por qué no los buscó para pedir ayuda, el hombre les confesó que no sabía que Vincenzo era el padre de su hijo, sin embargo él estaba dispuesto a hacer todo por su hijo. Después de charlar un rato más con el hombre, los señores se dedicaron a jugar con el niño hasta que este, cansado se despidió para ir a dormir.
— Leo aún no puede hacer demasiadas actividades, por lo que debemos cuidarlo para que su cirugía sea un exito y la leucemia no vuelva a atacar— les comentó Vincenzo
— ¿Ya has contratado enfermeras para su cuidado?— preguntó el señor Bellocchio
— Esa era la idea, Pero Yerik no quiere estar lejos del niño, quiere cuidarlo personalmente. Pero he contratado personal para que mantengan la mansión apta para el niño y un chef solo para que prepare su comida.
— Cuida bien del niño y presta un poco de atención a Yerik, él se ve bastante delgado y su mirada parece esconder dolor— comentó la mujer
— Lo cuidaré bien, él ha sufrido mucho desde que quedó embarazado.
— Bueno, nosotros nos retiramos ya, después vendremos a visitarlos.
— ¿Ya le has puesto el apellido al niño? ¿Cuando anunciarás que tienes un hijo?— preguntaba la señora Bellocchio
— Ayer se realizó el proceso para que lleve mi apellido, lo de anunciarlo, primero debo hablarlo con Yerik.
Después de hablar con Vincenzo, los señores se retiraron para ir a sus respectivos trabajos. Vincenzo por su parte, fue en busca de Yerik para hacerle saber la propuesta de sus padres..
— Yerik, ¿podemos hablar?— entrando a la habitación del hombre
— Señor Bellocchio, creo que lo mejor es que me mude de su casa.
— Yerik, no te llevarás al niño a pasar dificultades, debes pensar en su salud. Aquí está bien atendido y todo está dispuesto para su bienestar.
— No quiero que sus padres me malentiendan.
— Mis padres no han malentendido nada, ellos saben que eres el padre de mi hijo. Eres quien lo ha cuidado estos nueve años, quien ha luchado por él.
— Pero…….
— nada de peros, se quedan en la mansión…… Venía a decirte, si es posible que haga pública mi paternidad.
— Es decisión suya si la quiere hacer pública— respondió temiendo que este lo culpara de algo más adelante
— quiero decir que si puedes permitir que la imagen de Leo aparezca en las noticias y tu también.
— ¿No le preocupa su reputación? Las personas se burlaran de usted por esto.
— Mi reputación no se dañará, porque diga que tengo un hijo con otro hombre. Quien se burle de mi familia, puede esperar la bancarrota e irse del país.
— Si usted está bien con eso, entonces no tengo objeciones.
— De acuerdo, con eso aclarado, ¿puedo darte un beso?
— Había dicho que no pasaría nada de lo que pasó en la habitación.
— No solo te besé en la habitación.
El hombre se sentó en la cama, al lado de Yerik y lo tomó de la nuca para darle un efusivo beso.
— Me gustan tus labios— dijo al separarse del beso
— Vincenzo, ¿Qué quieres de mí?
— Ya te lo había dicho, hermoso. Quiero una oportunidad para amarte, quiero cuidar de ti y nuestro hijo, quiero que formemos una familia.
— Mereces a alguien mejor, alguien que sea de tu estatus y pueda apoyarte.
— No encontraré a nadie mejor que tú, eres fuerte, valiente y trabajador. Pudiste abortar a nuestro bebé y no lo hiciste, pudiste dejarlo abandonado en el hospital luego de ser diagnosticado y no lo hiciste, decidiste luchar por él, darle todo lo que necesitaba aunque tú sufrieras. Tu eres a quien quiero para formar mi familia
— Es mi hijo, nunca haría nada para lastimarlo.
— tampoco haré nada para lastimarlos, quiero que intentemos ser una familia. Si no es posible, puedes irte luego de que nuestro hijo esté totalmente recuperado.
— Ya no le creo, ayer dijo que no pasaría nada de lo que pasó en la habitación y aquí está besándome y tocándome.
— No tengo la culpa de que mi rey, tenga un cuerpo tentador— acariciándole la pierna.
— Vincenzo, debes respetarme
— Precioso, yo te respeto, tu cuerpo es quien pide que no lo respete.
— Mi cuerpo no habla— un poco agitado
— Lo hace, tus pezones se han erguido, tu pene está erecto, tu respiración se ha agitado y no dejas de morder tu labio.
— Si dejas de tocarme, mi cuerpo dejará de hacer eso.
Vincenzo movió la mano que tenía apoyada en la cama y tocó la tablet que ahí estaba, esta se encendió y comenzó a reproducir un video porno. Ante esto, Yerik empujó a Vincenzo y tomó la tablet para apagarla.
— Yerik, ¿Por qué ves pornografía? ¿Qué quieres saber?
— Y-Yo no lo estaba viendo, f-fue un anuncio de cosas.
— ¿Que cosas anuncia pornografía? ¿Quieres comprar juguetes sexuales?
— N-No digas tonterías.
— No estés nervioso, es normal que un hombre vea pornografía y más y es alguien inexperto en ese tema.
— No lo estaba viendo
— oh, perdón por malinterpretarte.
— Sal de la habitación
— Estábamos besándonos.