La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
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La Neblina mental
El silencio de la clínica privada se vio interrumpido por un sonido rítmico, casi imperceptible: el roce de unas sábanas de hilo contra una piel que había olvidado el tacto del mundo exterior. En la habitación 402, Charly Thompson acababa de cruzar la frontera entre la oscuridad absoluta y la realidad.
Sus párpados pesaban como si estuvieran sellados con plomo, pero al abrirlos, una luz blanca y aséptica lo obligó a cerrarlos de inmediato. Le dolía la existencia misma. Sus dedos, entumecidos tras cuatro años de inactividad, se crisparon sobre el colchón. Era un movimiento torpe, casi animal, pero cargado de un significado vital.
"¿Dónde...?", intentó preguntar, pero de su garganta solo salió un gemido seco y rasposo. Sus cuerdas vocales, atrofiadas por el tubo de ventilación que lo acompañó durante años, se negaban a obedecer.
Charly intentó mover la cabeza. El cuello le pesaba. Logró girar la vista lo suficiente para ver una hilera de monitores que registraban sus signos vitales con una frialdad mecánica. No reconocía nada. Su mente era una habitación en sombras, llena de muebles cubiertos por sábanas blancas. Intentó recordar el último momento antes de la oscuridad, pero lo único que encontró fue un destello de luz roja, el rugido de un motor y una sensación abrumadora de tristeza.
Para Charly, el tiempo no era una línea, sino un pozo. Sabía quién era —su nombre resonaba débilmente en su conciencia—, pero los detalles de su vida se le escapaban como arena entre los dedos. Recordaba un balón de baloncesto, recordaba el rostro severo de su hermano Alexander, pero al intentar buscar el rostro de la mujer que amaba, solo encontraba una mancha borrosa y una punzada de dolor en el pecho.
Su cerebro, dañado por el impacto y sumergido en el letargo del coma, estaba protegiéndolo. Los traumas más recientes estaban bloqueados bajo una densa neblina post-traumática.
Una enfermera entró en la habitación para el chequeo de rutina. Al ver los ojos abiertos de Charly, dejó caer la bandeja de medicamentos. El sonido del metal contra el suelo fue como un disparo para los sentidos hipersensibles del joven.
—¡Señor Thompson! —exclamó ella, acercándose rápidamente—. No se mueva, mantenga la calma. Está en el hospital. Ha tenido un accidente... hace mucho tiempo.
Charly la miró con desesperación. Sus ojos, antes brillantes y llenos de vida, ahora suplicaban por respuestas que no podía formular. Con un esfuerzo sobrehumano, levantó la mano unos milímetros, señalándose a sí mismo y luego a la puerta.
—Tranquilo, Joven Charly. Voy a llamar al médico... y a su hermano. El Señor Alexander ha esperado este día durante años.
Mientras la enfermera salía corriendo, Charly se quedó solo con el sonido de su propio corazón. El eco de un nombre resonaba en su memoria "Alexander". Ese nombre sí le era familiar. Seguridad. Protección. Pero también... asociaba a algo que había oído mientras permanecía postrado en esa cama ¿Por qué asociaba a su hermano con la palabra venganza?
Cerró los ojos de nuevo, intentando forzar a su memoria a entregarle algo. De repente, una imagen cruzó su mente: una chica de cabello oscuro y risa burlona. No podía ver su cara con claridad, pero recordaba el sentimiento de desprecio. “Ya no te necesito, Charly”.
—¿Quién...? —susurró, logrando que un sonido inteligible escapara de sus labios, ¿Quién eres?...
La confusión lo envolvía. No entendía por qué sus piernas no respondían, por qué sus manos temblaban tanto, ni por qué sentía que había algo terrible que debía recordar pero que su mente se negaba a procesar. No sabía que afuera de esa habitación, su hermano estaba usando su nombre para destruir a una mujer inocente. No sabía que el mundo que recordaba ya no existía y que la "niña dulce" que alguna vez creyó amar era ahora el demonio personal de su familia.
Charly Thompson estaba de vuelta, pero era un hombre roto en un laberinto de espejos, sin saber que su despertar sería el primer paso para desmoronar la gran mentira que Alexander había construido sobre su cuerpo herido.
Alexander había movido conexiones y había ocultado el hecho de su regreso con un gran equipo médico, no quería que nadie supiera de su hermano, había logrado ocultar su información, pero se preguntaba porque, a veces el inconsciente es más sabio y lo que le gritaba era que se diera cuenta de lo que estaba causando, que parará y amara a esa mujer que de una u otra manera se había instalado en su vida, pero él se negaba aceptar esos sentimientos.
Quien se enamoraría del que daña a la persona que más amas, a la que has cuidado y protegido con tanto esmero, Charly no solo era un hermano para Alexander, era como un hijo al que había visto crecer y cuidado, por el que él tuvo que crecer y madurar cuando se quedaron solos, luchando contra un sistema para que no se lo quiten, había hecho tanto por su pequeño hermano, que saber de su estado y verlo en una cama conectado a tantas cosas había roto algo en aquel entonces y era algo que aún permanecía en él, no quiso esperar a una mayor investigación quería destruir a quien lastimó a su única familia, sin pensar que también se destruiría asimismo en el proceso.