Un compromiso a ciegas, muchos secretos y mentiras, que harán de la vida de Sophie un caos. Mientras que Sophie busca la felicidad y lucha por su libertad, no todos están de acuerdo con eso.
Sin nadie en quien confiar, saliendo de un infierno y entrando a otro, sin esperanzas de escapar de ese demonio que la persigue, ¿Qué futuro le puede esperar? ¿En quién podrá confiar ahora? ¿Será que Sophie pueda encontrar la verdadera felicidad?
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13
Busqué las llaves de mi auto y me dirigí a mi casa, pero tan pronto llegué, Olivia estaba en el suelo y de su labio inferior bajaba sangre. Ese imbécil y sus malditos impulsos. ¿Cómo se atreve a golpearla? Deseaba ayudarla, pero ahora Sophie es la que está en peligro y no encuentro qué demonios hacer. Manejé a toda prisa hacia su casa y ahí estaba su auto. Entré a la casa y lo vi cargando a Sophie, pero ella estaba inconsciente y quise acercarme a examinarla, cuando él retrocedió.
—¿Por qué has venido? ¿Acaso te invité?
—Bajala, Damián.
—¿Qué dijiste? — me miró fijamente.
—Debes bajarla. Ella aún no puede regresar contigo.
—¿Y quién eres tú para decidir eso?
—Ella no está bien todavía.
—Yo la vi de lo más bien. Ya no necesito tu ayuda para cuidar de mi mujer, de eso me encargo yo de ahora en adelante. Ahora lárgate.
—Ella está delicada. Necesita tratamiento, descanso, estar alejada de todo; no está apta para estar en esta casa que ni empleadas competentes tiene.
—¿Estas queriendo decir que mi mujer está mejor cuidada en tu casa que en la mía?
—Sí, claro que sí. En mi casa tengo todo lo necesario.
—No quiero pensar que le has puesto el ojo a ella.
—Lo digo como médico y por su salud. Si vuelves a hacerle algo como lo que hiciste, vas a terminar matándola. ¿No recuerdas como la dejaste? A ti ni a nuestro padre le conviene que ella muera y lo sabes.
—No pensé que ella sería tan jodidamente débil, que ni para una cogida iba a servir. El punto aquí es que ella se queda conmigo. Ya acabó las vacaciones, ahora le toca cumplir con su papel de esposa.
—¿No entiendes que ella no está preparada? Ella te tiene terror. Si se queda contigo va a enloquecer. ¿No te das cuentas del daño que le hiciste? Deja que se recupere del todo, ya luego si quieres que te la entregue, eso haré. Ya conozco como eres, y sé que con otro impulso más que tengas, terminarás matándola.
—Se queda conmigo y ya está decidido. Si tienes alguna queja, ve a hablar con nuestro padre y que él mismo te recuerde quien manda— se dio la vuelta y presioné mis puños. Debo decirlo y hacer que se detenga.
—Aceptaré el negocio que me pediste, pero déjame ayudarla, por favor— no podía creer que me encontraba en esta situación de nuevo.
Damián se detuvo y me miró sorprendido.
—¿Cómo demonios las cosas escalaron tan rápido aquí? ¿Tu diciendo “por favor” por una mujer y aceptando un negocio que vengo proponiéndote por más de 2 años? ¿Esto a qué viene? — recostó el cuerpo de Sophie encima del sofá y se giró hacia mí—. Entonces ¿Eso significa que te gusta mi mujer?
—No se trata de eso. Como médico no puedo permitir que abandone el tratamiento, además de que me siento en deuda con ella.
—¿Deuda? ¿De qué hablas?
—Eres mi hermano y fuiste tú quien le hizo todo eso, ¡¿Cómo no podría sentirme miserable?! Fui testigo de lo ocurrido y tuve que curar las heridas que tú le ocasionaste esa noche— rechiné los dientes luego de soltar todo lo que estaba reteniendo—. ¡Ella trató de suicidarse hoy por tu maldita culpa!
—¿Mi culpa? El que es débil de mente prefiere renunciar, en vez de luchar. Es culpa de ella misma. Ella se buscó lo que le pasó.
—Nadie merece que le hagan semejante cosa, Damián. No quieras justificar tus errores, porque no hay forma de hacerlo. Te comportaste como un maldito animal salvaje. Es extraño que no hayas utilizado tu enfermedad para justificarte como mayormente haces.
—Ni siquiera mi padre me da sermones, ¿Y tu crees que voy a recibir los tuyos? Ella se queda conmigo y no se discute. Por cierto, voy a necesitar otro favor más de ti— con la mirada que me dio, supe que debía ser una de sus pruebas.
—¿Ahora qué quieres?
—Ya que estás tan interesado en su recuperación y como médico quieres lo mejor para ella, entonces quiero que hagas algo para ayudarla.
—¿Qué estás tramando?
—Verás, mi reputación se vería muy afectada si se llega a correr el chisme de que me casé con un hombre, así que necesitaba que como tú eres el experto y conoces a sinnúmero de cirujanos, quizás ellos puedan convertirlo en la niña que él desea ser.
—¡¿Has perdido la cabeza?!— la ira se me subió a la cabeza.
—¿Cuál es el problema?
—Definitivamente estás mal de la cabeza, Damián.
—Sería preferible una cirugía donde puedas monitorear el proceso, que una castración a sangre fría, ¿Verdad? — rio, y llevó su mano a la barbilla—. Él ya está acostumbrado a cirugías, ya ves los senos que trae, y el delicioso trasero que tiene. No creo que le venga mal una más.
—Tú no estás considerando realmente esto, ¿Verdad?
—Sí, lo estoy haciendo. Tienes dos días para decidir lo que vas a hacer. Es eso, o que hablemos con mi padre y le comentemos que al parecer has puesto los ojos en mi esposa. ¿Cómo crees que reaccionaría?— sonrió.
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