Para encontrar el príncipe correcto primero hay que besar algunos sapos!!
Samuel y Jessy te enseñaran que el amor verdadero llega de la manera más inesperada.
Acompañame a ver que las segundas oportunidades si existen.
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Preparativos y sorpresa indeseada
Jessy
Estaba muy emocionada cuando Samuel me pidió que me case con él, fue algo que para ser sincera no me espere, me encantó que estuvieran presenten nuestros amigos y también la familia, ahora me quedaba la organización de la boda que yo había escogido que sea en el jardín de la casa de su madre ya que estaba lleno de flores y era muy acogedor, a la boda solo asistirían los amigos más allegados, dos de los socios de la empresa que habían acogido de buena manera a Samuel, y nuestra familia.
Aún no lo podía creer, me casaría con un ser maravilloso el que me enseño la magia del amor, lo mejor que me pudo pasar en la vida.
Mónica me acompaña el día de hoy ya que estoy haciendo ciertas compras, ella me ayudará con los detalles para la boda, además de mamá que también se encuentra emocionada con todo lo del matrimonio, además que aman a Samuel lo consideran el yerno perfecto.
(…)
Le pedí a Samuel que deseaba que mi boda tuviera muchas flores, él me dijo que mis deseos eran ordenes, que la boda sería como yo la deseara, que él vive para hacerme feliz que es su más grande objetivo, aunque para ser sincera siempre la había soñado de esa manera con mi familia alrededor rodeados de muchas flores.
El embarazo hace que coma bastante y los antojos son algo que Samuel se esfuerza por complacer, siempre le digo que no es cuestión mía que es la hija que lo pide, y el solo sonríe, hoy es uno de esos días en los que me ha dado ganas de comer cosas dulces y mi prometido tan amoroso esta rumbo a comprar lo que deseo comer, yo por mi parte me cambio de ropa y me siento a ver que hay en la televisión mientras espero por él.
De repente sonó el timbre de la casa, pensé que de pronto se le habían olvidado las llaves porque no creía que fuera alguien más que decidiera visitarnos ya que por la hora no se veía factible, por eso solo me acerque y abrí de pronto la puerta, pero cuando reaccione era demasiado tarde, justo la persona que menos se me vendría a la mente estaba justo en la entrada de mi casa sosteniendo la puerta para que no la cierre antes de poder estar él adentro.
Alberto
Me quedé muy asombrada casi en estado de shock al verlo allí, él por su parte sonreía como si nada recorriéndome con su mirada, de pronto todo lo que Raúl nos dijo aquel día se me vino a la mente y por un momento empecé a sentir miedo.
- Me alegra verte Jessy, buenas noches
- ¿Qué haces en mi casa? Tú nada tienes que hacer aquí, regresa por donde viniste.
- Pues no me iré.
- Deberías hacerlo ya que aquí no eres bien recibido, porque si viniste a hablar o verme, quiero que te quede claro que conmigo no lograras nada.
- Pues he venido porque tengo derecho a saber cómo está mi hija
- No me hagas reír, tú no tienes ningún derecho sobre mi hija, tu dejaste claro lo que signifique para ti el día cuando me dejaste tu notita diciéndome que para ti no valía nada, portal razón no logro comprender que deseas ahora.
- Las personas podemos cambiar cuando menos lo imaginas Jessy.
- De ti lo dudo mucho déjame decirte, no creo en tu falso cambio, porque así lo veo, y si no lo has entendido tú no eres el papá de mi hija de tal manera que te prohíbo que lo digas, ahora es mejor que te vayas ahórrame más disgusto del que me estás dando ya.
- En lo personal nunca me han gustado las mujeres embarazadas porque se ven gordas y feas, pero tú te vez hermosísima y hasta sexy con mi hija allí dentro. – dice y de pronto me tiene acorralada hacía su cuerpo, me ha agarrado fuerte que me es imposible zafarme.
- ¿Qué te crees imbécil?! Suéltame ahora mismo ¡
- Eso no me decías mientras te hacía mía, ¿No lo recuerdas?
- Quizá porque en ese estúpido momento no sabía la clase de basura que eres, así que, Suéltame.
- Mira, no estoy aquí porque deseé pelear contigo ni mucho menos, te dije ese día en la fiesta que habláramos, además tenemos a una personita que nos unirá para siempre quieras o no, así que hablemos del futuro de los tres.
- Te lo dije ese día y te lo repito ahora tú y yo no tenemos nada de qué hablar, sal de mi casa y hazte un gran favor y olvídate que existimos.
- Sé que no fui un buen hombre contigo que cometí muchos errores, pero también sé que todavía me amas y por eso podemos arreglar nuestra relación para que nuestra hija crezca con sus padres juntos.
- ¿Qué te hace pensar que yo siento algo por ti? Te puedo asegurar que lo que un día llegué a sentir por ti hace mucho que se acabó, aunque para ser sincera más bien creo que fue una ilusión lo que sentí por ti, y así como llegó se fue.
- Debes estar mintiendo, hablas por el coraje de rencor porque ese día me fui, pero tu deseo y amor aún están allí para mí, y yo te deseo desde el día de la fiesta no dejo de pensarte e imaginarte nuevamente en mi cama con lo apasionada que eres.
- Pues bájate de la nube en la que te has subido, porque para tu información yo al magnífico hombre que amo es a Samuel Vásquez mi prometido y único padre de mi hija como ya lo sabías.
- Grábate en la cabeza Jessy, el único padre de esta niña soy yo y si yo quiero te la puedo quitar cuando nazca, tú no sabes de lo que soy capaz, además mi padre tiene mucha influencia y si le digo que tendrá una nieta no dudará en ayudarme.
Todo lo que Alberto me decía me hacía dar mucho temor ya que ahora se los alcances que tiene el con las influencias de su papá, sentí que me desmayaría.
Gracias a Dios mi amada Samuel llegó en ese preciso momento impidiendo que eso me pasara, estaba furioso en ver como Alberto me había agarrado y no me quería soltar, aunque el muy descarado sonreía cuando Samuel le pregunto qué hacía en mi casa y le ordenó que me soltara, mi prometido estaba con mucha rabia de verlo acosándome.
Alberto le dijo que había venido a conversar conmigo sobre nuestra hija, eso lleno más de iras a Samuel quien le pidió que se fuera porque él no quería ponerse violento frente a nosotras, Alberto caminaba hacía la puerta sin dejar de sonreír y en un descuido quiso darle un puñetazo a Samuel, pero este fue más rápido y lo esquivó dándole lugar a una respuesta haciendo que Alberto vaya a parar al suelo y cuando este intentó pararse le dio una patada en sus partes nobles, causando que se encoja del dolor tocándose sus partes.
- Levántate y lárgate de mi casa deja en paz a mi familia, porque si no te vas ahora mismo la patada en las bolas será una caricia para lo que te puedo llegar a hacer. – expresó mi prometido.
Con mucho esfuerzo Alberto se levantó del piso, al ir saliendo nos miró con una de esas miradas amenazantes, pues no mostré miedo ya que tengo la plena confianza de que el hombre a mi lado hará todo lo posible porque no nos pase nada porque él cuida mucho de su familia, adicionalmente tengo el ofrecimiento de ayuda de Raúl.
Cuando Alberto se fue pude respirar con normalidad sacando el aire retenido, mi prometido estaba preocupado porque yo había presenciado los golpes que le dio pero yo le dije que estuviera tranquilo que ese bueno para nada de Alberto se lo tenía bien merecido, yo le explique la razón por la que lo encontró dentro de la casa, no quería que llegase a pensar que yo lo quise dejar entrar, Samuel me revisaba para ver si ese infeliz me había hecho algo, pero yo le dije que ese tipo había venido a molestar que yo estaba bien y que aunque pasé un gran susto por ese bestia el antojo de dulces aún seguía intacto, mi prometido me dio un beso en los labios y fue hacía el mesón para darme los dulces que había traído para mí.