"INCESTO"
Esa sería la palabra que cualquier persona utilizaría al saber que un adulto de 26 años está interesado en una joven de 17, y más aún, si son tío y sobrina. Cabe aclarar que tan poco soy un maldito puerco, las dudas y emociones surgieron hace unos pocos meses. Aunque he de reconocer que el “interés” ya pasó a segundo plano y fue sustituido por el “me gusta”, pero juro por la más sagrado que me queda, que es mi padre, que esto va mucho más allá del querer tener relaciones sexuales con ella. Jenny es la única persona con la que me siento cómodo y libre de expresarme, nuestra relación es única y especial.
Cuando la conocí, hace cinco años en esa casa hogar, un sentimiento por ayudarla me invadió, no sólo a ella, sino también a mi prima y sobrino. Todos habían sido tratados mal por la vida y recurrieron a mí en busca de ayuda. Los saqué de ese lugar y los traje a vivir conmigo.
Bueno, pero a todo esto, ustedes se preguntarán ¿quién soy yo?
Mi nombre es Daniel Alcocer, un ...
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XI- TE VAS
...CAPÍTULO XI...
...DANIEL ALCOCER...
Está recargada en la pared, se ve que la atormentaron un poco.
-Te ves hermosa. - Sus ojos cafés brillantes me impactan, son tan lindos, me hacen querer acariciarla, abrazarla y besarla, pero debo controlarme por ahora.
Saco de mi bolsillo una cajita de joyería y se la entrego. - Era para tu cumpleaños, pero se llevó un poco más de tiempo, está hecho especialmente para ti.
-Bellísimo, es un collar de media luna y un lucero, mi noche especial.
-Me alegra que te guste.
-Me encanta, gracias, ¿me ayuda a ponerlo?
-Claro, voltéate.
Lo coloco con suma delicadeza. - ¿Por qué esa noche fue tan especial? – Pregunto terminando de colocarlo.
-Algún día le diré.
-¿Qué me ocultas, querida?
-No es nada malo, se lo prometo.
-Está bien. Vámonos.
Bajamos hasta la recepción y el chofer ya nos esperaba. Pasan minutos, observo a Jenny quien parece estar nerviosa.
* ¿Estás bien? – Le pregunto.
-Tengo miedo de hacer algo mal. - Termina de hablar y agacha su cabeza.
Con mi mano le levanto la barbilla haciendo que me mire. -Tranquila, no lo harás. – Sus ojos me miran fijamente. Le beso la frente y después sus manos. -Recuerda, estás conmigo, si algo pasa yo estaré contigo.
-Entiendo. – Me sonríe.
-Señor, llegamos. - Bajamos del auto, le ofrezco mi brazo y ella lo acepta.
Entramos y todo está muy iluminado, el lugar está libre de reporteros, me alegra, así no tendría que evadir sus preguntas.
Están algunos empleados, ejecutivos, entre muchas más personas. Caminamos para adentrarnos más y con ello los murmullos se hacen presentes.
-¿Qué hace aquí Daniel Alcocer?
-¿No sé, acaso vino a burlarse?
-¿Y quién es la acompañante?
No soy el único que escucha, también Jenny. Tomo su brazo con más seguridad y le susurro. - No temas, no muerden.
-No tengo miedo porque estoy con usted. - Sus palabras hacen bombear muy fuerte mi corazón
Ethan está dando unas palabras en esos momentos, así que la gran mayoría pone sus oídos en él, pero sus ojos en nosotros.
Minutos después.
En sus palabras dio a entender que haría una competencia limpia, algo que me parece bien, espero que no sea como su padre.
-Iré a felicitarlo, ¿vas conmigo?
-Prefiero esperar.
-Claro. – Camino hasta él. Ethan está con algunas personas charlando.
-Sr. Salvatierra. – Hablo y rápido voltea.
-Señor Alcocer, pensé que no vendría. - Se acerca y me da la mano, a lo que yo correspondo
-A partir de ahora debemos tener buena relación. - Mis palabras fueron serias.
-Opino lo mismo. - Me deja de estrechar la mano y decido retirarme, Jenny debe estar un poco incómoda.
-Me disculpará, pero tengo unos asuntos a tratar, me tengo que ir.
-Adelante. Gracias por no menospreciar mi invitación
-Jamás haría eso, me retiro. – Doy media vuelto y regreso con la mujer que amo. Jenny se ve cansada e incómoda con el vestido.
-Listo, hora de irnos. – Tomo su mano.
-Pero, acabamos de llegar
-Lo sé, pero este tipo de eventos no me gustan. – Le sonrió.
-Bien, vamos.
Llegamos hasta el coche y le doy instrucciones al chofer de llevarnos al hotel.
-Tío, tengo que contarle algo.
-Dime
-Usted sabe que he estado estudiando mucho para ser aceptada en la universidad.
-Sí, ¿y?...
-¡Me aceptaron en Stanford!
Volteo a verla, puedo notar en su cara una inmensa felicidad, no puedo resistirme, tengo que abrazarla. -Sabía que lo lograrías.
-¡Gracias! - El sentir que mi abrazo fue correspondido me da una paz. Siento pequeñas gotas en mi saco, la separo y veo que sus ojos están llenos de lágrimas.
-No, no llores. - Saco un pañuelo y limpio sus lágrimas.
-Lo siento, le manché el saco.
-No te preocupes y... ¿cuándo te vas?
-En agosto, faltan 5 meses.
-Sí.
Ella se acerca a mí y toma mi hombro de cabecera, es tan linda esta sensación.
¿Acaso no te das cuenta que no puedo verte como mi sobrina?
(…)
Cuando llegamos al hotel Jenny estaba completamente dormida, la dejé en el auto mientras bajaba sus cosas.
Quería que durmiera en mi cuarto solo para admirarla, pero con lo espantada que estaba la vez pasada no quiero que sufra lo mismo otra vez.
Así que la cargo entre mis brazos y la llevo a su casa.
Toco la puerta de Elena y enseguida me abre.
-¿Daniel qué le pasó a Jenny?
-Nada, solo está dormida.
-Llévala a su cuarto.
Subo las escaleras y empujo la puerta de su cuarto. Su habitación está repleta de libros, se nota que se esforzó para entrar en la universidad, la recuesto en su cama, le quito los zapatos y por último le doy un beso en la frente.
-Si supieras mis sentimientos así a ti. – Le susurro.
Salgo de su habitación y me despido de Elena.
más te vale marrana. 🤣🤣🤣🤣🤣