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Contrato De Medianoche

Contrato De Medianoche

Status: En proceso
Genre:Casada con el millonario / Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Romance
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Valdéz

Adrián Vega necesitaba una esposa falsa. Camila necesitaba dinero para salvar a su madre. El trato era simple: un año de matrimonio y millones de dólares. Sin amor. Sin preguntas. Sin romper el contrato. Pero cuando Camila entra al peligroso mundo de los Vega descubre algo aterrador… Las mujeres que se acercan demasiado a Adrián terminan desapareciendo. Y ahora ella podría ser la siguiente.

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Valdéz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Una cena llena de mentiras

El silencio en el vestíbulo de la mansión Vega era casi insoportable.

Las palabras de Lucas seguían resonando en la mente de Camila.

“Eres la clave para destruir a la familia Vega.”

Camila sentía que el corazón le latía con fuerza.

—Eso no tiene sentido —dijo finalmente.

Lucas seguía apoyado contra la mesa con una expresión tranquila, casi divertida.

—Tal vez para ti no.

Adrián lo miró con frialdad.

—¿Quién te dijo eso?

Lucas levantó ligeramente los hombros.

—Digamos que alguien muy interesado en ver cómo termina esta historia.

Sebastián cruzó los brazos.

—Deja de hablar con acertijos.

Lucas sonrió.

—Siempre tan impaciente.

Camila dio un paso adelante.

—Si alguien dijo eso sobre mí… quiero saber quién.

Lucas la observó durante unos segundos.

Sus ojos parecían analizarla.

—Eres más valiente de lo que imaginaba.

Adrián habló con voz firme.

—Lucas.

Lucas suspiró.

—Está bien.

Hizo una pausa.

—Pero no aquí.

Sebastián levantó una ceja.

—¿Y dónde?

Lucas miró alrededor del vestíbulo.

—En la mesa.

El silencio duró unos segundos.

—¿La mesa? —preguntó Camila.

Lucas sonrió.

—Una conversación importante merece una cena adecuada.

Adrián frunció el ceño.

—Esto no es un juego.

Lucas respondió con calma.

—Nunca dije que lo fuera.

Camila observó a los tres hermanos.

La tensión entre ellos era evidente.

—¿Qué está pasando entre ustedes?

Sebastián soltó una pequeña risa.

—Historia familiar complicada.

Lucas miró hacia el comedor.

—De todos modos… no he comido en todo el día.

Adrián guardó silencio durante unos segundos.

Luego habló con voz baja.

—Está bien.

Sebastián levantó una ceja.

—¿En serio?

—Sí.

Adrián miró a Lucas.

—Pero esta conversación termina esta noche.

Lucas sonrió.

—Eso espero.

Minutos después, todos estaban sentados en el enorme comedor de la mansión.

La mesa era larga.

Elegante.

Iluminada por una lámpara de cristal que colgaba del techo.

El personal de la casa había servido la cena rápidamente.

Pero el ambiente estaba lejos de ser relajado.

Camila observaba a Lucas desde el otro lado de la mesa.

Había algo en él que la hacía desconfiar.

—Entonces —dijo finalmente— ¿vas a explicarnos qué sabes?

Lucas tomó la copa de vino frente a él.

—Directa al punto.

—No tenemos tiempo para rodeos.

Lucas dio un pequeño sorbo.

Luego dejó la copa sobre la mesa.

—Hace unos días recibí una llamada.

Adrián frunció el ceño.

—¿De quién?

Lucas respondió:

—De alguien que dijo tener información sobre nuestro pasado.

Sebastián cruzó los brazos.

—Eso no es muy específico.

Lucas continuó.

—Esa persona dijo que el caso que investigaba mamá nunca se cerró realmente.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Camila sintió que el corazón le latía más rápido.

—¿Qué significa eso?

Lucas miró hacia ella.

—Significa que la historia que todos conocemos… no es la verdadera.

Adrián habló con frialdad.

—Si sabes algo… dilo.

Lucas lo miró fijamente.

—La persona que me llamó dijo algo interesante.

Camila esperó.

—Dijo que el fraude que investigaba mamá no involucraba solo a empresas.

Sebastián frunció el ceño.

—¿Entonces qué más?

Lucas respondió lentamente.

—Familias.

El silencio se volvió más pesado.

Camila sintió un escalofrío.

—¿Qué familias?

Lucas levantó la mirada.

—La nuestra… y otra más.

Camila sintió que el corazón le dio un salto.

—¿La mía?

Lucas no respondió de inmediato.

Solo observó a Camila durante unos segundos.

—Eso es lo que esa persona cree.

Camila apretó los dedos sobre la mesa.

—Mi madre no era una criminal.

Adrián habló con voz firme.

—Nadie está diciendo eso.

Lucas levantó una ceja.

—Todavía.

Sebastián suspiró.

—Esto empieza a sonar como una trampa.

Lucas sonrió ligeramente.

—Tal vez lo es.

Camila respiró profundo.

—Entonces todo esto… la noticia, el artículo, la foto…

Adrián terminó la frase.

—Es parte de un plan.

Lucas señaló la mesa.

—Exactamente.

Sebastián frunció el ceño.

—¿Un plan para qué?

Lucas respondió:

—Para dividirnos.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Camila pensó en todo lo que había ocurrido desde que aceptó el contrato.

Las noticias.

Las investigaciones.

Las amenazas.

—Entonces alguien quiere que Adrián desconfíe de mí.

Adrián la miró.

—No va a funcionar.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Tal vez no.

—¿Qué quieres decir?

Lucas apoyó los codos sobre la mesa.

—Pero el plan es mucho más grande que eso.

Camila sintió que el estómago se le revolvía.

—¿Más grande cómo?

Lucas respondió con calma.

—La persona que me llamó dijo algo más.

Adrián frunció el ceño.

—¿Qué?

Lucas miró a Camila.

—Dijo que tu madre sabía algo que nunca llegó a decir.

Camila sintió que el corazón se encogía.

—¿Qué cosa?

Lucas habló lentamente.

—Quién estaba realmente detrás del fraude.

El silencio fue absoluto.

Sebastián frunció el ceño.

—¿Salazar?

Lucas negó.

—No.

Camila sintió que el aire se volvía pesado.

—Entonces… ¿quién?

Lucas tomó nuevamente la copa de vino.

La giró ligeramente entre sus dedos.

—Eso es lo que todos quieren descubrir.

Adrián habló con voz fría.

—Si sabes algo… dilo ahora.

Lucas bebió un pequeño sorbo.

Luego dejó la copa sobre la mesa.

—La persona que me llamó dijo que la respuesta está en esta casa.

El silencio volvió a caer.

Camila sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

—¿En esta casa?

Lucas levantó la mirada.

—Sí.

Sebastián frunció el ceño.

—Eso es imposible.

Lucas respondió con calma.

—¿Estás seguro?

Camila miró a Adrián.

—¿Qué significa eso?

Adrián guardó silencio.

Su expresión era seria.

Pensativa.

Camila respiró profundo.

—¿Crees que alguien de tu familia estuvo involucrado en ese fraude?

El silencio duró varios segundos.

Luego Adrián habló.

—No lo sé.

Lucas sonrió.

—Esa es la pregunta correcta.

Camila sintió que el ambiente se volvía aún más tenso.

—Entonces alguien quiere que investiguemos a nuestra propia familia.

Lucas inclinó ligeramente la cabeza.

—Exactamente.

Sebastián soltó una pequeña risa incrédula.

—Esto es una locura.

Lucas miró a Camila nuevamente.

—Tal vez.

Luego su expresión cambió ligeramente.

—Pero hay algo más.

Camila frunció el ceño.

—¿Qué cosa?

Lucas sacó su teléfono del bolsillo.

En la pantalla había un mensaje.

—La persona que me llamó acaba de enviar esto.

Adrián se inclinó ligeramente hacia adelante.

—¿Qué dice?

Lucas giró la pantalla lentamente hacia ellos.

El mensaje era corto.

Pero las palabras hicieron que el silencio se volviera aterrador.

“La próxima pista está en la habitación donde comenzó todo.”

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—¿Qué significa eso?

Lucas respondió con voz tranquila.

—Creo que alguien quiere que encontremos algo.

Sebastián frunció el ceño.

—¿Dónde?

Lucas levantó la mirada hacia Adrián.

—En la antigua oficina de mamá.

El silencio fue absoluto.

Camila sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

Porque si ese mensaje era real…

Entonces alguien estaba guiando cada paso que daban.

Y ese alguien…

Sabía exactamente dónde buscar.

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Elizabeth Valdéz
Contrato de medianoche es algo a lo que normalmente escribo y me gusta experimentar historias nuevas. Espero les guste esta historia!
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