A los once años, Rutila Pavlov desapareció cuando su familia perdió todo. Hoy, Moscú tiembla ante "Miss Diablo" – una asesina invisible que azota la mafia.
Para vengarse, se casa con Xavier Orlov, el capo más temido de Rusia, obligado a cumplir una extraña voluntad familiar.
Nadie sabe que la esposa de Xavier es la asesina que todos buscan. Cuando él descubre la verdad, el amor podría ser su mayor peligro... o su única salvación.
NovelToon tiene autorización de Guadalupe Garza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¡No vas a ir sola!
—Sabes que mi abuelo espera que le demos un bisnieto —decía Xavier de la nada, mientras ambos desayunaban en el comedor de la cabaña
—Lo sé, mi padrino y mi tío igual, esperan lo mismo —le respondió ella, Xavier solo asintió y siguió desayunando, mientras tanto Ruth se quedaba pensativa —tienes un mes para hacerlo —de repente dijo ella, haciendo que Xavier la volviera a mirar
—¿Qué acabas de decir? —pregunto incrédulo, no creía lo que acababa de oír..
—Que tienes un mes para embarazarme, si después de eso no lo haces, olvídate de volver a tocarme, y adoptaremos alguno —dice ella
—No es mejor la adopción de una vez —sugirió él y Ruth negó
—Tu familia... Y la que yo tengo, esperan un heredero que lleve la sangre de ambos, un heredero que en unos años, lideré ambas mafias, volviéndola una sola —le respondió y Xavier sabía que ella tenía razón, un hijo adoptado sin pruebas de que no pueden tener propios hijos, es mal visto en su mundo.
—Pero...
—Pero nada, durante este mes, no puedes cogerte a tu noviecita o a otras, solo a mí —advirtió ella, poniéndose de pie —andando, está luna de miel fue para esto, empecemos —Xavier la míro sin entenderla, ella estaba siendo fría, y se notaba en su mirada, pero su cuerpo parecía temblar un poco.
Ruth lo tomo de la mano y lo arrastró hasta la que era la habitación principal, dónde ella dormía, entraron a la habitación y ella dejó caer al suelo su vestido, quedando solo en lencería negra, Xavier la miraba con los ojos como dos platos
—Con miradas no se procrea un hijo —le dijo ella, y se acercó lentamente a Xavier para besarlo, no fue tierno, fue un beso salvaje, al cual de inmediato Xavier respondió sin importar nada, la coloco sobre la cama con delicadeza y se subió encima de ella, para besarla desde el cuello, hasta llegar a su zona prohibida y ahí se llevó una gran sorpresa, no dijo nada al notar que esa sería la primera vez de Ruth y sonreía al darse cuenta que ella decidió darle su primera vez a el...
Entre gemidos y caricias, besos y más, se habían entregado esa mañana volviéndose uno, no una, sino varias veces
—Todo un mes sin estar con otras —le recordó ella, mientras sentía su cuerpo cansado.
—¡Te juro de que no habrá otras! —exclamo el, acercándola a él, para acomodarla sobre su pecho y a si la pareja se quedó dormida toda la tarde...
El sonido constante de un celular despertó a Ruth, miro que Xavier la abrazaba, por unos segundos lo miró, pero un nuevo sonido del celular la hizo buscar el de ella, ya que de ahí provenía el sonido, en la pantalla Federick, contesto al ver que ya había 3 llamadas perdidas de el.
(Llamada Federick)
-¿Todo bien? -pregunto ella
-No, nada está bien -la voz de Federick gritaba problemas
-Habla de una puta vez Fede -exigio ella,
-¡Se llevaron a Iván! —respondió el, Ruth sintió como casi se sale su corazón
-Nos vemos en mi casa -dijo antes de colgar
(Fin llamada)
—Xavier —le dijo moviéndolo, este se despertó y la miro, él sueño se le fue de golpe al ver su cara
—¿Que pasa? —le pregunto, al ver que sus ojos estaban cristalinos, pero aún existía algo de frialdad en ellos.
—Debemos irnos ya, se llevaron a Iván —le dijo mientras se ponía de pie y tomaba la maleta para empezar a empacar, Xavier la miraba —me iré sin ti, si no te apuras —le advirtió, Xavier se puso de pie...
Al estar ya los dos con sus maletas, el chófer subió las maletas y los llevo de regreso a dónde los recogió
—Ya me dirás quien se lo llevó, o que pasa —le dijo ya arriba del jet
—Eso estoy investigando —le respondió mientras en una tablet ella parecía teclear con rapidez, en eso sonó su celular
(Llamada desconocida)
-Espero sepas rezar, por qué cuando te tenga enfrente no te tendré piedad -decia Ruth al responder
-Igual a tu padre, solo hay algo que debes hacer -le decía la voz de un hombre
-Habla de una puta vez, ¿Qué quieres?
-A ti, deja a Xavier
-Eso jamás pasará, y lo sabes
-Entonces entrégate a mí y tu tío no moriría en manos del mismo hombre que asesino a tus padres
-Ok dime dónde te veré, llegó a Moscú en una hora -le decía Ruth, mientras en su cabeza ya se había creado su plan.
-A si de fácil lo harás
-Crees que estoy para secuestros estúpidos ahorita, tengo asuntos más importantes, a sí que acabemos rápido con esta mierda, eso quieres lo tendrás y sueltas a Iván, todos ganamos aquí.
-Igual a tu madre, directa y sin tanto problema
-Pues lo herede de ambos
-te llegará un mensaje con la ubicación donde debes ir, sola
-No soy estúpida, ya lo sé
(Fin llamada)
Colgó Ruth y en eso le llegó una dirección y una hora, era un hotel de prestigio y lujo en San Petersburgo
—¡No vas a ir sola! —sentenció Xavier, mirándola a los ojos
—Tú no vendrás conmigo. Eso no está a discusión —respondió ella, con la frialdad de quien ya ha tomado una ejecución como un hecho.
—Como tu esposo, tengo derecho a estar ahí —le recordó él, acortando la distancia —sin importar él riesgo.
—Y yo como tu esposa —contraatacó Ruth, sosteniéndole la mirada —tengo él derecho de dirigir a mi propia gente sin qué nadie me cuide la espalda.
Xavier soltó una risa seca, sin apartarse.
—Me da igual, te guste o no, iremos juntos, Iván ahora es parte de mi familia, y yo no dejo a los míos atrás jamás, no lo olvides cariño.
Ruth se acercó tanto que pudo sentir el calor de su aliento, pero su voz era una promesa de muerte.
—Te lo juro, Xavier Orlov, si una sola bala, una sola, te roza, yo misma te pondré otra exactamente en el mismo lugar, no voy a cargarte si te hieren por imbécil.
Él sonrió, pero esta vez hubo algo suave en su gesto.
—Tranquila, no pienso dejarte viuda tan pronto —Ruth negó con la cabeza, y por primera vez, una sonrisa genuina asomó en sus labios, una que Xavier no había visto nunca, y que por un segundo, detuvo el tiempo en medio de su guerra.