Tormentosa, dolorosa hasta que llega el.
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Cap.12
-Ahora te fijas, porque es importante portar el uniforme, -Jackson expresó en forma divertida, pues ver a Antón matando los zancudos y abejas, dejando un cementerio de estos por donde caminaban le causaba algo de gracia.
-Ahora no vengas con tus malditos reproches -Le responde Antón algo molesto, pues los zancudos que habitaban en el bosque eran muchos más grandes, por lo que ocasionaban más dolor en cada picadura.
A punta de maldiciones de parte de Antón, siguieron caminando. Mientras lo hacían, Jackson pudo calcular que había sido más de 1500 metros lo que llevaban de recorrido, el lugar seguía lleno de maleza y eso de alguna manera lo llevo a pensar positivamente, pues tenía muchas cosas en mente para hacerle a Ethan, y estar lejos de la civilización le daría la libertad para torturarlo en caso de que tomara la decisión de negarse a dar con el paradero del dinero de Jackson.
Unos minutos después, los ojos de Jackson cayeron sobre una pequeña cabaña que estaba ubicada en medio de dos hermosos árboles de ceiba que le daban soporte para que esta tuviera estabilidad, en medio había una pequeña mesa de madera y a su costado derecho una huerta con variedades de plantas de las cuales daban fruto para alimentarse.
-Aquí es, -Expresó el detective, quien se agachó un poco para no ser visible, los demás lo imitaron, mientras que los pasos de Jackson siguieron hasta que piso el pequeño terreno de Ethan. Se detuvo un momento y giró en su propio eje para saciar la curiosidad de ver todo tan pulcramente limpio y ordenado; pensó que para que Ethan fuera un loco de mierda, era aseado y le gustaba tener todo en su lugar.
Siguió caminando hasta que sus botas hicieron contacto con los dos escalones que acercaban a la puerta. Por un momento pensó si tocar; pero un llanto muy diminuto que se escuchaba al interior, lo llevó al impulso de tomar el picaporte y girarlo para encontrarse con los ojos más hermosos que, después de su difunta esposa, haya visto otra vez.
Los ojos de Emily naturalmente se sentían atraídos por cualquier cosa que ella desconociera y justamente eso pasaba en ese momento. Miraba profundamente a los ojos de Jackson; para ella era como un hechizo, era nuevo y causaba un asombro inmenso ver aparte de su padre, a alguien de su mismo género, pero totalmente distinto físicamente.
El hechizo de miradas terminó cuando Jackson broto de sus labios una mueca, detalló a Emily que, aunque le parecía hermosa, no tenía permitido fijarse más allá de lo que realmente era su visita a ese lugar. Con su ceño fruncido se atrevió a mirarla un poco más, haciendo un recorrido desde su rostro angelical hasta sus pies, lo que causo la atención de Jackson, a plena vista, se podía observar un poco su anatomía, pues solo vestía con un camisón blanco algo transparentoso que daba acceso a la desnudez de su cuerpo, sus pies estaban cubiertos por unas medias largas que llegaban a su rodilla. Para Jackson a simple vista, se veía en ese horrendo atuendo sexi, la chica era físicamente linda, su cabello cobrizo y ojos azules combinaban con el color de su piel. Se reprendió mentalmente por distraerse de su objetivo, nuevamente sus ojos cayeron sobre los de Emily, esta vez Jackson dio una mirada dura, que hizo intimidar a la pobre chica que estaba aturdida por lo que estaba viviendo.
-Te quedarás ahí, o me dejarás pasar, -Cuando Emily quiso caer en cuenta, a donde la llevo su mente, fue a un fortalecimiento de curiosidad, de asombro por querer saber si el hombre frente a ella era su nuevo dueño, el que le enseñaría el mundo exterior, tenía miedo que fuera así, ella se hizo miles de imágenes en su cabeza, pero jamás pensó que alguien como Jackson era quien la pretendiera.
- ¿Eres mi dueño?, -Emily preguntó algo temerosa por la petición de Jackson, pues detallo dureza en su mirada, esa misma que veía en la de su padre. Y entonces recordó sus palabras que los castigos que él le daba no se iban a comparar con los ejercidos por su dueño, si desobedecía alguna orden. Un frío recorrió, la espina dorsal de Emily, de solo pensar que el hombre que estaba frente a ella, la fuera a golpear, era demasiado grande y sus brazos y piernas eran mucho más fuertes que los de su padre.
-Papá -Emily habló para que Ethan la escuchara, pero su padre estaba tan ocupado, revisando algunas cifras que solo dijo. -Emily ahora "no".
Emily tragó saliva, cuando Jackson dio un paso al frente y dijo -No soy dueño de nadie…La miro fijándose como en sus ojos empezaban a acumularse lagrimas -Ohh me corrijo… efectivamente si soy dueño de algo, que justo tiene tu padre -, Así que quítate que estrobas. Para Emily Jackson era intimidante y no le quedó de otra que dar un paso hacia atrás para trastabillar hacia el lado derecho de la puerta, dejando libre la entrada para que Jackson traspasara el umbral con su enorme cuerpo. Emily se quedó en su lugar, solo miraba como Jackson invadía su casa, la única que conocía y mantenía cautiva, justo hasta este día.
-¿Esperas a alguien? – Jackson gestionó la pregunta burlesca, quedando justo frente a Ethan, quien al escuchar esa voz que conocía bastante bien, quedo sorprendido, y pálido al ver como Jackson sacaba una navaja de la pretina de su pantalón.
-Lo que sea que estés pensando, no lo hagas -, Permíteme explicarte.
El rostro de Ethan era de suma preocupación, no se explicaba como lo habían encontrado si tuvo mucha precaución para llegar a la cabaña.
-Que me vas a explicar hijo de puta. Que te robaste mi dinero. -Jackson expresó exasperado apretando el cuchillo del mango, y en un movimiento ágil lo lanzó hacia Ethan, quedando incrustado en el hombro contra la silla de madera en la cual estaba sentado.