Samantha desde pequeña tuvo una infancia dura, fui víctima de maltrato y bullying por su apariencia y falta de economía, esto no impidió que pensará en un futuro mejor, fue obligada a tomar una dura decisión, abandonar todo, esperemos que la vida le sonría y sea para mejor
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Capítulo 12
La tarde se me hizo larga, terminé la cena y decidí buscar opciones de estudio a distancia o que no fuera a tiempo completo y estuviese cerca de casa de Brayan, fue así cómo descubrí que a pocas cuadras de dónde vivíamos estaban ofertando cursos de peluquería, pero había que pagar mil por la inscripción y luego quinientos mensuales, el curso duraba seis meses y entregaban título. Esa era mi oportunidad de estudiar algo que me permitiera obtener independencia económica pronto, lo único malo era que no tenía dinero para la matrícula.
Seguí buscando en internet y ví un anuncio donde buscaban personas para promocionar productos y pagaban un porcentaje por las ventas, decidí probar suerte, las ventas eran de pullover personalizado, había que promocionarlos, cuando los quisieran comprar se daba la dirección del lugar y un número de identificación que probará que esa venta era efectuada por uno, así cómo captura de pantalla de la conversación.
La matrícula tenía todo este mes así que probaría suerte, con un poco de fe podría ser capaz de reunir ese dinero e inscribirme, a Brayan no podía pedirle prestado el dinero de la matrícula, bastante bueno fue con no dejarme tirada en la calle y darme techo. Pero debía hacer algo por mí y no dejar todo al azar, si algo salía mal no podía volver a vagar por las calles sin rumbo.
Llegaron las cinco y él regresó, se veía algo extresado.
- Buenas tardes qué tal tu día, cómo lo pasaste, me preguntó de manera informal Brayan.
- Bastante bien, los de la limpieza estuvieron aquí, dejaron todo impecable, quiere que le preparé algo de comer, un sandwich de queso con jugo de limón, seguro debe tener hambre, la cena casi está terminada.
- Me parece bien, lo comeré y luego estaré arriba haciendo ejercicios, ceno a las siete.
- Está bien, regreso enseguida.
- Llévalo a mi cuarto, iré a cambiarme.
Fui a la cocina y preparé todo, lo puse en una bandeja y lo llevé a su cuarto, ya estaba con ropa deportiva listo para empezar si rutina de ejercicios.
- Prácticas deporte, me dijo mientras le daba el primer mordisco al sandwich.
- La verdad es que no, nunca he ido a un gimnasio, y en casa jamás hice.
- Quieres empezar, puedes hacerme compañía si gustas.
- Está bien, me parece genial, iré a cambiarme.
- Ok, te espero arriba.
Recogí la bandeja y fui a mi cuarto, no tenía nada deportivo, Tome un juego de piyama ancho que él me había comprado días antes y subí. Al verme no pudo evitar soltar una carcajada.
- Mañana te compraré ropa deportiva y cualquier otra cosa que necesites, perdón por reír. Dijo al ver mi cara de pocos amigos. Me has alegrado el día literalmente.
Que se riera de mí m hizo recordar el colegio, cuando todos me miraban menospreciando mi aspecto, no pude disimular mi descontento con su actuar, pero luego fui calmando mi malestar interior, al fin de cuentas él no tenía la culpa de mis traumas y solo lo hacía para relajar el ambiente.
- Ok , te pondré unas rutinas no muy fuertes está semana, verás como pronto notarás el cambio. Por esta semana utilizarás solo estas máquinas, la caminadora por quince minutos, la bicicleta por otros quince, harás cuclillas libres y para concluir veinte abdominales. Comprendido.
- Entiendo todo. Dije
Cada cual se concentró en sus ejercicios, estuvimos una hora y media allí, faltaba poco para las siete.
- Como te sientes, luego de esta rutina, me preguntó.
- La verdad bien, dije.
- Ahora debes estirar, si no puedes lesion te, es tan importante como el calentamiento antes de empezar.
Me ayudó con mi estiramiento, me puso un poco nerviosa y tensa que se acercará tanto a mí, no estaba adaptada al contacto humano, luego fui a por un baño rápido al igual que él, corrí para terminar la cena, puse la mesa, casi estaba todo servido cuando tocan a la puerta, al abrir era ella su prometida, al parecer se haría costumbre que llegase a esa hora.
Pasó de lado como si yo no existiera, casi choca con mi hombro al entrar, siguió directo al cuarto de Brayan, al salir este me pidió un plato extra en la mesa para ella, ya que cenaría también, hice lo pedido, mientras ellos comían en el comedor yo lo hacía en la cocina, esa mujer decía peligro, no le caía nada bien, así que estuve cerca de ella lo menos posible, recogí la loza y ellos ya no estaban, limpie todo, subí a mi cuarto, cerré con llave y los dejé sólos.