Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.
Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.
En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.
Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.
Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.
Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.
¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?
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LA CORONACIÓN DE LA REINA BLANCA
La guerra terminó sin sangre.
Nunca en mil años una guerra de los 5 Reinos había terminado así. Sin muertos. Solo con poderes cambiados de color.
Los 4000 soldados que vinieron a matarme ahora tenían fuego blanco, viento blanco, hielo blanco y sombras blancas. Todos tenían un mechón blanco en el cabello como marca de que una Reina Blanca los tocó y les despertó la sangre blanca dormida que todos tenían un poquito desde hace mil años, desde la primera Reina Blanca.
Y todos estaban de rodillas.
No porque mi campo de anti-poder los obligara. Yo ya había apagado mi campo. Estaban de rodillas porque querían.
En el centro del patio de la Academia Nocturne, que ahora estaba mitad hielo blanco, mitad tierra blanca, mitad fuego blanco, con raíces y agua y viento blanco por todos lados por la pelea, estaban los 4 Reyes y mi padre arrodillados también.
Mi padre con su brazo blanco nuevo brillando, con lágrimas blancas congeladas en su barba de hielo azul que ahora era blanca.
"Abigail Nocturne, Reina Blanca", dijo el Director, mi suegro casi, padre de Kieran, que también estaba arrodillado aunque era el Director de la academia. "Hace mil años matamos a la última Reina Blanca porque tuvimos miedo de su poder inmenso de congelar y despertar. Hoy tú nos mostraste que tu poder no es para destruir. Es para unir. Convertiste nuestro poder separado en poder blanco único."
El Rey de Fuego, que ayer quería casarse conmigo por interés, ahora me miraba con respeto real.
"Reina Blanca, mi fuego rojo siempre quemaba y destruía. Ahora mi fuego blanco calienta sin quemar. Puedo calentar una casa sin incendiarla. ¿Cómo lo hiciste?"
"No lo hice yo", dije, ya en forma humana otra vez, con mi vestido blanco y negro roto pero con mi corona de hielo negro flotando con 3 estrellitas rojas y ahora una cuarta estrellita blanca de la guerra que acababa de ganar. "Lo hizo su sangre. Todos ustedes tenían sangre blanca dormida de la primera Reina Blanca. Yo solo se las desperté, como desperté a las plateadas."
Las 20 chicas plateadas, mis plateadas, estaban detrás de mí, con sus poderes blancos nuevos brillando, con sus túnicas plateadas ahora blancas también. Mara, la de tierra, tenía un jardín blanco entero crecido a sus pies.
Kieran seguía en forma de lobo negro gigante a mi lado, protegiéndome, aunque ya no había peligro. Su pelaje negro de sombra tenía ahora manchas blancas, porque mi aullido blanco y negro bajo Luna Roja lo había marcado también.
La Luna Roja seguía gigante y roja sangre arriba de nosotros. Era medianoche de Luna Roja. La noche más peligrosa para una Reina Blanca.
Mi madre apareció.
No en espejo. En persona.
La puerta de hielo azul de la Torre Este del Castillo se rompió y mi madre, la Reina Lyra, corrió volando con su forma mitad loba blanca, mitad humana, igual que la mía, con su cabello negro con mechones blancos, con su corona blanca.
"¡Abigail!", gritó y me abrazó, humana y loba a la vez. "¡Mi hija ganó la guerra!"
Mi padre la vio llegar y se levantó, con su brazo blanco.
"Lyra... perdón..."
Mi madre lo miró. Por 20 años lo odió por llamarla mestiza blanca sucia. Ahora lo vio con brazo blanco como ella.
"¿Elias? ¿Tu poder es blanco?"
"Nuestra hija me despertó", dijo mi padre, con voz quebrada. "Como tú me despertaste a mí hace 20 años cuando me enamoré de ti y no te quise matar aunque eras blanca."
Se abrazaron frente a todos. Hielo azul y hielo blanco volviéndose hielo blanco único.
Pero la Luna Roja seguía roja. Y yo seguía en peligro.
Kieran volvió a forma humana, con su traje negro de sombras roto, con manchas blancas en su cabello negro ahora, con sus ojos dorados brillando más que nunca bajo Luna Roja.
"Abigail", me dijo en voz baja, solo para mí, mientras todos los Reyes y soldados y plateadas nos miraban. "Es medianoche de Luna Roja. Si no hacemos la marca ahora, la luna te va a reclamar y te vas a quedar loba para siempre en la próxima Luna Roja. Mi madre no tuvo marca y se quedó loba."
"¿Qué marca?"
"La marca de pareja de lobos. De Reina Blanca y su Rey de Sombras. Cuando una Reina Blanca elige a su pareja bajo Luna Roja y se besan con forma de loba y lobo, la luna los marca como pareja para siempre y la luna ya no puede reclamarla sola."
Me miró con miedo y amor a la vez.
"Abigail Nocturne, ¿quieres ser mi pareja? No como mestizo. No como maestro. Como tu Rey. Como el único que puede tocar tu hielo sin congelarse."
Todo el silencio de 4000 personas.
Mi madre me susurró al oído: "Di que sí, mi amor. Es tu primo lejano, sí, pero es tu sombra compatible. Es el único que puede anclarte."
Me transformé otra vez en loba blanca gigante, pero esta vez no de pelea. De amor. Suave. Con pelaje brillante, con corona flotando.
Kieran se transformó en lobo negro gigante con manchas blancas.
Nos paramos frente a frente bajo la Luna Roja gigante roja sangre.
Y nos besamos.
No como humanos. Como lobos.
Nuestro hocico blanco y negro se tocaron y nuestros poderes se mezclaron e hicieron una explosión de hielo negro con estrellas que cubrió toda la academia y llegó hasta la Luna Roja.
La Luna Roja, al ser tocada por nuestro beso blanco y negro, se volvió blanca.
Totalmente blanca. Como mi hielo.
Y en el cielo negro, la Luna Blanca gigante iluminó todo de blanco.
Todos los soldados y Reyes y plateadas aullaron. No de guerra. De celebración. Un aullido de 4000 lobos de todos los colores ahora blancos.
Cuando volvimos a forma humana, yo tenía una marca nueva en mi cuello. Una marca de colmillo negro con nieve blanca adentro. La marca de pareja de Kieran.
Y Kieran tenía en su cuello una marca de colmillo blanco con sombra negra adentro. Mi marca.
Éramos pareja oficial de Reinas y Reyes Blancos. Anclados. La Luna ya no me podía llevar.
El Director se levantó y gritó:
"¡Por poder de la Academia Nocturne y de los 5 Reinos, yo, Director Nocturne, corono a Abigail Nocturne como Reina Blanca de los 5 Reinos! ¡Y a Kieran Nocturne como su Rey de Sombras y Hielo!"
Me puso una nueva corona. No de hielo negro. De hielo blanco puro con 5 picos, uno de cada reino: rojo, blanco, negro, azul y verde, pero todos con base blanca.
Mi madre lloró. Kael gritó. Las plateadas lloraron.
Y Kieran me besó otra vez, ahora como humano, frente a todos, bajo la Luna que ahora era blanca por nosotros.