Mayra debe sacar a sus hermanas menores de la cárcel, ya que fueron emboscadas y caturadas por la policía aluego de que alguien las traicionó.
Las sicarias son llamadas "Hadas sangrientas" por la facilidad de escape y la escena terrorifica que dejan detrás. Al tener semejante reputación, se volvieron el interés de los oficiales policiales que apuuestan por sus cabezas, pero no todos son así.
El capitán solo quiere justicia para su ciudad, y aunque no le guste admitirlo, debe reconocer que las hermanas Dimou han logrado desaparecer escorias de la sociedad; esas que siempre salen libre de prisión gracias a sus contactos. Sin embargo, al hacerlo también cometen delitos y deben pagar la pena correspondiente a la gravedad.
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Los secretos de las hadas
En los siguientes días, era muy normal y casi cotidiano, ver el auto de Dorian fuera del edificio de Mayra y los guardias de seguridad del capo le avisaron, por lo que se mantenían alerta constantemente.
Dorian no volvió a llamar al hada mayor y tampoco se comunicó con las menores, que aunque tenía sus números, no le interesaban.
Sin embargo, lo que él no sabía era que las tres mujeres planeaban durante el día y parte de la noche, cómo y cuando sería su secuestro, qué pasaría con él y su cuerpo, las mil maneras de matarlo y desaparecerlo, y demás.
Las hermanas se turnan para descansar por las dudas de que el capitán decida emboscarlas mientras duermen, y justamente, el turno de Selene está a punto de terminar, por lo que Alicia se levanta tranquilamente para hacer guardia.
Tienen hombres que trabajan para el capo en recepción y en otros pisos como vecinos, pero no confían tanto como en ellas mismas para cuidarse mutuamente.
—Puedes ir a dormir— Alicia le toca el hombro a Selene a las cuatro de la mañana.
— Estaba pensando en algo.
—¿Piensas decirme?— cuestiona la menor con una ceja alzada.
— Mayra no querrá matar al policía.
—Lo sé. Creo que le gusta.
— Dudo que sea algo pasajero. Nunca la había visto con una sonrisa tan grande, ni cuando desgarra cuerpos, pero si se menciona a Dorian, es algo...
— Casi mágico— la interrumpe la menor, volteando los ojos ya sabiendo que Selene es la más enamoradiza de todas y que todo lo ve de color de rosas, aunque sea sicaria.
—Pensaba que podemos ayudarla a secuestrarlo, pero no lastimarlo. Si no, darle privacidad, de todos. Que sea algo totalmente secreto y papá no puede saberlo tampoco.
—Eso sería un poco más díficil— avisa Alicia
—Pero nada es imposible cuando trabajamos las tres juntas. ¿Lo recuerdas, no?
—No menciones el pasado, Sele.
— Una muerta de la que nadie conoce, ni piensan que fuimos nosotras.
—Éramos adolescentes.
— Nada de que preocuparse, hermana. A esa chica nadie la extrañará. Era una plaga que debíamos exterminar.
— Entonces, ¿ahora debemos esconder otro secreto de nuestro padre?? Llegará el día en que no confiará de nosotras.— la menor cambia de tema para no recordar el pasado.
— Claro, y también de Mayra.
— ¿Quieres que sea sorpresa para ella?
—Un lindo regalo, ¿no?— Selene le sonríe y asiente al mismo tiempo.
—No te lo puedo discutir, aunque no creo que le guste la idea de quedar fuera del plan.
—No sabrá de su adelanto.
—¿Cuándo quieres actuar?
— Mañana, a esta misma hora. Mientras ustedes duermen, yo aprontaré las cosas y dejaré todo listo para el "cambio" de turno. Cuando tú te levantes, nos iremos, sin que May sepa.
—Bien, ahora vete a descansar y trata de dormir en el día, así tienes energía para la madrugada del secuestro.
— No le digas a nadie, Alicia.
—No lo haré. Confía en mí para esto, como lo has hecho para otros trabajos.— le menciona sabiendo que comparten un segundo secreto que no sabe ni siquiera Mayra.
Cuando Selene entra a la habitación para dormir, Alicia va a la cocina y se sirve café para luego sentarse donde antes estaba su hermana.
Mientras toma su bebida caliente, recuerda los dos secretos que comparte con sus hermanas, a espaldas de su padre, el capo de Grecia.
Primero que nada, la adolescente que ella junto a sus hadas mataron porque le hacía bullying a la menor y no eran "bromas pesadas", si no algo mucho más grave.
Un día, Alicia, recibió una golpiza por cinco hombres fornidos, los cuales le rompieron dos costillas y la nariz, por lo que fue operada de urgencia en una estética, bajo amenazas de las hermanas, quienes también pagaron una gran suma de dinero que tenían por sus trabajos realizados. Dinero que, obviamente, no tocaba Ares porque era de ellas tres y ni siquiera quería contabilizarlas para no quitarles privacidad, ya previendo que querrían gastarlo en cosas de chicas.
Cuando Alicia apareció frente a él con una operación de nariz porque estaba "disconforme" con la suya, no dijo nada, lo aceptó tal cual porque ellas sabrían que hacer con su propio efectivo.
Ellas no solo pagaron por la operación, la exigencia, las amenazas y demás, sino también por el silencio de quienes estaban trabajando, además de un buen monto como donación por su colaboración.
Esa fue la primera vez que utilizaban el dinero para algo así de grave y comprendieron que eso les abriría muchas puertas, sin que su padre supiera, la mayoría de las veces, en lo posible.
En ese entonces, la menor no sospechó que esos golpes los hubiese ganado por parte de la chica que le hacía bullying. Por el contrario, pensó que era justamente por los trabajos que realizaba con sus hermanas.
Pocas semanas después, la chica en cuestión se presentó delante de ella asegurando que la operación había quedado fea, que mejor hubiese estado con los golpes recibidos, por lo que Alicia supo que fue ella, la causante.
Una adolescente que, supuestamente, tenía más dinero que ella, la odiaba y no sabía por qué, aunque tampoco le importaba.
Se suponía que la menor de las Dimou tenía que mantener el perfil bajo, sin llamar la atención, pero esa chica ya la había visto lo suficiente para seguir viviendo.
A veces, se cruzaban en los pasillos del instituto y la chica le ponía el pie para que Alicia se cayera. Otras veces fingía tropezar con algo y tirarle lo que tuviese en la mano, sea comida o bebida, cosa de ensuciar a la sicaria en crecimiento.
Hasta que sucedió esa golpiza.
Cuando supo que había sido esta chica la causante de su operación, llegó a la mansión Dimou furiosa.
No había visto a sus hermanas y suponía que estarían en sus habitaciones, pero no. Ellas estaban en la sala, esperándola para ir a realizar un trabajo, ya que Ares se había ido al galpón.
Al escuchar los insultos de la menor, le preguntaron qué había pasado y ella se desahogó, admitiendo ya saber quién mando a que la golpearan.
Mayra y Selene se miraron mutuamente y respondieron casi al unísono la misma idea: Darle una lección o desaparecerla.
Alicia aceptó sin dudar y planearon lo que harían, cómo, cuándo y dónde.
La chica que antes le hacía bullying salió en las noticias dos días después como desaparecida porque las hermanas Dimou no quisieron dejarla respirar más de veinte horas.
La interceptaron en el camino al instituto estudiantil, antes de que pudiera siquiera estar cerca a tres kilómetros.
Fue un secuestro limpio y tranquilo, tanto que solo se presentaron en medio de la calle frente al auto que llevaba a la adolescente, le dispararon al chófer con un silenciador y subieron al auto. Mayra movió al hombre hasta el asiento del acompañante y las menores rodearon a la chica, quién claramente estaba asustada de ver a su víctima en compañía de dos chicas más grandes, las cuales pasaron a ser sus verdugos.
A ella la llevaron hasta un terreno que Ares pensaba comprar y ya habían visitado, algo aislado de la ciudad y bastante pacífico, ya que no se escuchaba ni un ruido.
Allí, la torturaron y luego Alicia dio su último golpe para que la chica dejara de respirar.
Nadie, jamás, sospecho de la víctima de bullying, ni de su familia, puesto que Alicia figuraba con otro apellido ante la educación, así como también sus hermanas.
Y su segundo secreto, del que Mayra ni su padre saben, es que Alicia mató a un hombre que intentó lastimar sexualmente a Selene un día que salieron a bailar, a escondidas de todos, incluso de sus guardias. Uno de sus tantos escapes que tuvieron, terminó con un muerto encima de Selene.
Un tiro directo a su cabeza por parte de Alicia, mientras Selene peleaba a puños para no perder su virtud, pero el hombre era más grande y ella no estaba tan preparada; no como en la actualidad.
Selene no lo provocó, ni siquiera lo había observado, no sabía quién era o que estaba allí, en el mismo lugar que ellas. Y así como fue Selene, pudo haber sido cualquier otra mujer, pero sin correr la misma suerte.
Las chicas siempre cargan sus armas, desde que Ares les enseñó a disparar. Sus carteras o espaldas las portan, y a veces guardan también los silenciadores correspondientes, como ese día que milagrosamente la menor lo llevó, lo que les dio la oportunidad de cargar al hombre en el auto entre las dos y llevarlo a un lugar donde luego lo prendieron fuego y enterraron sus cenizas para no dejar ni un rastro posible.