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La Reina De Las Cenizas

La Reina De Las Cenizas

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Amor-odio / Villana / Completas
Popularitas:8.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es maltratada por su familia hasta que un golpe en la cabeza cambia su personalidad y saca su lado más despiadado

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 2



Caminaba lentamente por el jardín, intentando alejarme de la casa.

Después de lo ocurrido con Aisha, no quería volver a ver a nadie.

Necesitaba estar sola.

Mis pasos me llevaron hasta el estanque.

Entonces lo vi.

Aurelio estaba sentado junto al agua.

Me detuve.

Él parecía estar haciendo algo con las manos.

Me acerqué un poco más.

—¿Qué haces? —pregunté.

Aurelio levantó la cabeza y, al verme, sonrió.

—Mira.

Se acercó al borde del estanque y señaló el agua.

Al principio no entendí qué quería mostrarme.

Pero entonces los vi.

Los peces.

Mis peces.

Sentí que el corazón se me detenía.

Eran pequeños y de colores brillantes.

Los mismos que mi madre me había dejado antes de morir.

Mi único recuerdo de ella.

Mi único tesoro.

—¿Qué haces con ellos? —pregunté, horrorizada.

Aurelio soltó una carcajada.



hermanastro de Aine

—Me los estoy comiendo.

Sentí que las piernas me temblaban.

—No…

Él volvió a reírse.

—¿Qué pasa? ¿Te duele?

—¡No! —grité entre lágrimas—. ¡Mis peces!

Corrí hacia el estanque, pero Aurelio me empujó.

Caí al suelo.

—Déjalos —supliqué mientras me levantaba—. Por favor.

Aurelio me miró con fastidio.

—¿Por qué haces tanto escándalo? Son solo unos malditos peces.

—No son solo peces…

Mi voz se quebró.

Me acerqué a él y sujeté sus piernas.

—Por favor, déjalos. Te lo ruego.

—Suéltame.

—Por favor…

—¡Que me sueltes!

Intenté apartarlo del estanque.

No quería que se llevara a mis peces.

Quería mantenerlos vivos.

Eran lo único que me quedaba de mi madre.

—¡Son los peces que me dejó mi madre! —sollocé—. ¡Por favor!

Aurelio me golpeó.

Caí al suelo.

Pero volví a levantarme.

—No…

Me limpié las lágrimas.

—Por favor…

Él volvió a golpearme.

Esta vez perdí el equilibrio.

Mi cuerpo cayó hacia atrás.

Mi cabeza golpeó contra una roca junto al estanque.

El dolor fue intenso.

Sentí algo caliente recorrer mi sien.

Intenté abrir los ojos.

Pero todo comenzó a oscurecerse.

Escuché la voz de Aurelio a lo lejos.

—Maldita sea…

Por primera vez parecía asustado.

—Pese a todo, ella es hija del duque. Es su única hija biológica.

Mis ojos apenas podían mantenerse abiertos.

—¡Llamen al doctor!

Escuché pasos apresurados.

Gritos.

Sirvientes corriendo.

Alguien me levantó.

Después…

todo se volvió negro.

La casa del duque se convirtió en un caos.

Los sirvientes corrían de un lado a otro mientras el médico intentaba detener la hemorragia.

Mi padre permanecía frente a la puerta con el rostro desencajado.

—¿Va a sobrevivir? —preguntó.

El médico guardó silencio durante unos segundos.

—No puedo asegurarlo, mi señor.

Mi padre palideció.

—Si ella muere…

No terminó la frase.

Pero todos sabían lo que significaba.

Mi madre había pertenecido a una familia con un enorme poder militar.

Si su única hija moría por culpa de la familia del duque, sus parientes no se quedarían de brazos cruzados.

Podían destruirlos.

Mi padre no estaba preocupado porque pudiera perder a su hija.

Estaba preocupado porque podía perder su posición.

Porque si yo moría, la familia de mi madre tendría una razón para ir contra ellos.

Eso fue lo que realmente les importaba.

No mi vida.

No mi dolor.

Solo las consecuencias de mi muerte.

Cuando finalmente abrí los ojos, la habitación estaba en silencio.

Parpadeé lentamente.

El techo era lo primero que vi.

Intenté moverme.

Me dolía la cabeza.

Una sirvienta que estaba junto a la cama soltó un grito.

—¡Mi señorita despertó!

Al poco tiempo, varias personas entraron corriendo.

Mi padre apareció entre ellas.

Me miró con preocupación.

—¿Cómo te sientes?

Lo observé.

Esperé sentir alivio al verlo.

Esperé sentir aquella necesidad de escuchar que me quería.

Pero no sentí nada.

Ni tristeza.

Ni cariño.

Ni miedo.

Solo odio.

Lo miré durante unos segundos.

—Bien —respondí.

Mi padre frunció el ceño.

—¿Recuerdas lo que ocurrió?

Asentí.

Recordaba cada golpe.

Cada lágrima.

Cada súplica.

Y recordaba los peces.

Mis peces.

El último regalo de mi madre.

Bajé la mirada.

Mi cabello estaba completamente despeinado debido a la caída.

La sirvienta intentó arreglarlo.

Aparté su mano.

—No.

Todos se quedaron mirándome.

Antes habría sonreído.

Habría pedido disculpas.

Habría intentado no molestar a nadie.

Pero algo había cambiado.

Quizás había sido el golpe.

Quizás el dolor.

O quizás aquel golpe simplemente había conseguido romper la última parte de mí que todavía creía que mi familia podía amarme.

Levanté lentamente la mirada.

Ya no había ternura en mis ojos.

Ya no había aquella luz que todos conocían.

Solo quedaban rencor y odio.

Mi padre dio un paso hacia mí.

—Aine…

Lo miré fijamente.

Por primera vez en mi vida no sentí ganas de correr hacia él.

No quería su cariño.

No quería su aprobación.

No quería nada de aquella familia.

Solo quería una cosa.

Venganza.

Y todavía no sabía cómo conseguirla.

Pero iba a aprender.

Porque la niña que siempre perdonaba…

había muerto junto a aquel estanque.

1
Sahelys Rondón
Que bello🥺🔥
Cardona salazar yolanda
partes tristes, pero un final feliz, gracias autora
Cardona salazar yolanda
siii con la protagonista
Cardona salazar yolanda
me encanta su actitud
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