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La Emperatriz De Las Sombras: El Ascenso Cruel De Lobelia.

La Emperatriz De Las Sombras: El Ascenso Cruel De Lobelia.

Status: En proceso
Genre:Venganza / Villana / Romance oscuro
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

Una actriz de Hollywood convertida en estrella de villanas, Lobelia Sánchez, muere de cáncer terminal pero renace en el cuerpo de su homónima de la novela Trono de la Perdición – una joven ilegítima y débil destinada a un final cruel. Con su inteligencia, astucia y conocimientos del arte de la seducción y manipulación, la nueva Lobelia decide cambiar su destino: destruir a quienes la condenaron en la historia original, especialmente su hermana Rosa y el príncipe Taylor, mientras se alza hacia el poder supremo.

Mediante la creación de un imperio en las sombras – con una tienda de fachada, un gremio de información y un burdel – va eliminando obstáculos, sembrando desconfianza y seduciendo al emperador Teodore Drakon para alcanzar su objetivo final: convertirse en emperatriz viuda. Una historia de intriga palaciega, poder y venganza, donde la protagonista abraza su naturaleza de villana para conquistar el trono sin piedad.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

1 DE LA PANTALLA AL TRONO

Las luces de la alfombra roja parpadeaban como insectos luminosos sobre mi piel dorada. Lobelia Sánchez, la reina de los papeles antagónicos de Hollow Cinematográfica. Los medios me llamaban la "Femme Fatale del Siglo XXI" – ambiciosa, arrogante, fría como el acero y calculadora como un ajedrecista de élite. No tengo piedad para con mis enemigos; aprendí de niña que los débiles son aplastados y pisoteados por los fuertes.

Mi padre fue un hombre rico hasta que yo cumplí 8 años. Su amante – mi propia madre – se llevó toda su fortuna y se fue con otro hombre. Quedé atrapada con un padre alcohólico que me maltrataba, me pegaba y me culpaba por cada desgracia en su vida. Si derramaba una lágrima, el castigo era peor. Así que aprendí a controlar mis emociones, a guardar el dolor bajo una máscara de indiferencia. Cuando cumplí 12 años, se suicidó delante de mí. No sentí nada.

Terminé en un orfanato de los barrios bajos, entre niños pobres y andrajosos. Odiaba ese lugar, odiaba ver cómo las familias ricas nos alejaban de sus obras sociales, cómo dejaban sus vestidos desechados como migajas para nosotros. La pobreza fue mi peor miedo – yo que había nacido en la altacuna, condenada a pasar calamidades. Pero mi inteligencia me salvó: a los 15 años conseguí una beca para la preparatoria. Allí decidí seducir a Bruno Díaz, heredero de una de las familias más poderosas del país. Lo logré. Gracias a él entré a la universidad y me adentré en la actuación.

Mi meta era ser la mejor – y lo conseguí. Otras actrices intentaron destruirme por envidia de mi belleza, pero fui yo quien las arruinó una por una. Bruno fue un estúpido que juró amarme, pero se casó con otra y me tuvo como amante. Una vez que conseguí lo que necesitaba de él, lo deseché como un trapo sucio. Aprendí que el amor es la cosa más patética que existe; lo único importante es amarse a sí misma para lograr lo que se desea, sin importar los métodos.

Lobelia Sánchez:

Mi belleza fue mi primera arma, pero no me conformé. Contraté a la mejor cortesana del país, experta en el arte de la seducción y la manipulación – de fingir ser un loto blanco para convertir a los hombres en títeres. Así atrapé a mi segunda víctima: un gran director de cine. Gracias a él conseguí los mejores papeles antagónicos, pero no solo fue seducción – mi talento me llevó a la cúspide de la industria. Cuando ya no necesitaba de él, lo dejé atrás; él usaba a mujeres jóvenes y luego las tiraba, pero fui yo quien lo sometió a mi voluntad.

Pero la suerte me abandonó. Descubrí que tenía cáncer terminal. Mi piel empezó a marchitarse, mi belleza a desvanecerse. En mis momentos de debilidad, empecé a leer novelas – una en especial me cautivó: Trono de la Perdición. La extra que inicio la trama se llamaba Lobelia y tenía mi mismo rostro, mis mismos ojos verdes y cabello negro. Pero era todo lo que yo no soy: tonta, ingenua, hija ilegítima de un ministro del imperio del Fénix y el Dragón.

Ese imperio, legendario y antiguo, fue fundado hace miles de años cuando un fénix y un dragón tomaron forma humana y se unieron. Gobernaba el tirano emperador Teodoro Drakon, y su sobrino príncipe Taylor Drakon era el sucesor designado. Rosa Seceet – hermana de Lobelia – no podía concebir, así que el emperador decidió que Lobelia entrara como concubina del príncipe para darle un heredero. El príncipe no la quería, pero una noche Rosa manipuló los hechos, acusando a Lobelia de drogar al príncipe. Ella quedó embarazada, pero una vez que dio a luz a un varón, la acusaron de intentar envenenar al emperador.

 Fue atrapada: arrancaron sus uñas de sus manos y pies, quemaron sus ojos, y los soldados la violaron hasta la muerte. En ese imperio, las mujeres eran oprimidas, dependientes de los hombres; solo los fuertes sobrevivían, y las débiles morían.

¡Maldita novela de mierda! Qué estúpida esa Lobelia. Si yo estuviera en su lugar, habría acabado con todos – especialmente con esa estúpida Rosa. La trama era absurda: una protagonista tan cruel y una concubina incompetente. ¡Yo le demostraría lo que es una verdadera villana, capaz de cualquier cosa!

Sentí una crisis, una luz cegadora me cubrió completamente. Pensé que era mi final. Pero al despertar, no estaba en mi habitación de lujo – estaba en un espacio extraño, con muros de piedra tallada y decoraciones antiguas propias de la era del Fénix y el Dragón. Me acerqué a un espejo de bronce pulido: era yo misma – cabello negro largo, ojos verdes penetrantes – pero vestida con una túnica de seda azul oscuro, bordada con hilos de oro.

Lobelia Seceet. Había entrado en la novela, en el cuerpo del personaje que llevaba mi nombre y mi rostro. Me miré al espejo y sentí cómo una sonrisa fría se extendía por mis labios.

"Jajaja... Qué interesante. Si en esta historia seré la peor Villana, voy a cambiar mi trágico destino y haré que esa estúpida hermana mía y ese príncipe bastardo sufran un verdadero infierno."

El imperio, cimentado sobre la alianza de sus dos fundadores legendarios, se rige por una jerarquía rígida y sin fisuras:

1. La Corona Imperial: Encabezada por el emperador Teodoro Drakon, quien detenta poder absoluto sobre leyes, ejércitos y sucesiones. La sangre de fénix y dragón corre por sus venas, lo que le otorga autoridad "divina". El príncipe Taylor Drakon es el único heredero designado.

2. Nobleza y Clero: Las casas nobles – como la casa Seceet, a la que pertenece Lobelia – gobiernan provincias, administran recursos y sirven como consejeros de la corona. El clero, dedicado al culto de los seres fundadores, valida las decisiones imperiales y justifica la opresión de las mujeres como "orden natural establecido por los dioses".

3. Pueblo y Clases Bajas: Formado por campesinos, artesanos, esclavos y servidumbres. Las mujeres, sin importar su estrato, están sujetas a la autoridad de sus padres, esposos o hermanos varones. En el palacio, sus únicos roles permitidos son concubinas, sirvientas o damas de compañía, con la única función de asegurar la descendencia o atender las necesidades de los hombres.

Las leyes imperiales establecen que solo los hijos varones pueden heredar títulos o bienes. Cualquier mujer que desafíe la autoridad masculina es castigada con torturas, exilio o muerte. En los pasillos del palacio, la intriga es la única arma permitida a las mujeres – aunque quienes son descubiertas pagan un precio inimaginable.

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santiago bock herrera
Mi protagonista la adoro🥰
santiago bock herrera
La protagonista es la villana no por gustó ella le tocó volverse así debe cobrar lo que le hicieron sufrir todos esos malditos
santiago bock herrera
Muy bueno que sea la protagonista quien sea la villana esto es algo muy diferente pero excelente
Aleida Delgado Santana: Gracias.
total 1 replies
Stefania Tonche
pues yo no e leído ninguna donde sea sumisa, quizás las que he leído no lo son siempre son reencarnadas de la época actual o si no reencarnadas, las protagonistas no se muestran sumisas
Aleida Delgado Santana: En está app hay varios Mamhua así, me refiero a Mamhua, mayormente las novelas escritas por autores de la plataforma son de mujeres fuertes. Los Manhua son los mangas pero chino, donde casi siempre la protagonista es drogada y forzada a casarse con él CEO abusador aunque también hay de reencarnada todo poderosa que cambian su vida.
total 1 replies
Stefania Tonche
interesante
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