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ÁMAME SIN MEDIDA.

ÁMAME SIN MEDIDA.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Triángulo amoroso / Romance
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

Dicen que la venganza sabe dulce al principio, pero que termina dejando un sabor amargo que ni el tiempo puede borrar.
Ella lo creyó culpable de su dolor y dedicó cada latido, cada suspiro, a destruirlo. Pero lo que no imaginó era que al herirlo, también desgarraba el corazón de un hombre que solo deseaba amarla incondicionalmente.
Él, marcado por las sombras de un error que nunca cometió, vio cómo el que creía el amor de su vida se le escapaba de las manos sin poder hacer nada, roto antes de poder florecer.
Pero entonces apareció ella, luminosa, inesperada, distinta. Ella que con su sola presencia lo sacaba de su zona de confort, irritandolo a cada momento. Sin embargo, con una sonrisa era capaz de desarmar a cualquiera provocando que su corazón temblara sin medida.
El destino ya había trazado un camino, pero la venganza lo torció… Ahora, se trazaba uno nuevo en el cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El ùltimo adiós.

Una luz tenue se filtraba por el ventanal, tiñendo de dorado las sombras de la gran mansión. El silencio era tan profundo que resultaba casi lúgubre, como si las paredes mismas contuvieran la respiración.

Con los hombros tensos, mientras observaba el documento que tenía en sus manos, Maximiliano no pudo evitar pensar que todo era una maldita broma, le costaba aceptar que estos 3 años de matrimonio serían tirados a la basura sin ninguna importancia. No se había atrevido a abrir el sobre, pero sabía exactamente lo que este contenía. Y sin pensarlo dejó escapar la pregunta que llevaba semanas atormentándolo.

— ¿Alguna vez me amaste? — Su voz era áspera, quebrada.

Ella lo miró con frialdad, sus labios apenas curvados en un gesto amargo. Un silencio pesado cayó entre ambos antes de que él, al ver que no había respuesta y con un dejo de ironía y tristeza, volviera a preguntar.

— ¿Eso quiere decir que todos los momentos que vivimos fueron una mentira? — Replicó él con voz baja pero firme. —. ¿Fue divertido ver cómo me esforzaba cada día?

Ella desvió la mirada, su expresión se endureció.

— Digamos que solo fue un reconocimiento por tu gran esfuerzo. — Respondió sin mucha importancia. — Deberías saber que nunca quise este matrimonio, solo lo acepté para poder abrirme camino y avanzar. Y ahora que lo he logrado…

Aquellas palabras cayeron sobre él como cuchillas. Ahora comprendía que todo había sido un juego cruel, un azar del que él nunca quiso participar pero que fue involucrado sin saberlo.

— ¿Te divertiste? Creí que realmente me había ganado tu corazón. Pero veo que siempre lo amaste a él. — Continuó preguntando, está vez con un tono de voz frío, distante.

— No sé de qué hablas — Contestó ella sin inmutarse. — Estoy cansada.

Con paso sereno, le dio la espalda y se dirigió hacía las escaleras para subir a su habitación. Él la observó alejarse, con una mezcla de frustración y cansancio.

Llevó una mano a su rostro, sintiendo el peso de los últimos días. El trabajo en la empresa había sido extenuante y, cada noche, lo único que deseaba era llegar a casa y hallar a su esposa esperándolo, como cuando todo comenzó. Pero esa calidez se había esfumado hacía mucho tiempo.

Maximiliano era un hombre distante, calculador, frío e inteligente. Era uno de los empresarios más sagaces y difíciles en la industria automotriz. Siempre ha mantenido su vida privada al margen del ojo público. Pero a pesar de eso siempre trato de ser un buen esposo.

Debido a eventualidades que estaban afectando a su familia y patrimonio últimamente se había visto obligado a trabajar más de la cuenta. Había descubierto cosas, pistas, sospechas… pero no quería precipitarse a conclusiones.

Suspiró, derrotado, y decidió retirarse a su habitación. Esa en la cual había estado durmiendo desde el inicio de su matrimonio. Un matrimonio el cual pensaba que ella también había aceptado porque así lo deseaba; pero todo era solo una maldita ilusión, ella sólo lo había aceptado por su propio beneficio. Intento dormir un poco, pero todo era en vano, quería descansar al menos por esta noche unas cuantas horas antes de enfrentarse a un nuevo día, pero ahora sabía que eso no sería posible.

A la mañana siguiente, se levantó temprano y se arregló como de costumbre. Decidió trabajar desde su despacho para intentar, aunque fuera un poco, recuperar su autocontrol y tratar de hablar con ella con más calma.

Sin embargo, al bajar al comedor, se sorprendió al no encontrarla allí. A pesar de sus constantes discusiones, siempre habían compartido el desayuno.

— Buenos días. — Lo saludó cordialmente una de las empleadas.

— ¿Dónde está mi esposa? — Preguntó con una calma que enmascaraba su creciente inquietud.

La mujer titubeó, moviendo las manos con nerviosismo,y la mirada baja.

— L-La señora salió muy temprano…

El leve temblor en la voz de la empleada no pasó desapercibido para él. Su expresión se endureció.

— Continúa. —ordenó.

— E-Ella llevaba unas maletas… y se despidió como si no fuera a volver.

Hubo un silencio denso antes de que él respondiera, con voz controlada.

— Comprendo.

Maximiliano trató de mantenerse en calma ante la tormenta que se avecinaba. Por eso decidió ir a la empresa de su amigo Alexander, a quien había estado ayudando a dirigir mientras encontraba a alguien capaz de asumir la gerencia. Y finalmente, ese día había logrado encontrar a la persona indicada para encargarse de todo.

Al llegar, se encontró con este quien lo esperaba dentro de la oficina, sentado cómodamente mientras disfrutaba de su desayuno.

— ¿Sabes que he perdido varios años de mi vida en estos últimos meses? — Dijo Maximiliano con fastidio apenas cruzó la puerta.

— No seas tan dramático. — Respondió Alexander con una sonrisa tranquila.

— Santo Dios, ¿cómo puedes decir eso? Esa mujer está loca. No entiendo cómo te la has soportado durante todo este tiempo.

— A decir verdad, no sé qué sucede entre ustedes dos, pero puedo decirte con seguridad que las veces que ella se ha acercado a mí nunca se ha comportado de esa manera. ¿O no será que…?

Alexander abrió los ojos en sorpresa, como si acabara de descubrir algo importante.

— Cuidado con lo que vas a decir. — Advirtió Maximiliano con firmeza.

— No puede ser… ¡está enamorada de ti! — Concluyó su amigo con una expresión de satisfacción absoluta, contrastando con la incomodidad de Maximiliano.

— Eso es absurdo. Jamás me fijaría en una mujer como ella. Además, ya tengo suficiente con mi ex esposa… quien, a decir verdad, solo lo fue de título.

La expresión de Maximiliano cambió de inmediato al recordar lo sucedido la noche anterior, especialmente al pensar en el sobre que guardaba en su portafolio.

— Espera… — Alexander observó a Maximiliano con preocupación. — Lo que acaba de decir…

— Sí. Tal como lo escuchaste.

Alexander dejó salir un suspiro pesado. Siempre pensó que Valeria no era quien mostraba ser.

— No entiendo cómo pudiste casarte con una mujer que no te amaba. — Dijo Alexander con genuina preocupación.

— Las cosas son más complicadas de lo que parecen. Yo… me enamoré de ella desde el primer momento en que la vi. Pero ella ya amaba a alguien más.

Alexander dejó escapar un suspiro pesado al ver el sufrimiento de su amigo. Nunca había tenido buena opinión de Valeria, y aquella confesión sólo reforzaba su desconfianza.

— ¿No crees que sería mejor estar con alguien que te ame de verdad? No mereces vivir recogiendo las migajas de nadie.

— Lo sé. Pero realmente pensé que me había ganado una parte de su corazón… — Murmuró Maximiliano con la voz quebrada.

— Una mujer que ama de verdad no es capaz de hacer lo que ella hace. Solo te manipulaba a su antojo porque conocía tus sentimientos. — Dijo sintiendo pesar por el sufrimiento de su amigo.

Maximiliano se levantó y dirigió la mirada hacia el inmenso ventanal. Observó cómo todos corrían a prisa para llegar a sus lugares de trabajo. Todo parecía una carrera contra el tiempo, ese enemigo invisible e implacable que nunca se detenía.

Claro que había pensado en el divorcio muchas veces, pero en el fondo aún albergaba la esperanza de que, algún día, todo tomara su lugar.

— Ya no tenemos que preocuparnos por eso. — Respondió con calma mientras su amigo negaba con incredulidad.

Después de despedirse de Alexander, decidió continuar con su jornada. Aquel sería su último día al frente de la empresa, por lo que debía dejar todo perfectamente organizado. Sin embargo, al sentarse frente al escritorio, su mirada se desvió hacia el sobre amarillo. Lo tomó entre sus manos, pero esta vez, a diferencia de la noche anterior, ya no sentía lo mismo.

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Maria Elena Martinez Lazaro
hay no, que rabia me da que cada vez que van a decir algo importante alguien tiene que abrir la puerta e interrumpir, no puede ser yo también quiero saber que paso con el desalmado de su papá
Maria Elena Martinez Lazaro
Dios mío que incertidumbre quien será esa persona que entró así y a quien llamó Fernanda
Maria Elena Martinez Lazaro
Que bien por Sofía y Maximiliano 👏👏👏que bueno que salió a defender el honor de su furia esposa 🤭🤭. Por favor querida autora Luna no te demores mucho en subir capitulos quedé perdida y me tocó volver a leer de nuevo para poder cogerle el hilo
Maria Elena Martinez Lazaro: gracias y bendiciones
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta
Margalenis
la verdad es q no he entendido es nada esto está enredado
Lucenid Perez Quintero
espero nuevos capítulos 🤭🤭
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