—¿Por qué te disculpas?
—Esto no está bien.
Ahora que lo pienso, todo el tiempo que se disculpa o dice que algo está mal menciona a sus padres. ¿Podría ser algo relacionado a eso?
—¿Qué no está bien? ¿Masturbarte o lo que acabamos de hacer?
Hizo silencio y bajó la cabeza.
—No creo que se trate de lo que acabamos de hacer, pues no te veía disgustada en lo absoluto. ¿Piensas que masturbarte está mal? Mal sería reprimirse como hasta ahora lo has hecho. ¿Crees que no me he dado cuenta? —llevé mi mano a su mentón y levantó la cabeza—. Darte placer es algo sumamente normal. Aparte de que se siente muy rico, también te ayuda a reducir el estrés, entre muchas cosas más. ¿Dónde te tuvieron todo este tiempo, bolita?
Su repentino abrazo me tumbó en la cama.
—¿Qué crees que haces?
Por más que traté de quitarla de encima, más se aferraba a mí y no tuve de otra que dejarla. Esta bolita actúa como un bebé.
—Deja de llorar, llorona.
Quién diría que de mí saldría semejante estupidez. Me gusta verla y escucharla llorar, pero en este momento me parece irritante. Eso de reconfortar a otros no es lo mío. No sé qué palabras utilizar para que se calme.
Me mantuve en silencio, hasta que dejé de oír su llanto. Había dejado de aferrarse a mí tan fuerte, pero su peso estaba sobre mi cuerpo.
—Moriré de asfixia si no te levantas. Si esta es tu forma de desquitarte por lo que le hice a tu dulce boquita, creo que ya se te está pasando la mano.
No hubo respuesta de su parte y moví su cuerpo a un lado con todas las fuerzas que pude. No fue tan difícil como al principio. Me di cuenta de que la muy despreocupada estaba dormida y ni siquiera se despertó por haberla movido. Está respirando, no está muerta.
Planeaba despertarla, pero parte de su cabello estaba cubriendo la mitad de su rostro y lo llevé por detrás de su oreja.
—He conocido una parte de ti que nadie más ha hecho. He visto cómo ese rostro tan angelical se transforma en uno muy perverso — acaricié sus labios con la yema de mis dedos—. Tus labios y saliva son muy dulces.
Noté cierto movimiento en sus ojos y capté de inmediato que al parecer aún está despierta. ¿Acaso está fingiendo estar dormida?
—Estás bajando mucho la guardia conmigo— subí sobre ella y despejé su cabello del pecho.
¿Por qué no abre los ojos directamente, en vez de estar jugando este tipo de juegos innecesarios? Nunca me han gustado los juegos, pero este no me parece tan aburrido.
—Si no abres los ojos, voy a terminar comiéndote — susurré en su oído y presionó levemente sus labios, confirmando que en realidad sí está fingiendo.
Que niña tan entretenida. Aunque aún no puedo entender por qué prefiere mantener los ojos cerrados. Teniendo su cuerpo debajo del mío, es imposible no sentirme tentada. Flexioné su pierna, levantando parte de su traje y acaricié su muslo. Le es imposible ocultar los temblores. Ascendí despacio hasta adentrarme a su entrepierna y tocar su ropa interior, la cual más empapada no podía estar. Sus ojos se veían entreabiertos y sonreí maliciosa al notarlo. Presioné levemente mi dedo en su clítoris a través de la ropa interior y curvó la espalda.
—Me estás calentando de nuevo. Luego no quiero lamentos por lo que te haga.
El sonido de la puerta de entrada me detuvo. Las únicas dos personas que tienen acceso a mi casa es mi madre y Cristine. Me levanté de prisa de la cama, escondí el consolador en la gaveta y a ella la cubrí con la sábana. No puedo dejar que la vean.
—Quédate aquí.
Salí de la habitación y en pleno pasillo me encontré con las dos.
—¿Qué hacen aquí?
—Saliste como una demente de la actividad, sin siquiera despedirte ni nada. ¿En qué estabas pensando? — me reclamó mi madre.
—Tenía asuntos que arreglar con mi asistente.
—¿Dónde la tienes? Esas no son formas de tratar a esa niña.
—Como trate a mi asistente, no debe ser problema tuyo.
—Cuidado cómo me hablas, hija. Has estado actuando de la peor manera posible.
—Tú eres quien ha estado actuando de la peor manera posible. Incluso me has estado ocultando cosas. Por ejemplo, que estuviste visitando mi empresa y nunca fuiste a verme. No es normal eso en ti. ¿A quién ibas a visitar? ¿A mí asistente? Por otro lado, fuiste a esa actividad en compañía de Katie y no me consultaste nada.
—¿Por qué debo consultarte algo así? Es tu empleada, pero esa actividad fue fuera de horas laborales.
—No me importa. Eso no cambia el hecho de que es mi empleada y que si asistía a esa actividad debía ser conmigo, no contigo.
—Tú no la invitaste y decidiste traer a Cristine en su lugar.
—No nos desviemos del tema principal. ¿Por qué te has estado viendo a mis espaldas con mi asistente? No creas que no me di cuenta de lo cercana que se han vuelto. ¿Desde cuándo lo haces? ¿Cuáles son tus intenciones con ella?
—No pienso seguir ocultando las cosas. Estoy harta de fingir. Estás bastante grande y madura cómo para entender lo que estoy a punto de decirte. ¿Quieres saber por qué estuve visitando a tu asistente a tus espaldas? Porque me gusta; me gusta mucho.
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Comments
rubi salgado
creo que entendí que hija y madre estan interesadas por la asistente no pues que suerte de la pobre /Chuckle//Facepalm/
2024-12-16
0
mariposa 🦋
pobre chiquilla en dónde cayó es que si no la agarra el chingo la agarra el sin nariz !!!!!
2024-01-07
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Minerva Negron Cruz
La Sra. Brown es una abusadora y violadora. Así no se conquista a nadie, no me gusta su actitud.
Ojalá que la madre se la quite por ser abusadora.
2023-08-15
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