—Has sido salvada por la campana, Srta. Bermúdez, pero no siempre habrá interrupciones— le ayudé a ponerse de pie y bajé con sumo cuidado el cierre del costado de la falda.
Luego de pasar algo de trabajo, pude quitarle la falda por completo y la dejé dentro del probador. Está tan roja y nerviosa que, si la ve la empleada puede intuir que algo estaba ocurriendo entre las dos. Estuvimos largo tiempo en la tienda mientras le encontraban el uniforme adecuado. Se ve mucho más profesional y mejor vestida. Y saber todo lo que se oculta debajo de esa ropa. Le cedí el paso para que caminara al frente de mí en dirección al auto, estaba caminando despacio y con las piernas unidas. Debe sentirse incómoda con esa ropa interior tan húmeda. Que anchas caderas y que pedazo de muslos.
Por el camino de regreso a la empresa, estuve mirando sus piernas y la forma en que las mecía de los nervios. Según llegamos, algunos empleados se le quedaron viendo, pues era muy notorio el cambio. No nos dirigimos palabra alguna, solo hasta que llegamos a mi oficina.
—¿Desea su café cargado?
—¿Será capaz de hacerlo como me gusta? — a pesar del doble sentido en que lo dije, ella no pareció captarlo.
—Lo intentaré, Sra. Brown. Permiso — bajó la cabeza y salió de la oficina.
Aparte de inocente, torpe y lerda, es muy lenta en captar indirectas. ¿Cómo pude perder el control por segunda vez con la niña esa? Realmente debo tener problemas muy graves.
Traté de concentrarme en los documentos que debía leer y firmar, pero estaba impaciente al no verla regresar. ¿Qué le ha tomado tanto tiempo? Necesito ese café para poder trabajar. Fui en busca de ella en dirección a donde se suponía que debía estar, pero al ver que estaba hablando con Scott en el pasillo, me oculté detrás de la pared. ¿Por qué demonios me estoy ocultando?
—Se ve muy guapa en uniforme, Srta. Katie. ¿Le gustaría almorzar conmigo en la cafetería de la empresa?
—Gracias. Y claro que sí. Supongo que no hay problema. Aunque aún no sé dónde es. Ayer almorcé afuera.
—No se preocupe. Si quiere nos encontramos aquí mismo y la guío.
—Claro.
Esa misma chica que muestra siempre timidez y nerviosismo conmigo, es la misma que hace una sonrisa tan horrenda al estar en compañía de un hombre. Mira nada más qué escenario tan repugnante en medio del pasillo de mi empresa.
—No sabía que mi empresa se había convertido en un Tinder— dije en voz alta, deteniéndome detrás de Katie.
—Ya iba directo a su oficina, Sra. Brown— se giró nerviosa tras oír mi voz.
—Fui yo quien la detuvo. Le pido una disculpa, Sra. Brown. No volverá a ocurrir.
—¿Y usted qué espera para moverse? — la miré seriamente.
Bajó la cabeza y se fue caminando en dirección a mi oficina. Miré a Scott y él solo se limitó a bajar la cabeza. Estos son el tipo de empleados con los que cuento. Regresé a la oficina y ella estaba de pie frente a mi escritorio.
—Disculpe por haber demorado tanto. Le prometo que no volverá a ocurrir.
—No me siga prometiendo nada más. Estoy harta de oír lo mismo a cada momento. Quiero que tenga claro que esto es una oficina, no un centro de citas.
—¿Centro de citas?
—Ponga su trasero en la silla y no me haga perder más el tiempo.
Le encomendé varias tareas sencillas, para que así tuviera oportunidad de ir leyendo los manuales. La hora de almuerzo llegó y vi que se detuvo frente a mi escritorio de nuevo.
—¿Por qué se ve tan apurada?
—No estoy apurada, Sra. Brown.
—¿Ha enviado el fax que le dije?
—Ya lo he enviado.
—¿Envió la invitación electrónica del evento?
—Sí. He hecho todo lo que me pidió. Incluso leí diez páginas del manual.
Por lo visto está muy apurada para encontrarse con ese sujeto, que incluso hizo las tareas muy rápido. Por lo visto esta mocosa está muy necesitada de un hombre. Y yo que creí que era una simple mocosa tonta e inexperta, pero resultó más inteligente y sucia.
—¿Necesita algo más, Sra. Brown?
—No. Ya puede tomarse su receso.
—Gracias. Con permiso— recogió su bolso y salió de la oficina.
Scott nunca se había mostrado tan social. De hecho, tiende a ser muy serio en el trabajo. No entiendo por qué está actuando de esa forma. ¿Podría ser que se sienta atraído por ella? Tal vez la ve tan inocente y tonta, que quiere ir tras ella. Claro, ¿cómo no pensé en eso antes? Alguien como ella caería redondita.
Ordené mi almuerzo por teléfono y decidí que mientras llegaba, dar una breve ronda por la empresa, pero no sé cómo terminé en la puerta de la cafetería. Allí estaba esa niña tonta, lo más risueña posible, conversando con Scott como si se conocieran de toda la vida. Vaya, ¿quién lo diría? Sentí una mano en el hombro y casi salto del susto.
—¡Maldición! — tras voltearme a enfrentar a la persona, me encontré cara a cara con mi madre—. ¿Mamá?
—Hola, querida. ¿Interrumpo algo?
—No, claro que no.
—¿Qué haces aquí, mi amor? ¿No me digas que ibas a comer con los empleados?
—Por supuesto que no, solo estaba dando una ronda por la empresa.
—¿Y por qué te asustaste de esa manera? Cualquiera diría que estabas haciendo algo malo— intentó asomarse y la sujeté por ambos hombros para hacerle caminar en dirección a mi oficina.
—Hablemos mejor en mi oficina.
—¿Pensabas traerme arrastrada? Acabo de salir del salón y me has despeinado. ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás actuando de esta forma tan misteriosa?
—Te dije que nada. ¿Qué haces aquí?
—¿No puedo visitar a mi hija?
—Conociéndote, debe haber otra razón.
—Me conoces muy bien, mi amor. Te dije que tengo curiosidad de conocer a tu nueva asistente. Que, por cierto, ¿dónde está?
—Está haciéndome unos mandados, así que aquí no la encontrarás.
—¿Mandados? — miró su reloj y negó con la cabeza—. ¿No me digas que te estás aprovechando de tu nueva asistente? Es hora de almorzar y se supone que ese tiempo no puede verse comprometido u omitido con trabajo o puedes tener serios problemas.
—No exageres, madre.
—Luego te quejas de que renuncian, pero yo en su lugar haría lo mismo si no me dejan almorzar a la hora que corresponde. Espero no te moleste, querida, pero me quedaré aquí a esperarla— se sentó en la silla de mi escritorio y llevé mi mano a la frente.
Ay, no. ¿Ahora qué demonios hago? Amo a mi madre, pero cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil hacerle cambiar de opinión. No sé qué le ha dado con eso. Probablemente no se comporte y le tire indirectas a Katie.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 48 Episodes
Comments
rubi salgado
guapa la prota
2024-12-14
0
Maria Fernanda Fernanda
srta Brown está en serios problemas 😍😍😍 así que mejor admitalo 🤭la 💃la tiene de la nariz 🤣🤣
2023-09-12
0
Nadia 🌑🐺📚🖤♥️🇦🇷
wwwooowww no me gustan las mujeres pero esa es muy hermosa con su toque rudo y varonil me encanta 😂😂😉
2023-06-15
0