Según dieron las tres de la tarde, despaché a Katie y me dirigí junto a Cristine a la casa de mi madre. La reunión familiar es un poco más tarde. Mi madrastra y mis dos tíos llegan hoy de su viaje a Dubái. A pesar de que mi madre dice hacer todo esto por mis tíos, sé perfectamente que lo hace por mi madrastra. Se casó con ella y como era de esperarse, las cosas entre ellas se fueron deteriorando con el tiempo. Siempre fueron envidiadas por la supuesta relación perfecta que siempre han tenido, sin saber la realidad de ella.
El compromiso es algo a lo que le huyo, porque sé que nada es eterno. El amor se acaba y las personas cambian. Cristine se crio conmigo, hemos pasado casi toda una vida juntas y, aunque siempre la he querido como una amiga, es la única persona en quien confío y sé que siempre estará ahí para mí. Hace cuatro años comenzamos una relación abierta, donde cada una hace lo que quiere. A ambas se nos da mal eso del compromiso.
Me reuní con mi madre en la terraza y Cristine vino conmigo. Saludé a mi madre con un beso y un abrazo. Hace una semana no nos veíamos.
—Pensé que iba a tener que buscarte a la empresa. Estos últimos días has estado muy ocupada y no habías siquiera venido a verme.
—Debo hacer unos ajustes en el horario para desocuparme un poco en las tardes, pero eso deberá ser más adelante.
—¿Cómo va lo de la búsqueda de asistente? Tan pronto consigas uno, será más fácil para ti el desocuparte.
—Bien. Ya encontré a alguien.
—¿Eso es todo lo que vas a decir? Cuéntame todos los pormenores.
—No quiero hablar sobre ello, madre. Aun no sé si esa mujer logre desempeñarse como quiero.
Cristine ríe, llamando la atención de las dos.
—¿Querrás decir jovencita? — añadió Cristine.
—¿De qué me he perdido? —pregunta mi madre curiosa.
Justo lo que faltaba.
—De nada, créeme — digo.
—Tu hija me ha sorprendido. Es la primera vez que hace todo lo contrario a lo que dice. Pensé que se quedaría con Scott como asistente.
—¿Cómo que lo contrario? ¿Quién te entiende, hija? La última vez aseguraste que ibas a contratar a un hombre como tú asistente, pues la mayoría de las mujeres abandonan el trabajo como si nada y otras simplemente el puesto les queda grande.
—Eso es lo mismo que pensé. Incluso esa nueva asistente se ve mucho más floja y joven que la anterior.
—Tengo interés de saber el por qué has hecho tal cosa. Supongo que mínimo debe tener suficiente experiencia como asistente y cuente con habilidades que te hayan hecho considerar darle el puesto.
¿Experiencia y habilidades? Si supiera. Ni yo misma sé en el lío que me he metido en darle una oportunidad a alguien como ella. Su mejor habilidad es irritarme.
—¿Eso qué importa? Luego de que trabaje bien, no veo ningún problema.
—Estás evadiendo demasiado el tema y eso me está generando curiosidad.
—Ya basta, madre.
—Mi amor, solamente no quiero que vuelvas a pasar dolores de cabeza de nuevo. Sé lo difícil que se te ha hecho todo esto. Solo espero que esta vez no te hayas equivocado y no te toque pasar lo mismo de la última vez.
Todo indica que eso es lo que va a ocurrir. Ahora mismo presiento que luego de lo que ocurrió, esa niña va a dejar el trabajo. Estoy en un descontrol de emociones. He tenido días muy difíciles y eso me está afectando. ¿Cómo pude manosear a una empleada y que, para colmo de males, es una niña que apenas está comenzando a vivir? ¿Acaso estoy en busca de terminar en la cárcel o tener que pagar una penalidad por mis malditos impulsos de idiotez?
KATIE
No sé qué me sucede. No puedo dejar de pensar en lo que sucedió en aquel lugar. Mis piernas no dejan de sentirse débiles cada vez que recuerdo esa vibración y escalofrío que tuve, más un calor y hormigueo se centra más abajo de mi ombligo. Jamás pensé que alguien se atrevería a tocarme. Sé que no debí permitir eso, pero todo ocurrió tan rápido que no supe cómo reaccionar. ¿Por qué me hizo todo eso? ¿Por qué me tocó? ¿Por qué cuando presionó mi cuello entre sus suaves manos, lucía tan distinta? Su expresión cambió a una muy extraña. Tenía una sonrisa torcida en sus labios. Todavía recuerdo cada una de sus palabras, su inesperada cercanía y su perfume. En aquel momento tuve miedo, pensé que me haría algo muy malo, pero no fue así. No me explico cómo las cosas llegaron a eso, tampoco el por qué me miraba de esa manera tan penetrante. La Sra. Brown algunas veces me da miedo. Mi mamá dice que mi cuerpo no debe ser tocado por ningún hombre, a no ser que sea el hombre con quien pasaré el resto de mi vida, pero si es por una mujer, ¿existe alguna diferencia? Si mis padres se enteran es muy probable que se molesten y les haga pasar un mal momento. Mi cuerpo se siente muy extraño al pensar en ello. Lo mejor será olvidar lo que pasó.
RILEY
Cuando hay esta tensión en el ambiente, no se puede disfrutar de las reuniones. La verdad es que estaba loca de que se acabara. Vine con Cristine a su departamento y nos tomamos una copa de vino para desestresarnos un poco.
—¿Necesitas un buen masaje para relajarte?
En su intento de acariciarme, llevé mi mano a su cuello y la presioné fuertemente contra la pared.
—Estás muy agresiva hoy. ¿Tanto me extrañaste?
—Llevas todo el día provocándome.
—¿Todo el día? Me hubieras avisado que estaríamos haciendo roles y así me preparaba un poco.
—No seas estúpida.
—Me encanta que presiones así mi cuello— sonrió con picardía.
¿Por qué no me siento igual a esta mañana? Tal vez esperaba que se resistiera o se quejara, pero olvidaba que Cristine ya está acostumbrada a esto.
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Comments
Viviana Bustos Aldana
No he podido con este nombre 🤦♀️🤦♀️🤦♀️ se me olvida 🤷♀️🤷♀️🤭🤭
2022-07-06
2
✨💟Mare✨💟
Cristine cuidado y te quedas sin tú manjar por culpa de una niña que está provocando nuevas sensaciones en Riley
2022-05-23
1
Amparo Casas Gonzalez
Perdón por la pregunta que es el BDSM?
2022-02-16
0