Uranus

La primera semana de septiembre pasó el juicio en el que le dieron únicamente dos años de condena en una prisión juvenil, las personas en mi colegio no lo podían creer y simplemente se esmeraban por pensar que todo fue a causa de mí, todas las chicas con las que estuvo hablaban de que él siempre había sido un caballero en el acto con ellas, demeritando de este modo mi historia y haciendo que los comentarios hacia mi se hicieran más frecuentes pero sinceramente yo ya no tenía la fuerza mental para lidiar con estas personas, ni siquiera podía lidiar conmigo misma. Dormía muy poco con el temor de soñar con ese asqueroso dia, me habia vuelto un poco arisca con el toque de personas que no fuesen mi mamá, mis hermanos o Jacobo, por esas fechas también había sentido a Jacobo un poco bajo de ánimos y la verdad era que yo quería saber que pasaba con él, no sabía de qué forma hablar con él y eso me estresaba.

En un receso estábamos juntos en la biblioteca y yo me sentía curiosa, así que estaba ciertamente incómoda y me movía de un lado para otro:

— ¿Qué te pasa?— Jacobo me miró con su profunda mirada, así que aclare mi garganta y pues ya que él estaba preguntando, me sentí en confianza de preguntarle yo también.

— ¿Pasa algo contigo?— susurre acercándome a mi mientras él me miraba sorprendido— Es que te llego a notar muy pensativo y de ánimos bajos.

— No es nada importante— dijo con simpleza, evitando mi mirada.

— Si que lo debe ser— no me lo creía, ese cuento de que no era nada importante.

— Tu tienes tus propios problemas y no quiero ser una carga—

— Así como tu me has ayudado— y era cierto, si él junto a mi familia, no estuvieran a mi lado, en estos momentos estaría totalmente arruinada— Yo quiero ayudarte.

— Vero— dijo él haciendo mala cara, sabía que no me quería contar para no preocuparme por todo lo que yo había pasado pero yo no era la única con problemas, y si yo podía ayudarlo de algún modo, lo haría.

— Dime—

Me contó que sus padres lo había entregado a su abuela cuando era bebe, asi que la señora siempre lo había criado y nunca habia tenido ningun tipo de contacto con sus padres, ellos se habían desaparecido, hace poco sus papás habían aparecido y habian tenido una batalla legal en la que le dieron su custodia a sus padres, así que desde hace unas semanas vivía con ellos y era terrible, peleaban y se tiraban cosas en la cara, todas las noches había problemas y él estaba cansado de todo, absolutamente todo. Me sentía mal por él, era como si su vida se hubiera destruido en un solo golpe. Era difícil para él pero en lo que me contaba, estaba intentando sobrellevarlo por estos dos años para volver con su abuela, sabia lo difícil que es sobrellevar un problemas y lo que es vivir con una persona violenta.

— Siempre que quieras, puedes pasar la tarde en mi casa— le propuse mientras el se limpiaba el rastro de lágrimas en sus ojos, había sido difícil para él hablar de esto conmigo, pero me hacia sentir bien que sintiera que puede confiar en mi— Se que no soy el mejor soporte, pero puedes hablar conmigo de lo que sea.

— Gracias— dijo Jacobo mientras apoyaba su cabeza en mi hombro y cerraba sus ojos.

¿Recuerdas que te dije que nuestra historia aun no podía suceder? Lo dije porque ahora no hubiera funcionada, después de todo lo sucedido y de todos los problemas, primero debiamos resolverlo, lo estábamos haciendo a nuestro modo y ayudándonos entre nosotros hasta donde podíamos, él y yo estábamos siendo como una casa en construcción, reemplazando lo viejo, dañado y podrido, recibiendo nuevas partes y embelleciendo todo.

Era como estar en un proceso sanador.

Más tarde hablamos de nuestros gustos, Jacobo quería entrar a la facultad de filosofía en una buena y costosa universidad, ya tenía arreglado el como pagar la colegiatura y lo que haría cuando tuviera el dinero suficiente para comprar una casa, quería cuidar de su abuela del mismo modo en que ella cuidaba de él. Su periodo filosófico favorito esta entre el antiguo y el renacentista, también le gusta los conciertos de piano y lo encontraba relajante a la hora de leer, esto último sí que lo sabía. Le gustan mucho las ciudades de clima caliente y quiere tener una biblioteca enorme en su casa. Él lo contaba como si fueran puras babosadas pero en realidad me hacía sentir muy interesada en él, luego me obligó a contarle mi gusto por la lectura, exactamente por lo escritos por Edgar Allan Poe, todos tan tristes y terroríficos, tan llenos de sentimiento pero que demostraban lo vacío que se sentía. Vladimir Nabokov y sus Cosas Transparentes. En realidad, me encantaba la lectura y si pudiera comprar todos los libros que me interesan, sería un gran deleite para mi.

Jacobo y yo éramos como Uranus de Sufjan, así lo empecé a sentir desde ese momento y cada vez que escucho esa canción, solo puedo pensar en nosotros, tirados en el piso de la biblioteca de un colegio hablando de nuestro futuro, un hermoso recuerdo que siempre atesoro, el fue uno de los soportes en aquella época dura, dándome mi espacio y ayudando en el silencio, pero también rompiendo barreras y llenando de melodía mi corazón.

Unos días después, luego de tener cierta manía con respecto a quedar embarazada, convencí a mi hermana y Jacobo de que me compraran una prueba de embarazo, al hacerla nos salió positivo y tuve un derrumbe total, lo quería tener al feto dentro de mi y debía hablarlo con mi mama, quería el aborto pero no sabia si mi mama me apoyaría y eso me tenia estresada, era como estar entre la ética religiosa y mi integridad como mujer, tenia un rechazo indiscutible hacia el feto, no me sentía en mis cinco sentidos para ser madre adolescente y no quería serlo, era como firmar una sentencia de muerte.

— El aborto se puede castigar ante los ojos de Dios— mi madre había susurrado, haciendo que mi hermana se cubriera la cara con estrés.

— No quiere ser mamá— hablo mi hermana, sentándose frente a mi mama y tomándola de las manos con toda la paciencia posible.

— Pero la bendición en tu vientre que culpa tiene— hablo mi mama y me sentí enferma.

— Es un feto—hable mirando un punto fijo del suelo, sintiendo las miradas de todos en la casa— No es un bebe, es una bolsa de sangre que si no saco de mi lo mas rápido posible, va a generar más traumas.

— Bebe...— sentí como la voz se quebraba en mi mamá.

— Estén o no conmigo— empecé a hablar, ahora mirándolos a todos, mi hermano había estado mudo todo el tiempo, mi mamá llorando y mi hermana mirándome con orgullo— Voy a abortar, no necesito el permiso de ningún mayor de edad y mi caso cumple con los requisitos.

— Yo te acompaño— habló suavemente mi hermana.

— Gracias—

A los días, mi hermana y Jacobo me acompañaron a la clínica, en la que me hicieron una ecografia para saber el tamaño y tiempo del feto, luego me llevaron a otra sala en la que hicieron todo el procedimiento, no fui largo y el doctor fui muy cuidadoso, luego de eso, no puedo decirte que en algún momento sentí culpabilidad por más que todos en la iglesia me pidieron que rezara por el perdón de dios por matar a uno de sus hijos, simplemente lo hice y al dia de hoy pienso en que fue la mejor decisión.

Uranus de Sufjan decía: "Violent storm, from mysterious vengeance lies. Born from incest, as the evidence flipped its eyes, cross me with your wildness, snake-eyed warrior's knife. Aquarius, the scorpion, your venom kiss, my guardian, i trust your touch, I trust your cries. Render the knife, cut off my kind" y eso estaba bien, al final si era eso. Mi responsabilidad fue cuidarme a mí sobre todas las cosas y hacer respetar mi derecho sobre mi cuerpo, acabando con un embarazo no deseado y siguiendo mi propia vida, no me iba a detener por un hijo que nunca pedí y nunca desee.

N/A: En Colombia es legal que una menor de edad se haga un aborto sin el consentimiento de sus padres en Profamilia y a veces los dan completamente gratis, con la ecografía y todo.

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Comments

Nana

Nana

oficialmente tu historia se ha vuelto mi favorita

2021-03-13

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