Mi actitud había llegado a un punto en el que las cortadas en mi piel eran una constante adictiva, cada vez más heridas y mas cicatrices, al llegar abril mi cuerpo estaba todo maltratado, había evitado por completo el usar ropa que dejara ver más allá de los dedos de mis manos y mi cuello, mi familia cada vez más se veía más preocupada pero para ese entonces me había dejado de preocupar totalmente, era realmente cierto y yo estaba mal, estaba totalmente deprimida.
Para esta época, en la única persona que podía confiar era Jacobo, él constantemente me intentaba alimentar, buscaba la manera de haceme sonreír y empezó a buscar métodos para yo ir a terapia pero me negaba, me negaba a contarle a alguien sobre todo esto y más que nada a un desconocido.
Mi pérdida de interés por todo cada vez se hacía más presente, aunque mis notas iban demasiado bien eso solo se debía a que hacer tareas era mi fuente de escape en ese entonces, si no estaba haciendo tareas o trabajos, probablemente me estuviera lastimando. Era un ciculo vicioso que no dejaba escapar de mis manos.
Había dejado de hablar casi totalmente con mi familia y como lo supuse, Alejandro solo le duró su tristeza como dos días, luego de eso, era como si nada hubiese pasado, todo el mundo sabía que nuestra relación había acabado y claramente me culpaban a mí por hacer llorar a su preciado amigo.
Pero claro que lo nuestro no había terminado, solo estábamos en una pausa en la que el disfruto mucho hasta que volvió como un perro callejero a mí, pero de eso te hablaré más tarde.
Por otro lado, Juliana me había llamado constantes veces por el celular de mi mamá y ella realmente se mostró preocupada por mi, me dijo que había vuelto ver a Daniela y que ella había preguntado por mi, realmente quería ver a Daniela y abrazarla en esa época.
Ahora, Daniela era uno de los recuerdos más hermosos de mi adolescencia y a la edad que tengo mientras te cuento mi historia, te aseguro que fue lo mejor.
Después de dejar de auflagelarme mientras veía el plato de comida frente a mí, que no me apetecía pero tenía que comer por el dolor de cabeza, puse la primera cucharada en mi boca, lo triture con mis dientes lo suficiente y luego lo trague sin saborear nada, mi mamá me miró fijamente y luego la vi romperse frente a mí.
Las lágrimas salieron de sus ojos de manera agresiva mientras yo la miraba, con mi cuerpo temblando y tragando las lágrimas. Ella se había tapado el rostro con sus manos y sollozo fuertemente, mi mamá estaba soltando alaridos de dolor y eso me hizo quedar estática, olvidando el plato de comida por completo.
— Mami— la llame y ella lloro aún más fuerte, sentí como un gran nudo se posicionó en mi pecho— Perdón por ser tu hija.
— No sé qué hacer— empezó a hablar, aún tapando su rostro y me sentí tan malditamente culpable— No comes, te encierras en tu cuarto, no hablas con nosotros de nada y yo me siento miserable.
— No es tu culpa— lo había dicho de corazón, desde ese año había dejado de culpar a mi mamá, había cambiado totalmente.
— ¿Cómo puede no ser mi culpa?— se cuestionó— No te cuide lo suficiente.
— Mami—
— Verónica, por Dios— ella realmente se estaba culpando por esto y tres años después te puedo decir que nunca fue su culpa— Te violaron y yo no lo pude prevenir.
En ese momento, mi hermano entro a la casa y al ver la situación, se acercó a nosotras con rapidez, se sentó al lado de mi mamá y la abrazo mientras ella lloraba desconsoladamente, veía como la culpa la hacía sentir miserable.
— No fue culpa de nadie, más que mia— susurré para luego encerrarme en mi habitación.
En esa época, yo pensaba que lo que me había pasado era exclusivamente mi culpa, me culpaba de que me hicieran cosas que nunca había pedido y eso era lo que me estaba matando lentamente, era como un veneno de funcionamiento lento que me destrozaba completamente el alma, que me sacaba la energía y cualquier otra cosa. Por esa época yo estaba demasiado en la miseria como para lograr darme cuenta que nunca fue mi culpa, tampoco la de mi mamá y que yo no lo merecía.
Independientemente de cómo estuviera vestida, nadie tenía el derecho a tocarme por este motivo, también aplicaba para las decisiones que tomara borracha o en un estado inconsciente, nadie tenía el derecho de tocarme y eso lo había aprendido mucho después de esto, después de todo lo que empecé a sufrir después.
Tras eso, mi hermano en la tercera semana de abril me había sacado de mi habitación a rastras y me subió en un taxi sin decirme a donde íbamos, estaba realmente confundida pero no hablo mucho al respecto y solo me quedé en silencio. Llegamos a un hospital y cuando bajamos, el se dirigió a la recepción donde dio mi número de identificación, allí la señorita nos dijo que esperaramos en la recepción y nos sentamos en las sillas vacías.
— Te harán unos exámenes para ver si tienes alguna ETS— susurró mi hermano y si dijera que no me sentí ofendida por esto en su momento, te estaría mintiendo en toda tu cara.
— ¿Eso piensas que soy?— claro que me había indignado pero era demasiado mocosa para darme cuenta que esto era totalmente normal y si te llegan a pedir un examen para saber si tienes alguna ETS, ni se te ocurra ofenderte.
— Mi hermana y quiero saber si ese imbecil hizo que pescaras algo— susurró mi hermano y yo lo mire sorprendida, mi hermano resultaba ser mejor de lo que yo pensaba— No soy tan troglodita como piensas, me costó aceptar lo de tu vida sexual y más que nada por mis creencias, pero me importa más tu salud y quiero estar tranquilo con respecto a esto. La reputación de ese bastardo habla por si sola de él.
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Comments
💐🌹Dorisiña🌹💐
Ojal a existieran más seres humanos como el.... La pregunta es sentirá algo más q amistad por ella.
2022-04-03
1
Nana
podemos tomarnos en tiempo para hablar de lo hermoso y buen amigo que es Jacobo? es que, unas ganas de darle un abrazo y agradecer por su existencia
2021-03-08
4