Con fiesta y licor, habiamos recibido el nuevo año y yo estaba más incomunicada con mis compañeros de clase, no había entrado a Facebook en meses y luego solo estaba aquí, junto a todos mis familiares con mis pesadillas y mis constantes problemas, vistiendo ropa que ocultaba mi cuerpo a los ojos de los hombres y utilizando mi cabello cómo escudo, cubriendo gran parte de mi rostro sin importar las insistentes veces en que mi madre lo acomodaba tras mis orejas.
Había estado muda y apenas si comía, había sacado todos los espejos de mi habitación y regalado la gran mayoría de ropa en mi clóset, dejando solo los holgados conjuntos deportivos y mi enormes ganas de vivir habían abandonado mi cuerpo totalmente, ya no pensaba en mi futuro pero muchos pensamientos sobre cómo matarme recurrían constantemente a mí imaginación, habían bastantes formas de hacerlo pero no había tomado aún una decisión.
En diciembre, Alejandro había cumplido dieciséis años y yo no había siquiera llamado o escrito para felicitarlo.
En enero, estuve trabajando junto a mi mamá en su tienda de ropa de segunda mano, había sido cómodo y un buen distractor para mi retorcida mente y mis pocas ganas de vivir, había perdido gran parte de mi esperanza y motivo de vida pero no toda. Daniela paso por el almacén y cuando me miro, vi angustia en sus ojos.
Cuando eso pasó, pensé que era por los rumores hasta que se acercó a mí y me dijo que lucía como alguien que no estaba nada bien, habían grandes ojeras bajo mis ojos y mi forma de caminar y vestir mostraban miedo. Supuse que esto se sentía estar mal.
Más tarde en mi casa, mis hermanos y mamá estaban reunidos en la sala, querían hablar de mi deplorable estado.
— No eres la misma— dijo mi hermana y yo solte la carcajada más amarga que jamás había tenido— Parece como si te estuvieras ahogando.
Si, me estoy ahogando.
— Estoy bien— solo pude decir, pero claro que estaba llevada del carajo.
— Mi amor— empezó a hablar mi mamá, tocando mis manos y en ese momento recuerdo haber sentido ganas de hecharme a llorar y soltarles toda la bomba— No somos las mejores personas pero puedes confiar en que te ayudaremos.
En ese momento, pensé que solo me llevarían a la iglesia y eso sería todo pero fui muy estúpida, ellos realmente querían ayudar pero yo como lo iba a saber.
— Enserio, estoy bien— susurré, sintiendo como mi voz se cortaba y desaparecía en mi garganta.
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Pase más tiempo en el almacén de mi mamá, ayudando en todo y de vez en cuando hablando de mi mamá, ella andaba pendiente de mí y me empezó a alimentar más cuando notó que mi cuerpo no tenía el peso de antes.
Recuerdo el primer acto de amor de mi mamá hacia mí y que no sentí ofensivo. Ella en una mañana antes de irnos a trabajar, me hizo sentarme y me maquillo, no fue mucho pero si lo suficiente para hacerme sentir muy bonita, aplicó base y polvos, un poco de rubor, rímel y un poco de lipstick hidratante. Cuando me mire al espejo, por primera vez en meses por algo que no fuera para quitarme lagañas, mocos o lavarme los dientes, me sentí una brillante estrella que nunca habían lastimado.
Ese día fue bueno, me refiero a que no sentí tantas ganas de esconderme en mi caparazón, sonreí un poco y mi mamá lo había notado, me había halagado y me había abrazado. En la noche, cuando llegamos a la casa, su pareja estaba en la sala con sus maletas listas y cuando nos miró, nos dio una pequeña sonrisa y salio por las puertas de la casa y esa fue la última vez que lo vi.
— Ya no funcionaba— hablo mi mamá, sentándose en el mueble. Sé que estaba triste pero eso fue lo mejor para ella— Vamos a estar bien.
Más tarde, vimos una película romántica y dormimos juntas.
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Mi mamá había dejado de asistir a la iglesia como un miembro y solo iba a la prédica de los domingos, nunca me había explicado con exactitud —ni siquiera ahora— el porqué pero estaba bien, pasaba más tiempo conmigo y estaba siendo más abierta a los cambios. Empezó a vestirse como una mujer hermosa, aún rezaba pero también podía ver que ella era más feliz.
Más tarde, mis hermanos dejaron de ser miembros activos de la iglesia y volvieron a vivir con nosotras a finales de enero, tampoco supe el porque dejaron de ese modo todo pero puedo decir que vieron algo que no les gustó. Volvíamos a estar todos juntos, cenamos juntos y yo no estaba tan mal como en el tiempo anterior pero habían marcas que aún me agobiaban y sin saber, este año iba a ser mil veces peor que el anterior.
En una ocasión decidí revisar Facebook mientras mi familia no estaba en casa y los mensajes que vi, Dios, eran horribles. Tenía mensajes de un montón de chicas que no conocía ofendiendome y diciendo que había dañado su relación, la verdad era que no las conocía pero el uniforme de sus fotos en su página me daban a entender que eran del colegio vecino al nuestro.
Habían otros de unos tipos mandándome foto de su miembro y entre ellos estaba la persona que más tarde conocería como mi acosador, un tipo con una foto de él con una serpiente en su cuello, aún lo tengo fresco en mi memoria porque lo que él me hizo, aún me persigue en mis peores pesadillas.
Aún recuerdo que luego de eso, decidí borrar mi cuenta y tres años después, aún no he podido abrir nuevamente ninguna cuenta de Facebook. Ni siquiera le había informado a mi novio que la cerraría pero eso de que importaba, él no me había hablado mucho luego de que saliera a la luz lo de mi abuso, el siemplemente había decidido creer en eso y yo solo pude sentirme traicionada.
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Comments
Nana
me gusta se muestre la relación con su familia, tipo en todos los libros la prota parece como si nadie la cuidara pero aquí si. También me parece triste lo que está viviendo pero no estoy preparada para lo que se viene
2021-03-03
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