Junio llegó al igual que las vacaciones de mitad de año, me encerré en mi cuarto durante tres semanas en las que los únicos que podían sacarme de mi cueva eran mi mamá, mi hermano y Jacobo. En realidad, Jacobo era el que más me iba a visitar y siempre me leía alguna cosa cursi que encontraba en internet, algunos poemas, frases de libros y letras de canciones, buscaba que alguna de esas pudieran identificarme o dijera: "Puedo sentir lo que siente él o ella"
Yo solo lo miraba, sus intentos de hacerme sentir mejor y de sacar las palabras de mi boca, incluso si no hablaba, era lo mas hermoso que jamas habia visto; luego de un tiempo, empezó a llevar a mi casa los libros de Edgar Allan Poe y llegue a conocer un poco una nueva música, era interesante la manera en la que quería sacarme todo de la boca y a la vez me hacía tener mucho miedo, se estaba abriendo paso entre mis pensamientos y eso me hizo sentir aterrada, era como tener un intruso dentro de mi pero por algún motivo yo no quería sacarlo de mi. Más adelante entendería esta forma de amarlo a mi modo y su modo de amarme, pero aún no era el tiempo para nuestra historia.
El fue el primero en darse cuenta de todo, la segunda semana de vacaciones llego a ver algunas de las cicatrices en mis muñecas y mis piernas, sabía que estaba asustado pero no me lo mostró para nada, simplemente me abrazó y me dijo que en algún momento dejaría de doler, luego las toco como si fueran los trazos de un hermoso dibujo en mi piel y beso mis manos.
Ahora que lo pienso, siempre me llegue a identificar con aquella canción que decía: "I went out looking for love, when I was seventeen, maybe a little too young but it was real to me, and in the heat of the night, saw things I'd never seen" siempre tan desesperada por vivir una historia de amor que cuando la tuve, mi corazon se llegó a romper mucho, esperando que mi encantador chico con chaqueta de cuero llegara a mi pero cuando llego, me di cuenta que no era todo tan bonito como siempre lo habían pintado y que duele, duele como el mismísimo infierno. Pero este es el precio de un amor apresurado y arromántico.
En el ultimo dia de vacaciones, estuve tirada en mi cama mientras miraba el oscuro techo y no paraba de pensar en cosas, como que seria luego de que muriera ¿Acaso alguien lloraría por mi? ¿Mis hermanos qué sentirían? Entonces, antes de que llegaran todos, quería cerrar un poco la percepción de mi mente y distraerme. Tome aquello con lo que cortas la carne y lo empecé a pasar por mis brazos, era un entretenida manera de dolor y de cómo canalizarlo cuando estaba aburrida de que me abrumara, cuando estaba cansada de pensar en todo aquello y simplemente quería canalizar todo aquello aunque fuera por un momento en dolor físico, luego de eso y a la edad que tengo mientras te lo cuento, te puedo decir que no ayuda en nada, solo agrando el problema y me hizo adicta al dolor físico por un tiempo.
Para cuando mi familia ya había llegado a la casa, yo ya estaba encerrada en mi cueva con las luces apagadas y cubierta hasta la nariz con mis mantas, los escucha hablar sobre llevarme a la iglesia aunque sea a escuchar la palabra de Dios y simplemente sentí furia, para ese entonces yo estaba muy lejos de creer en la palabra de aquel ser superior que me amaba pero que sin embargo, nunca había aparecido para consolarme o defenderme de la maldad de este mundo.
Volvimos a la escuela, yo había dejado de utilizar el uniforme de diario porque con la falda se notaban mis heridas en las piernas, asi que habia llamado a mi mamá para que me llevara el uniforme correspondiente, pero no había podido hacerlo así que me gane un llamado de atención que quedo en mi historial y más tarde estaría esperando el regaño de mi mama, el dia habia sido la misma mierda de siempre, con todos haciendo comentarios ofensivos hacia mi, si no era eso, me ignoraban y ya en mi puesto de siempre, con la dulce compañía de Jacobo.
Más tarde, a la salida mi hermano junto a mi mama me recogieron del colegio, ambos se veían molestos y me regañaron mientras íbamos camino a casa, la verdad poco me importaba pero me tenian cansada con su retahíla sobre seguir las normas del colegio, cuando llegamos a la casa no me permitieron encerrarme en mi cueva lo cual me molesto bastante, era como estar enjaulada cerca de ellos y sus extrañas maneras de percibir mi comportamiento, como si no lo entendieran aun y no los podía culpar, aunque lo hice aquel dia.
— ¿Por qué no puedes seguir una simple norma de tu colegio?— recuerdo que cuestiono mi mamá con sus brazos cruzados sobre su pecho— Tu actitud empeora cada dia mas.
— Si no lo entiendes, no opines— respondí con simpleza, mirándola a los ojos.
— Tratamos de entenderte pero tu no nos hablas— empezó a hablar mi hermano y recuerdo haber sentido culpa. Ciertamente no hablaba de esto, pero el motivo era que no sabía cómo hacerlo.
— No necesitas saber mucho más de lo que ya sabes— susurré, a él no pude sostenerle la mirada.
— Quiero saber— empezó a presionarme y luego empezó a decirme varias cosas que no recuerdo a ciencia exacta pero que habían causado la ira en mi, era como si me recriminara no hablar de esto y aquello con ellos.
Recuerdo que tire la mochila en mi hombros, me saque la chaqueta del uniforme de educación física y luego me baje los pantalones, quedando en la camisa polo del colegio y la pantaloneta deportiva. Las heridas recientes y cicatrices de hace mese brillaban fuertemente en mi piel, haciendo que mi hermano y mi mama me miraban atónitos, ambos tapando sus labios con su mano mientras se quedaban estáticos en sus puestos, ni siquiera se había movido pero vi las lágrimas en los ojos de mi mama y fue suficiente para saber que mis acciones les dolía, como si yo sangrara y ellos inmediatamente también.
La puerta de la casa se abrió y vi a mi hermana entrar con sus maletas de viaje, había estado fuera desde inicio de año y ninguno de nosotros le había comentado acerca del asunto del abuso y demás. Aun recuerdo su mirada sobre mi cuerpo y cómo de inmediato me tomó de las manos y me hizo caminar hasta el comedor para poder sentarme en una silla. En silencio, fue a la habitación de mi mama y allí saco crema para quemaduras de las nalgas de un bebe, con su dedo empezó a untarla sobre cada una de mi heridas, silenciosa mente mientras mi mama y mi hermano iban de un lado a otro susurrando él como no se habían dado cuenta de nada de esto, culpándose a ellos mismos y yo llore por la situación, sintiéndome tan miserable.
— Aún no es tu momento de morir— susurró mi hermana mayor, aplicando crema con delicadeza en mis piernas—Por favor, no mueras aún.
— No es tan fácil— susurre mirando mis manos sobre mi regazo— No hay pensamientos bonitos en mi cabeza.
— ¿Por que?— cuestiono ella, curiosidad en su voz había.
— Me los quitaron— le respondí con simpleza, en un susurro apenas audible.
— Recuperalos— dijo ella como si fuera sencillo— No permitas que nadie te quite algo tan hermoso como la vida.
— ¿Para qué quiero vivir como una desamparada de Dios?— cuestione.
Ella subió su vista hacia mis ojos y me regaló la sonrisa más hermosa que jamás había visto.
— Porque no vas a vivir por un dios— hablo ella y sentí como sus palabras tocaron mi débil corazón— Vas a vivir por ti.
Mi hermana era mi ejemplo a seguir, una mente libre en medio de tanta tradición, cantando canciones que me recordaban a un dia en la playa y luego hablando de algún libro de un amor dulzón pero conmovedor, descubriendo todo entre las caricias de aquellos hombres pasajeros en sus desveladas, siendo de nadie pero perteneciendo a todos, me recordaba a las canciones de Sufjan Stevens y The Neighborhood, ella era la persona más inteligente que yo hubiera conocido, tomando su mochila y descubriendo un nuevo mundo, cuando había dicho que ella era religiosa no conocía nada de esto, tampoco lo conocía por estas época pero luego lo conocería, bajo los efectos del alcohol y las interminables baladas de la noche.
— Eres la razón por la que siempre volveré— susurro ella, luego acunó mi rostro entre sus manos y beso mi frente— Cuando seas grande, espero entiendas mejor todo.
— ¿Cuánto tiempo te quedaras?— le pregunté con miedo de que desapareciera tan pronto como había llegado.
— Hasta saber que estarás bien— susurró ella, pegando mi cabeza en su pecho y arrullándome como una niña pequeña.
Olía a cigarrillo y vainilla.
— Parece que te estás ahogando— volvía decirme luego de tantos meses y yo llore en su cálido abrazo.
— Si, me estoy ahogando— acepte en voz alta.
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Comments
naked me ✰
trad: Conocí el amor cuando tenía 17 años, quizá era muy joven pero fue real para mí y en la profundidad de la noche vi cosas que había visto
o algo así iendkkd
2021-12-22
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Nana
va a haber historia a Jacobo? omg amo a su hermana y espero tomen medidas para ella luego de saber esto.
Acabo de descubrir que hay capítulos con nombres de canciones con este, porque el capítulo se llama Seventeen y el fragmento de la canción es de Seventeen de Troye Sivan
2021-03-09
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