Pasada una semana de aquella situación, mi hermano había empezado a llevarme al colegio y mi mamá había estado intentando sacarme la sopa sobre esos asuntos, a lo que yo me estuve negando y me iba a encerrar a mi habitación para llorar silenciosamente mientras mi familia se desmoronaba, lo ultimo que queria que pasara.
Jacobo había estado junto a mi todo el tiempo en la escuela, había intentando hacerme sentir bien y a veces funcionaba, otras veces prefería dormir en su hombro, con el acariciando mi cabello suavemente, me estaba muriendo lentamente y ese era el dolor más grande, literalmente en todo lo que pensaba era en morir y ya, dejar de sentir dolor y dejar de despreciarme pero qué más podía yo hacer, estaba ahogada en un intenso dolor creciente desde mi pecho hasta mi estómago, que a veces no me dejaba hablar y otras veces me hacía sentir miserable. Ya no veía un futuro para mi y el único motivo por el que seguía respirando era porque no quería destrozar el corazón de mi madre.
A la hora de las salida, salí sola porque Jacobo tenía que hablar con el profesor acerca de proyecto que debía hacer, así que lentamente empecé a caminar hacia mi casa hasta que sentí como me jalaban hacia atrás, tomándome de la mochila, cuando me di la vuelta me di cuenta que era Alejandro y le di un manotazo para que me soltara. Se veía horrible, habían ojeras bajo sus ojos y me miraba con culpabilidad, y aunque se que esta mal, senti satisfaccion de ver como la culpa lo estaba comiendo vivo.
— Mantente alejado de mi—susurre y volví a caminar, pero él me volvió a detener y me dio un abrazo incómodo que me quitaba la respiración, intente safarme hasta que lo escuche sollozar y entonces simplemente me quedé como estatua, sintiendo como mi camisa se mojaba por sus lágrimas.
— Perdón— empezó a susurrar entre el llanto, apretandome más a su cuerpo y sentí como su alma se rompía cada vez más, y sentí un picor en mis ojos, un nudo en mi garganta y enormes ganas de llorar junto a él— Perdóname.
Eventualmente tendria que perdonarlo pero en ese entonces no era el momento, no me sentia en la capacidad de mirarlo a los ojos y decirle que lo perdonaba, aun no habia superado la humillacion que el pudo detener pero no hizo, no podia detener el asco que sentia cada vez que pensaba en el burlandose de mi luego de tener sexo y mucho menos el echo de que realmente pensara que yo me habia acostado con ese tipo ese halloween. Eventualmente yo lo hice, pero mucho después de todo eso.
Puse mis manos en su pecho y lo empuje, vi su lindo rostro rojo y todo mojado por las lágrimas pero no quise demostrarle nada, así que me gire sobre mis talones y aun recuerdo cuando corrí lejos de él hasta llegar a mi casa y desmoronarme en el suelo de la cocina, pegue mis rodillas a mi pecho y llore alli, me sentia realmente miserable y totalmente destrozada. Entonces sentí rabia con Dios por darme este cuerpo y me desnude, y lo dañe hasta el punto en que el ardor era lo único que podía sentir y la sangre manchara mi piel, aun tengo las cicatrices de esas épocas repartidas por todo mi cuerpo.
Me duche luego de eso y me puse una pijama que las tapara todas, pensé que de este modo ningún hombre me volvería a desear, cuando quisieran aprovecharse de mi en mi estado más vulnerable, ellos huirían al ver las heridas, los haría verme con asco y realmente eso era lo que más deseaba en esa época, que nadie me deseara, que nadie intentara tocarme, que sintieran repugnancia al ver las cicatrices. Quería verlos vomitar cuando me vieran desnuda, esta era mi venganza.
Antes de que llegara mi familia a casa, yo ya estaba encerrada en mi habitación, con las luces apagadas y enrollada en mis mantas. Cuando ellos llegaron, pude escucharlos hablar sobre lo preocupados que estaban sobre mi falta de apetito y que siempre estuviera encerrada, me sentí mal por ellos pero realmente me daba asco mirar la comida, era repugnante para mi y solo me alimentaba cuando el dolor de cabeza era insoportable y no podía aguantar mas.
Todo era inútil, la comida me daba asco, el insomnio me acorralaba en las noches y cuando lograba dormir, las pesadillas eran la peor parte; estaba perdiendo el interés en todo y lo único que lograba consumir mi tiempo eran las tareas del colegio que hacía cuando los malos recuerdos invadian mi mente y las ganas de dejar de respirar eran lo único. Me habían arrebatado mis ganas de vivir, y recuperarlas ahora me era difícil.
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Updated 20 Episodes
Comments
💐🌹Dorisiña🌹💐
Jesús la depresión la está orillando a desear la muerte solo lis q hemos vivido con depresión sabemos lo difícil q es sobrellevarlo.
2022-04-03
2
Nana
pobrecita, no puedo
2021-03-07
1