—Por favor, Majestad, no envíe a mi hermano a la primera expedición, por favor, no inicie una guerra —todo mi cuerpo tiembla. Mi mente esta trabajando a toda velocidad, sé que había una solución, hay una manera, incluso si no se puede evitar la guerra, hay una manera para evitar la pérdida de la primera expedición, no puedo permitir que mi hermano muera.
—De pie, señorita Catarina —niego con la cabeza, necesito salvar a mi hermano, escucho pasos acercándose, no sé quién sea, pero tengo miedo, mi hermano puede morir, no dudo de sus habilidades, pero los métodos de ataque del país del norte son bastante devastadores. Alguien me sostiene de la barbilla, alzo mi cabeza, el Emperador me observa de cercas, veo a mi padre de reojo, quien parece querer quitar la mano del Emperador de mi rostro—. Parece desesperada, señorita Catarina —veo a Dreg que se ve molesto—. Descuide, jovencita, no es un hecho lo que haré, todavía lo estoy considerando, será mi último recurso si no encuentro otra manera —me toma de los brazos y me ayuda a levantarme, suspiro y asiento—. Pareces querer decir algo, ¿acaso tienes una idea en mente? —si no le digo a nadie se le ocurrirá, porque nadie sabe lo que pasará después, solo yo. No me importaría nada si no fuera porque mi familia esta involucrada.
—Doscientos hombres, eso es todo lo que necesita para obtener el principal centro militar del país del norte —murmuro, sé que me escucha, igual que los demás presentes. Me sorprende que me haya pedido una idea, cuando solo soy una niña ante sus ojos, pero de todos modos, crean o no en mí, si sirve de algo lo que diré, no me importará quedar como una loca.
—¿Doscientos? Ese es un número muy bajo, ¿qué harían doscientos hombres? ¿Morir sin motivo? —insiste, lo pensé muchas veces, mientras se desarrollaba la guerra pensé en una manera de haber ganado, pero no era segura porque en ese momento no sabía lo que pasaría, pero ahora estoy segura de ello.
—Majestad, la señorita Catarina solo es una niña, ¿no cree que la esta presionando sin motivo alguno? —el duque Farxa me defiende.
—He escuchado algo, sobre que la señorita Catarina es toda una genio, el plan de cosecha que se ideó hace un año, no fue planeado por ninguno de nosotros, si no por ella —mi ceño se frunce, veo a mi padre y él también esta confundido—. Esa gran mente tuya, no debería quedarse encerrada, tus ideas deberías compartirlas con el resto —ahora lo recuerdo y entiendo todo. El profesor que me enseña, es el mismo al que le da clases al príncipe heredero, lo hablamos hace un año, cuando habían problemas con la cosecha, yo le dije sobre un proceso que se inventó años después en mi otra vida. Infeliz, él le contó al Emperador—. ¿Tienes alguna idea? —asiento, a partir de ahora estará siendo observada por el Emperador, ya no hay nada que pueda hacer.
-
—Sabía que eres muy inteligente, pero ¿por qué no me lo dijiste antes? Esa estrategia de ataque... —mi padre se interrumpe cuando llegamos a la mansión. Salgo del carruaje y espero para tomar su mano.
—No creí que mis ideas serían suficientemente buenas para compartir con el Emperador —me pego más a él, sintiéndome débil—. Papá, no dejes que el Emperador me lleve, no de nuevo —le pido con la voz rota. No quiero volver al palacio, si pudiera lo quemaría por completo, cada lugar de ese palacio solo me recuerda mi desgracia y todo lo malo que hice. Si el Emperador me observa demasiado, es irremediable que sus hijos también lo hagan. No solo el príncipe heredero, también Grover y todo aquel que quiere el poder. Lo sé bien, mi poder fue lo que desato la curiosidad de Grover hacía mí, si se enteran que ayudo al Emperador o que tengo su favor, alguien me querrá usar.
—Catarina, no dejaré que nadie te aleje de mí —me carga antes de llegar a la puerta, en cuanto entramos, Karl ya nos esta esperando, palmeo la espalda de papá para que me baje, en cuanto lo hace corro a abrazar a mi hermano. No dejaré que nadie lo lastime, no de nuevo.
-
—Señorita Catarina, ¿se encuentra bien? —parpadeo varias veces seguidas para volver a la actualidad, veo a Artie, se ve más brillante que otros días, recuerdo que ayer fue la reunión de nobles.
—Estoy bien —miento, su Majestad ya no me ha buscado, pero estoy segura de que algo debe estar planeando, maldita sea con toda la familia real—. Por cierto, ¿cómo te fue en la reunión? ¿Te divertiste? —cambio de tema, su rostro se ilumina más, mi nana que se encuentra bordando sonríe divertida, ambas me ocultan algo.
—Conocí a un caballero —sí, Artie, tienes que ser feliz—. No es nada seguro todavía, pero fue muy caballeroso, es un gran mozo y sobre todo me trató muy bien.
—¿Cómo se llama? —pregunto por cortesía, ya que me sé el nombre del futuro esposo de Artie.
—Es el Archiduque Bastiello —mis ojos se agrandan y dejo caer el cubierto que sostenía en mi mano, ya que es la hora del té, estaba saboreando una rebanada de pastel, nadie se da cuenta de mi sorpresa negativa, tal vez piensan que estoy muy impactada, porque las sirvientas presentes, mi nana y Artie se ríen entre dientes emocionadas. El archiduque, ¿él debía estar?
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Comments
Ana Yolanda Valerio Rodriguez
Cambió la pareja de Artie, eso quiere decir que tal vez en su otra vida, dejó de saber de ella porque el marido no era bueno tal vez la maltrataba o hasta la mató 😱
2024-06-12
1
Alma Delia Morales
no me digas que fue uno de los que mando matar???
2023-03-19
0
Guadalupe Mezquita
pobre chico, seguramente pensó ser concubino
2021-07-03
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