Llegamos al palacio y sostengo con fuerza la mano de papá. Caminamos por los pasillos silenciosos del palacio, hay muy pocos sirvientes deambulando. A esta hora es común, el Emperador detesta el exceso de sirvientes en su palacio, debido a un trauma, el actual Emperador, fue el décimo quinto hijo, el más sobresaliente entre sus hermanos, el primogénito no quería amenazas, así que más de una vez intentó asesinarlo, todo por medio de sus sirvientes. Desde que se volvió Emperador solo tiene un número exacto de sirvientes.
Llegamos hasta la sala del trono, nos dejan entrar de inmediato. Por un momento creí que solo seríamos el Emperador, papá y yo, pero a parte también esta Dreg, en su forma original, que aparenta un joven de veinticinco, aunque tenga más años que cualquiera en la sala, también esta el consejero del Emperador, el caballero que tiene en su poder la mitad del actual ejército, la otra mitad la tiene mi padre, los hombres presentes son los más fieles que el Imperio ha tenido en toda su historia.
El gran duque Farxa es tan leal al Emperador que tuve que matarlo, él sabía que Grover no podía ser Emperador, por eso se interpuso en mi camino y lo asesine, verlo hace que mi estómago se revuelva, le quite la vida sin dudarlo.
El consejero imperial, el gran duque Muse, también fue demasiado leal, pero no pude asesinarlo, termine matando a su hija por desobediencia y capture a su heredero, lo tenía en la palma de la mano para que ayudará desde adentro a Grover, no supe qué pasó con él luego de que Grover subió al poder, deje ir a su yerno, de eso estoy segura. Ya que el duque Muse solo tiene hijas, su heredero fue el sujeto que se iba a casar con su hija mayor, a quien asesiné.
Dreg, el mago de la torre, nunca se metió en mi camino, ninguno de los dos nos llegamos a conocer antes, a él no le interesaba quién se volvía Emperador, solo se tenía que preocupar por los fondos que no deberían dejar de llegar, no importaba quien fuera el Emperador mientras no cortara el suministro de dinero.
—Saludos a su Majestad, el Sol del Imperio De Bendelladj, soy Catarina Andersen —me inclino en una perfecta reverencia, sostengo mi falda a cada lado de mí con mis manos. Mi padre hace un ligero saludo.
—Majestad, si tenía algo de que hablar, pudo decirlo antes de que regresará a casa —se queja mi padre, me levanto y tomo la mano de papá. El Emperador ignora las palabras de mi padre, el Emperador Octavio I, sin duda uno de los mejores gobernantes, aunque un total mujeriego. Tiene una Emperatriz, cuatro Reinas y quince concubinas, y algunas mujeres no oficiales que viven en el palacio llamado Harem, solo para el Emperador. Tiene tantas mujeres como hijos. El príncipe heredero es el hijo de la Emperatriz, Grover es el hijo de la séptima concubina. El Emperador es tan bueno teniendo hijos, que embarazo a la Emperatriz, a dos Reinas y a siete concubinas al mismo tiempo. Por ello es que en la fiesta de debut varios príncipes se presentaran, entre ellos el príncipe heredero y Grover.
Por eso es que los consejeros y aristócratas están particularmente preocupados, el Emperador tiene tanto hijos que en cuanto uno suba al poder, habrá una matanza, es cierto, habían rumores en mi otra vida de que el suelo del palacio estaba tan manchado de sangre que tardaron dos días enteros en limpiar todo. Muchas princesas fueron vendidas o regaladas, todas las amantes del Emperador fueron asesinadas, incluso las que estaban embarazadas, las Reinas volvieron a sus países de origen únicamente para preservar cierta paz, la Emperatriz fue encerrada en un monasterio donde se le condenó a morir sola, luego del príncipe heredero, la Emperatriz solo había concebido hijas, todas ellas fueron vendidas a tipos desagradables. Las concubinas fueron asesinadas a excepción de la madre de Grover, quién se volvió la madre del Emperador, Grover se encargó personalmente de darle un título como Reina madre.
Todo eso lo hice yo, condene a la Emperatriz y regale a sus hijas aunque todos hayan creído que las vendí. Yo hice todo eso y ahora me asquea.
Merecía la muerte, sin duda alguna, pero no creo que mi hermano o mi padre hayan tenido que pagar por algo que hice yo. Incluso si ahora las cosas van a cambiar, sé que eso no significa que mis pecados han sido perdonados, tengo que expiar mis pecados y una de las maneras en que lo haré, será en proteger a mi familia.
—No esperaba que te fueras en cuanto termino la reunión, ni siquiera me permitiste detenerte —veo a mi padre que ahora esta observando a otro lado avergonzado. Tenía prisa por llegar a casa—. Señorita Catarina, hace tanto tiempo que no la he visto —creo que lo vi cuando era más niña, no puedo recordarlo ahora—. Mejor, saltemos los saludos y comenzaré a hablar para no hacerles perder el tiempo. Luego de pensarlo hasta el cansancio, he llegado a la conclusión de aumentar el poder militar y atacar al país del Norte —el consejero mira preocupado al Emperador, mi padre niega levemente con la cabeza, el duque Farxa suspira y Dreg sonríe levemente, ya lo veía venir. Al igual que yo, pero eso es porque yo sabía que ocurriría, ventajas de venir del pasado.
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Comments
Mariel
Que emperador tan inconsciente de que le sirve estar con el trauma de los sirvientes si el principal no lo supo ver, el de que si su padre no hubiera tenido tantos hijos no habría el por qué su hermano o hermanos quisieran matarlo, ahora si quería tantas mujeres pues no tenga tantos hijos obviamente iban hacer lo mismo que le paso a él mms p¡nch3 egoísta, o simplemente no hubiera tenido tantas mujeres váyase a un burdel o yo que se, al menos así no habría o se sabría de príncipes oficiales 😡 hasta desaparecer los el mismo habría podido, total entre ellos lo van hacer al menos así no habría guerra por el poder 😒
2022-09-07
1
Ry To VI
ventas del futuro futuro
2022-04-06
0
Viridiana Lara Lopez
No debería sentirse tan culpable... Le toca intentar hacerlo mejor
2022-02-02
1