Capítulo XX

—No digas estupideces Fani, eso es lo que me cansa de ti... Que dices cosas poco maduras para la situación.— Ximo se negaba a ver la realidad en ese momento.

— Cariño, la situación está clara... Estoy aguantando para llegar y despedirme de mis seres queridos.— Ella rozo su nariz con la ajena.— Si ahí una vida después de esta voy a esperar a que llegue tu hora para volver a vivir cada instante contigo como hasta ahora Ximo, eso no lo olvides.

Ximo negó con ligereza mientras la apartaba de el, sus ojos se cristalizaron, en ese momento se dio cuenta de que era serio.

— No digas esas cosas, tú y yo no hemos terminado de hacer cosas juntos, además estoy volviendo al bunker para estar con mi familia, te he defendido de mi superior... He perdido mi trabajo por ti.— Ella le sostuvo las mejillas para limpiarle las lágrimas, ella también estaba llorando.

— Relájate mi marmotilla sexy... Ahora podrás estar tranquilo con tu familia y no pensar que pronto morirás luchando, eso era lo que yo tanto anhelaba que pudieras ser feliz.— Beso sus labios y se pegó a el fundiéndose en un abrazo. — Conmigo o sin mí, me gustaría poder estar contigo... Pero si no se puede.

— Eres idiota Salvatore... — Ambas miradas conectaron como era de costumbre, una sonrisa de ambos los hizo darse un beso esquimal mientras se despedían.

— Al final supe tus sentimientos, tarde pero ya los conozco... Te amo Ximo y no me arrepiento de nada de lo que hemos vivido hasta ahora y aunque ya no esté seguiré amándote eso no lo olvides — Aquello se lo susurro en el oído .

— Yo también...— Fani se sorprendió al escuchar aquello, su corazón empezó a latir con rapidez por las palabras de él y se incorporo para mirar por la ventana.

Para sorpresa de ellos llegaron con la joven viva, al entrar al Búnker Fani se desplomó al ver a sus padres y a sus hermanos, sus perros la rodearon, se abrazo a Reina con fuerza.

— Mi niña preciosa, tienes que cuidar de todos en mi ausencia, mamá siempre te va amar...— La canina lloriqueaba sabiendo que a su madre humana le pasaba algo, Oso se había tumbado en sus pies, Reiner estaba debajo de las piernas de su madre que miraba a su hija y luego a su hermano.

— ¿ Porque estás aquí? ¿ Porque te despides de tus perros ?— Su hermano la abrazo evitando que se arrimara a su hija.

Fani se quitó la chaqueta y mostró la mordedura, Mery se llevó las manos al pecho y empezo a llorar, Fani se quitó el collar y se levantó con ayuda de Ximo para caminar hasta la madre de este y darle las chapas.

— Me siento bendecida de poder devolverte a tu hijo sano y salvo, de que puedas tenerlo a tu lado y de que podáis cuidaros mutuamente.— Le dio un abrazo y camino hasta su padre, la cara del hombre estaba desencajada, se esperaba tantas cosas menos saber que su hija iba a transformarse.— Ven aquí hombre... También me vas a negar mi ultimo abrazo.

El hombre negó y la sostuvo entre sus brazos con fuerza, ella intento no llorar pero era imposible, cuando la soltó abrazo a sus hermanos y se acercó a su madre.

— Alegra esa cara mamá, que me voy de vacaciones con Lobo ... Además tienes a tu no yerno aquí, ahora podéis haceros bromas juntos ...— Fani miro el techo del búnker y le tomo la mano a su madre y camino con ella hasta una de las celdas.— Aquí me voy a encerrar cuando me encuentre peor, pero hablemos de algo que nunca te he dicho.

Todos menos Ximo se quedaron detrás llorando desconsoladamente, el hermano pequeño de Fani hizo una pregunta en voz alta.

— ¿ Ahora que haré yo sin mí ángel de la guarda? Me prometiste que siempre me cuidarias — El chico adolescente estaba llorando como un niño pequeño.

Fani lloro con fuerza por la situación, odiaba las despedidas, para ella era duro este momento, iba a morir siendo un zombie.

— Mamá... Cuida del antoñete... Cuida de los perros y cuida de Ximo, me hubiera gustado pasar más tiempo en familia pero ya sabes no es posible... — La pelirroja miro al chico y tomo su mano para caminar al interior de la celda.— Si tengo que morir a manos de alguien que sea de las tuyas Ximo.

Edu cerró detrás de ellos y ella se tumbo en la cama pequeña de la celda mientras el acariciaba su cabello.

— Si todo esto fuera un sueño... ¿ Me concederias el honor de seguir a tu lado en esta vida caótica ?— La pregunta dejo confuso a Ximo.

— ¿ A qué te refieres?—

— Si yo no muriese ahora y solo fuera un sueño... Serías mi pareja para el resto de esta vida apocaliptica... Mira que eres cortito a veces — ella estiró sus brazos y le tocó los labios.

— Si, si esto solo fuera una pesadilla y me lo repitieras al despertar te diría que si.—

— Siempre llegas tarde a todo Ximo... La diversión siempre acaba antes de que tú llegues.— Ella cerró sus ojos y se apartó— Sal fuera, quiero dormir...

— Pero... Quiero quedarme contigo... —

— No quiero que veas cómo se me para el corazón, si ves te haré daño, quiero que pienses que mi corazón se fue con el tuyo, una vez ya no sea yo será fácil disparar, si te esperas puede que te mate.— Ella sabía que a esas alturas el no sería capaz.

Ximo asintio ante la petición y salió fuera.

— Cualquier cosa llamarme, necesito descansar un momento y hablar con mis padres.—

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