Las cosas definitivamente se sienten tensas, los soldados mas jovenes estaban algo asustados por el próximo conflicto y los demás estaban pendientes de lo que pasaba entre Ruby y Gerald, no entendían porque de un día para otro parecían estar tan cortantes entre ellos, especialmente la general.
—¿Cómo estás hoy princesa?
—Estoy bien, ya esta todo listo para la pelea de mañana. Me enteré que mi hermano está en el infierno, probablemente luego de la batalla de aquí me una a él.
—¿Ese tipo ya sabe esto?
—No, tampoco estoy interesada en decírselo.
—Después de todo lo que sentiste por él ¿Te vas sin más? Quizá merecen otra oportunidad de intentar... aunque me gustaría ser yo esa nueva oportunidad
—Lo que sentí fue que me miraba con amor, un amor que seguro me invente yo. Ya no importa, esto estaba destinado a nunca comenzar.
—Si ya no importa, sabes que yo si estoy dispuesto a hacer todo por ti.
—Lo tendré en cuenta —mencionó Ruby con una sonrisa tranquila, si bien Joel la intentaba seducir todo el tiempo, la hacía sentir mejor como un amigo fiel que ahí estaba, ese amigo de infancia que hacía mucho no veía
—Al menos hay un avance entre nosotros. —se encogió de hombros
Gerald veía desde lejos aquella escena suspirando algo frustrado, realmente quería estar con Ruby, pero si hasta su padre sabe de su existencia... sería peligroso. Estaba harto, toda su vida fue así, simplemente se dio el lujo de sentir por un tiempo, pero eso no debía pasar.
—¿Por qué están tan distantes su majestad?
—Sara, te equivocas
—Mi señora no quiso decirme el motivo, pero estoy segura de que usted le hizo algo, justo en este momento, es muy desconsiderado
—¿A qué te refieres?
—Mi señora esta pasando por muchas cosas, su familia esta amenazada, su hermano esta en el infierno y se siente muy culpable, ella dejó todo para buscar salir de su jaula de oro y lo único que consigue son más dudas de las que tenía.
—¿Dudas?
—Ya no importa, simplemente ya no lastime a mi señora o no se lo perdonaré.
.
La batalla había comenzado, la emboscada parecía estar saliendo bien, humanos, magos y demonios peleaban lado a lado contra el enemigo que también estaba bastante variado de razas.
El primer enfrentamiento terminó, no hubo tantas bajas para nuestro ejército, pero sí para el enemigo, incontables vidas se perdieron. Ruby parecía danzar en el campo de batalla, peleaba por momentos con una sonrisa, parecía disfrutar arrebatarle la vida a esas "personas", Gerald no quería perderla de vista, aunque aun así prestaba atención a su pelea. La general volvió al campamento cubierta de sangre de pies a cabeza pero con una sonrisa radiante.
—Fue una muy buena pelea compañeros, sigamos así y procuremos no perder más hermanos en el campo de batalla. —Todos dieron un grito de victoria y algunos se encargaron de anotar a los caídos para informar a sus familias al regresar.
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—Fue una buena pelea gracias a ti —Gerald se acercó a Ruby cuando estaba sola luego de derse un baño, la luz de la luna iluminaba su cabello húmedo y sus ojos brillaban con intensidad, aunque en ellos se reflejaba cierta molestia
—Es mi trabajo dirigir a tus hombres. Será mejor que volvamos a descansar
—Ruby, no me hagas esto —Dijo él tomándola de la mano —realmente no me gusta que estemos así
—Tú no quieres nada conmigo y estar a tu lado solo alimentará mis falsas esperanzas.
—No es así, cuando me ignoras me vuelvo loco
—Es solo orgullo, no me confundas más Gerald, esta vez no quiero caer. —Al ver que Ruby no parecía colaborar, el emperador la atrajo hacia él inclinándose para besarla con deseo, Ruby siguió ese beso y rodeó el cuello de Gerald con sus brazos intensificando aún más todo; él la levantó un poco haciendo que rodee su cadera con sus piernas y en ese momento ella cortó el beso bajando de sus brazos.
—Lo siento Ruby...
—Cállate —interrumpió ella volviendo a unir sus labios, Gerald la empujó un poco contra un árbol y se separó de sus labios para arrodillarse frente a ella.
—¿Qué haces? —Gerald paso su mano por las piernas de Ruby para luego meter su cara bajo su vestido, esta vez la iba a complacer lo mejor que pudiera. Sin esperar nada comenzó con su trabajo, la princesa se aferró al cabello del emperador mientras hacía el intento de ahogar sus jadeos. Sin aguantar más, llegó al clímax, sus piernas se sentían débiles y temblorosas.
—¿Estás bien? —Preguntó Gerald con la voz grave y un poco agitado, estaba definitivamente muy excitado
—Si —Ella avanzó un poco y se recostó sobre el pasto haciéndole una seña a Gerald para que se acercara —Terminemos con esto —Dijo como si fuera una orden a lo que él sonrió divertido, le gustaba todo de esa mujer
Gerald se poso sobre Ruby mientras besaba su cuello, se estaba dejando llevar por completo de la lujuria del momento.
—Ruby... esto
—No te detengas, de verdad. —Ella sabía que él no quería quitarle su virginidad así, pero no le importaba nada de eso. El hombre se posicionó en su entrada y fue directo haciendo que a ella se le escape un grito de dolor, se quedó quieto unos segundos mientras la besaba y luego comenzó a moverse lentamente. —más... —reclamaba Ruby, lo que los llevó a subir la intensidad. Una vez que ambos acabaron, la princesa decidió tomar el control de todo y se subió sobre él pegando pequeños saltitos y moviéndose en círculos dejándose llevar por el momento. De todas formas nadie los iba a descubrir, ya que Gerald había puesto una barrera a su alrededor.
—¿Crees que ganaremos? —dijo ella interrumpiendo el silencio de ambos. Estaban acostados en el pasto suave mientras apreciaban las estrellas
—Claro que sí, estoy seguro ¿Tú no?
—Tienes razón, no hay motivo para creer lo contrario. Será mejor que volvamos al campamento, ya es tarde
—¿Tan pronto?
—Pareces un niño, vamos, tenemos que volver.
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