—¿Cómo puede ser posible eso? Dormí en la cama de mi jefe
—Asi que ahí estaba alteza, creí que había ido a pasear al bosque —Ruby saltó del susto y vio a Sara que entraba a cambiar las sábanas de su habitación
—Sara ¿Por qué no tocaste la puerta?
—No estaba en su habitación hace unos segundos alteza, además si toque pero usted estaba ocupada pensando en el emperador
—No estaba pensando en él —dijo ella algo avergonzada
—Como usted diga alteza.
Más tarde todos los generales que aún no estaban en las fronteras se reunieron con el emperador y repasaron por última vez lo que debían hacer, cada uno se despidió con su ejército jurando lealtad a Gerald y tomaron sus posiciones. Ruby iría al centro de los ejércitos junto al emperador y luego tiene planeado tomar el frente y hacerle honor al apellido de sus padres.
—¿Cómo se siente majestad? Espero que haya mejorado.
—Me siento mucho mejor gracias a su ayuda princesa —dijo él en un tono algo burlon, el mayordomo que estaba ahí parecía estar por desmayarse ¿Qué había pasado entre esos dos?
—No diga eso o podrían malinterpretar todo
—¿Qué cosa? ¿Qué dormiste en-?
—Shh —Ruby lo silencio de inmediato y dijo que no diga algo así nunca, lo que menos quería es que se esparciera el rumor de que estaban juntos, de esa forma nadie la tomaría en serio, solo dirían que llegó a su puesto acostándose con el emperador.
Los días pasaron dentro de todo con tranquilidad para lo que se puede esperar en una guerra, el emperador recibía informes casi todos los días de que todo marchaba bien para ellos y todos estaban saliendo victoriosos desde sus frentes.
—Su majestad, lamento interrumpir, pero es importante —Un mensajero llegó agitado sin presentarse e interrumpió la charla de Gerald con Ruby, ya que ella decía que era muy extraño la cantidad de bajas que se informaban, algo no estaba bien en esos informes, la estrategia, los muertos, la forma de victoria.
—Habla —sentenció el emperador serio
—Lo han estado engañando su majestad, no estamos ganando, nuestros soldados están prisioneros de los enemigos.
—¿Cómo es eso posible? Llevábamos la delantera.
—Eso es cierto, pero hace dos días todo se arruinó, entró una mujer al campamento y todos se volvieron locos, algunos se mataron entre ellos y otros juraron lealtad a los enemigos, pero no parecían ellos mismos.
—Demonio de hipnosis, creí que no se metían con humanos —dijo Ruby en voz baja.
—Está bien, puedes irte —El hombre asintió pero de pronto Gritó de dolor agarrándose la cabeza y rápidamente quizo atacar a Gerald, pero Ruby se puso en medio y lo decapitó de una sola vez.
—Eso estuvo cerca, tienes que estar más atento
—Gracias
—Es mi trabajo.
—Sobre el demonio.
—Ah si, eso, mis padres me hablaron sobre los demonios de hipnosis, pero dijeron que no se metían con humanos porque los consideraban demasiado inútiles e indignos de su poder, como ratas.
—Ya veo ¿Por qué se aliarian con los enemigos?
—No lo sé, pero no es una buena señal, parece que subestime a los enemigos... Déjame ir a investigar, la hipnosis de los demonios no funciona conmigo.
—Primero debemos corroborar que lo que nos dijo ese hombre sea verdad, quizá es una trampa.
—Por eso mismo, traeré la información, no estamos tan lejos del campamento que nos dijo, son solo 2 horas de viaje.
—No, no voy a arriesgarte, te necesito aquí
—Soy una de tus generales, mi trabajo es arriesgarme, estamos en guerra
—Pero no es necesario
—Como digas, me voy ahora, luego me dices tu decisión.
Gerald se quedó en su tienda pensando en cómo podrían darse cuenta si los engañaron o no, las cartas que le enviaban tenían el sello de los generales, pero si fueron hipnotizados eso no les aseguraba nada. Estas semanas que estuvo con Ruby a su lado se acercaron bastante, podría decirse que se hicieron amigos y no quiere enviarla al peligro, pero sus hombres no son resistentes a la hipnosis y él no puede darse el lujo de irse a investigar cuando tiene que controlar los 5 ejércitos. Por otro lado, Ruby preparó su caballo y ordenó a los soldados que no le dijeran al emperador que se fue por el momento, además de enviar una carta a su madre para que le enviara 30 soldados con habilidades magicas de los que tenía Ruby a cargo, así todo sería más fácil para Gerald.
—¿Dónde está la general? —El soldado frente a él parecía inquieto e intentó cambiar de tema, su lealtad no permitía mentirle a su jefe —¿Dónde está Ruby?
—Ella se fue, dijo que iría a investigar por su cuenta —El soldado suspiró, la general se iba a enojar cuando regresara.
—Debí imaginarlo ¿Por qué nadie la detuvo? Puede haber todo un ejército enemigo esperando —El emperador se mostraba molesto, pero en realidad estaba muy preocupado por Ruby y lo que más le molestaba es que no podía hacer nada.
—Walter, vuelvo en unas horas —Gerald alistó su caballo y avisó a uno de los soldados más importantes que volvería —Ordena a los magos que pongan una barrera alrededor del campamento
—¿A donde va majestad? No puede dejar el campamento en este momento, con lo que acaba de pasar...
—Volveré pronto, haz lo que te Ordené —El soldado estaba molesto, juró lealtad al emperador y daría su vida una y mil veces por él, pero esa mujer lo estaba haciendo arriesgarse así, no era más que un estorbo para su majestad, ella lo distraía.
Por otro lado, Ruby había llegado al campamento que había sido atacado, había sangre por todas partes, comenzó a caminar recorriendo todo el lugar y pudo escuchar gente dentro de una de las tiendas del lugar por lo que sacó su espada y fue a investigar, en cuanto entró a esa carpa vio a muchos de los soldados de Gerald tirados en el piso, acumulados como objetos, respiraban pero se veían como muertos, sin expresión y con ojos oscuros.
—¿Qué sucedió con ustedes? —Los ojos vacíos de aquellos hombres se enfocaron en esa luz que veían en Ruby, pero seguían como inmersos en la oscuridad, confundidos y asustados internamente, ellos no tenían control de sus propios cuerpos y no podían rogar por ayuda, solo mirar a aquella mujer que se presentó ante ellos como una luz de esperanza.
—...
—Bien, no se preocupen, los ayudaré. —Ruby cerró los ojos y una luz cubrió a todos esos hombres que se sintieron aliviados, tanto así que se quedaron dormidos. Ruby sonrió y salió de la tienda, pero en ese instante la atacaron
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Comments
Liliana García
Noooo que no le pase nada!!
2024-11-06
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