El llamado del emperador jamás llegó, parecía ignorarla completamente, Ruby intentó contactarlo por una semana entera, pero no había caso, siempre decía que estaba ocupado o que no tenía tiempo para atenderla.
—Esto es inaceptable, no puede seguir ignorandome Sara
—Quizá de verdad esta ocupado mi señora, no se altere.
—¿Qué no me altere? Es obvio que esta ignorandome apropósito. —La princesa estaba enojada, al menos podía hacerse un tiempo de 5 minutos para verle el rostro y conocerla, pero no, el idiota simplemente la evitaba. "ya veo porque le dicen salvaje, no tiene modales" pensaba Ruby enojada.
—¿Y qué pretende hacer?
—Ya veras Sara, hoy no va a poder evitarme, definitivamente me encargaré personalmente de eso y dejaré de obligar al pobre Frederic a dar la cara por mi. —Sara solo suspiró y siguió a su señora, ella era una mujer impredecible cuando algo la molestaba, quien sabe que iría a hacer para que el emperador le prestara atención y contarle sus planes.
Más tarde, por la madrugada, Ruby se cambió para estar cómoda y fue por todo el palacio de forma en cubierta hasta la habitación del emperador, donde entró por el balcón.
—Fue demasiado fácil, que poca seguridad que tiene este hombre. —dijo ella en voz baja y se acercó al emperador que estaba durmiendo cómodamente en su cama.
—¿Qué quieres? —No sabía ni en qué momento pero ahora ella estaba sobre la cama con el emperador encima y una daga en su cuello, no pudo evitar sonreír por la situación, ahora entendía la razón de que fuera fácil entrar.
—Sabes que es muy difícil encontrarte no, emperador, estuve intentando contactarte la última semana —Gerald salió de encima de ella y se tapó con una sábana, ya que él dormía completamente desnudo. Ruby había notado eso y no puede negar que ese hombre tenía muy buen cuerpo y tamaño.
—No era necesario que entres a escondidas a mi habitación, dime princesa ¿Qué quieres?
—Creo que fue muy necesario, ya que me ignoras desde que llegué a este lugar, lo que quiero es algo bastante simple que te beneficiará más a ti que a mi.
—No estoy interesado en casarme —¿Qué? pensó Ruby
—JAJAJA —Ruby rió en voz alta ante esa respuesta, quizá por eso la estaba ignorando. —No busco casarme contigo, no eres mi tipo majestad ¿Por eso me ignorabas?
—Te ignoraba porque no quiero estar cerca de una princesa caprichosa —Eso había herido un poco el orgullo de Ruby, quien cambió ese semblante divertido y relajado por uno serio, era una energía digna de una emperatriz, pero eso a aquel hombre no le importaba, solo era una princesa caprichosa para sus ojos.
—Quiero participar en la guerra que se aproxima a tu imperio. —ahora Gerald rió un poco ante su petición.
—¿Por qué te dejaría participar? No voy a permitir que una princesa mimada distraiga a mis soldados.
—¿Así me ves? Te aseguro que ninguno de tus guardias puede estar en mi contra.
—Oh, ahora usas tu posición para amenazar, típico de alguien como tú.
—¿Alguien como yo? Creí que decían que el emperador de Wern era inteligente, pero veo que solo eres un idiota engreído. —Antes de que el emperador pueda decir algo ella salió al balcón y se volteó a verlo. —Voy a demostrar que te equivocas conmigo. —Y sin más se tiró desde ese balcón, Gerald se acercó a ver porque estaba bastante alto, pero ya no había nada que ver, la princesa había desaparecido.
—Qué mujer extraña —dijo él antes de volver a acostarse, solo esperaba que esa mujer esté viva después de esa caída o sería un gran problema para él.
Al otro día, Frederic le avisó a Ruby que el emperador iba a estar todo el día con los soldados entrenando y hablando con ellos y que era su oportunidad para hablar con él y presentarse.
—Gracias Frederic, aunque ya nos conocimos ayer —el mayordomo quedó un poco confundido, no recordaba que ellos se hubieran visto ya.
—Oh, ya veo, quizá no es necesario que vaya hoy.
—Claro que es muy necesario, hoy mismo haré que ese idiota engreído se trague sus palabras. —dijo ella decidida y Frederic suspiró, en esos días que conoció a la princesa pudo darse cuenta que no es para nada como otras mujeres de su edad y menos como otras princesas.
Con gran emoción Ruby fue hasta donde estaba el emperador y todos los soldados la miraron con asombro, era una mujer tan hermosa como un ángel caído del cielo, al ver a sus soldados así, Gerald volteó y la vio fastidiado.
—Majestad, vine a acompañarlo el día de hoy en el entrenamiento —Dijo Ruby mientras todos estaban en silencio.
—No necesitamos su compañía princesa, estamos bien así.
—Sin embargo yo no estoy bien solo viéndolos entrenar y no hacer nada productivo, por eso vine a entrenar con ustedes
—¿Una princesa entrenando con nosotros? —Preguntó uno de ellos con curiosidad, esa mujer no parecía saber pelear.
—No moleste princesa, vuelva al palacio —Ignorando al emperador Ruby se acercó hasta los soldados y tomó una de sus espadas para luego decir con una sonrisa.
—Vamos ¿Quién es el primero? —El emperador la miró con molestia, pero al menos sabía como posicionarse con la espada. Ruby pasó su dedo por todo el filo de la espada causando que su sangre la ensuciara y volvió a sonreír
—Tú ganas, que alguno de ustedes la ayude a entrenar —ordenó él, un joven se acercó hasta Ruby y dio el primer golpe, ella lo esquivó con facilidad y en cuestión de segundos raspó su cuello ocasionando que un hilo rojo de sangre quedara grabado en su piel.
—¿Acabas de casi matar a uno de mis hombres?
—Tranquilo, la sangre no es de tu soldado. —El soldado pasó la mano por su cuello y era verdad, no era su sangre, era la que Ruby había puesto en la espada, parecía que esa mujer tenía un control perfecto de la espada a pesar de ser la primera vez que usaba esa.
—¿Cómo? —se preguntó el emperador mientras todos miraban embobados a aquella mujer tan hábil
—Te lo dije, soy buena en esto.
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Comments
Sisy Toledo
Jajaja jajaja jajaja....🤣🤣🤣🤣🤣🤣
2024-07-28
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