CAPÍTULO 18.
Por Paula.
Emiliano me conoce demasiado bien. Es obvio que algo me pasa, me molestó mucho verlo con esa mujer. Me dolía demasiado esta situación entre ambos. Quiero decir, fue solo una noche de sexo, pero... ¿En qué nos convierte eso? Si de algo estoy segura es de que mis sentimientos por Emiliano no han cambiado. La pregunta era, ¿qué sentía él? Me encanta la forma en la que se comporta con nuestro hijo. Sin dudas es un excelente padre.
Emprendimos el vuelo rumbo a Brasil. Solo sería una fecha y luego viajaremos a Europa. Dos o Tres países hasta el momento y finalmente, cerraremos la gira con broche de oro en casa, en Estados Unidos.
Al llegar a Río de Janeiro, nos registramos en un hotel bastante lujoso. Para mi mala suerte, debo compartir recámara con Anikka. ¿Acaso el mundo se empeña en molestarme?
Ambas llegamos a la habitación en total silencio. Dylan pasaría la noche en la recámara de su padre y su padrino, Curtís.
-¿Qué cama quieres? –preguntó Anikka.
Yo solo la observé por unos segundos, sus ojos estaban hinchados y colorados. Como si hubiese estado llorando. Finalmente respondí:
-No tengo preferencias, elige tú y yo me quedaré con la otra. –Exclame.
Ella solo asintió y se acomodó en la cama que estaba junto a la ventana del hotel. Mientras tanto, yo ingresé al baño a darme una ducha. La necesitaba. Después de aproximadamente veinte minutos salí, me puse mi pijama y me dirigí a la habitación. Vi a Anikka, se encontraba acostada, acurrucada con la frazada y sollozando. Después de pensarlo por unos minutos me acerqué a ella. Carraspee para llamar su atención.
-¿Estás…? ¿Todo está bien? – pregunté.
-Sí... –exclamó ella. –Lo siento, te dejaré dormir.
-Podemos hablar. –Dije, suspirando. –Si quieres.
-¿Y de qué hablaríamos? –preguntó ella.
-No lo sé... Por empezar, podrías contarme por qué estás así.
-¿Alguna vez te rompieron el corazón, Paula? –preguntó ella, muy afligida.
Sonreí tristemente. Había tocado una fibra sensible en mí.
-Creo que más bien fui yo quien rompió uno. –Exclame. –Y ahora estoy pagando las consecuencias.
-Y aun así, él te ama con locura. –Exclamó ella.
-¿Eso crees? – pregunté.
-Te lo aseguro. –Dijo.
-¿A ti, te rompieron el corazón? – pregunté.
Ella asintió, limpiando sus lágrimas y sentándose en la cama para quedar frente a mí.
-Logan.
-¿Logan? ¿Nuestro Logan? – pregunté.
-Así es. –Dijo ella. –Llevo tantos años enamorada de él... Y él siempre encuentra una forma de alejarse de mí. De lastimarme. Y yo sigo aquí, aguantando...
-No creo que merezca que lo quieras de esa forma. –Dije.
-Lo se. –Exclamó ella. –Pero no puedo evitarlo. Creí que estando en Argentina, tal vez podríamos finalmente arriesgarnos. Le pedí que nos viéramos, pero él no fue.
-¿Te refieres al restaurante? – pregunté. –El sí fue, es solo que llegó luego de que te fueras.
-Esa fue su excusa para todo en los últimos diez años, Pau. –Exclamó Anikka. –Siempre llega tarde, cualquier cosa que se le presente en el camino le importa más que yo.
Suspire sin saber qué decirle.
-Sabes algo, Anikka. –Exclame. –No te conozco, pero hasta hace unos minutos me caías mal porque creí que te traías algo con Emiliano.
-¿Qué? –Interrumpió. –Estás loca.
Me reí por su comentario.
-Lo se. –Dije. –Pero... Creo que tal vez, podríamos no lo se, conocernos más... ¿Qué te parece si mañana salimos a disfrutar de estas lindas playas, algún que otro cuerpo masculino latino, unas caipiriñas? No lo sé... –Dije. –Te pones un bikini de infarto y haces que Logan se arrepienta por hacerte esperar estos últimos diez años.
Ella sonrió finalmente.
-Está bien. –Dijo. –Acepto.
Esa noche dormimos sin más. Al día siguiente despertamos muy temprano, aprovechando que Emiliano estaría con el niño, desperté a mi compañera de habitación para cambiarnos e ir a desayunar para luego ir a la playa.
En menos de media hora, ambas estábamos sentadas y esperando a que nos sirvieran el desayuno en el comedor del hotel. Los chicos aún dormían, supongo que estarían demasiado agotados por el show de anoche y a eso había que sumarle el viaje. Supe que Luke, apenas llegó, puso sus manos en hielo, supongo que le había dado demasiado duro a los platillos.
Después de desayunar, ambas fuimos a la playa a pasar el día, o por lo menos gran parte de este. Lo tomaríamos como un día de chicas.
-Y bien... ¿Cómo amaneciste hoy? –le pregunté, ya que la veía un poco más relajada.
-Supongo que estoy mejor. –Dijo ella. –Decidí dejar que todo fluya. Que las cosas sigan su curso. No insistiré más con Logan, si él me quiere me buscará.
-Estoy de acuerdo. –Exclame.
-¿Qué hay de ti y Emiliano? –preguntó ella.
Suspire.
-¿La verdad? No lo sé. –Exclame. –Nuestra relación es algo difícil. Creo que... necesitaremos tiempo para sanar. No podemos hablar de un “nosotros” si aún no hemos cerrado las viejas heridas del pasado.
-Entiendo. –Exclamó Anikka. –Y en cuanto a... No se si debo preguntar. –Dijo ella como si estuviera pidiendo permiso.
-¿Acerca de qué? –Dije. –Puedes preguntar libremente, te diré si quiero responder o no.
-Alexis Ayala. –Dijo finalmente.
-Oh, sí... –Dije suspirando. –No tengo nada con él, si es eso que quieres saber. Supongo que Emiliano te ha hablado acerca de cuando éramos pequeños. Solíamos ser Emi, Alexis, Juan Cruz y yo… También estaban los chicos de la banda, ellos son los mejores amigos de Emiliano. Siempre fueron inseparables. Todo se fue a la mierda después de la supuesta muerte de Juan Cruz. Fue la razón por la que Emiliano fue preso y yo... supongo que me deje llenar la cabeza por Alexis... Claro que también estaban los chicos de la banda, ellos siempre creyeron en Emi, pero yo... no quería saber nada acerca de él. Me dolía saber que mi mejor amigo estaba muerto y que el culpable era el hombre que amaba.
-¿Alguna vez tuviste dudas? –preguntó ella.
-Siempre las tuve. –Exclame. –Pero era demasiado tonta. Me arrepiento demasiado. Pero supongo que es tarde.
-Tal vez no puedas volver en el tiempo, pero nunca es tarde para pedir perdón.
-No sabes como me sentí cuando conoció a Dylan. Yo los observaba de lejos. Él se veía tan feliz y emocionado que me sentía demasiado egoísta por haberlo alejado de él.
-Definitivamente, es un buen padre. –Dijo Anikka. –De ser otro hombre, ni siquiera lo aceptaría.
-Tienes razón. –Dije. –Quede en verme con Luz, una amiga, ¿quieres acompañarme? –pregunte.
Anikka asintió y ambas fuimos a reunirnos con ella. Una hora más tarde, las tres estábamos en un café cerca de la playa de Copacabana. Luz observó por unos segundos a Ani y luego a mí.
-Luz, te presento a Anikka, una amiga. –Exclame. –Anikka, ella es Luz.
Ambas se saludaron y luego Luz habló.
-Supongo que sabes que el tío de Emiliano está prófugo de la justicia. –Dijo, yendo directo al grano. –Desde que empecé a trabajar con Alexis, él se ha contactado con alguien, pero no revela el nombre de esa persona. Ha estado saliendo a encontrarse con personas antes de venir a Brasil. –Exclamó. –No he podido investigar más, pero estoy segura de que es el tío de Emiliano.
-¿Qué hacen aquí, en Brasil? –pregunte.
-Alexis quería venir para inspirarse, ya que está atravesando un bloqueo o lo que sea. –Dijo ella. – Y... Creo que realizaría un pequeño show privado en una fiesta de esos... jugadores de fútbol famosos... Ya sabes.
-No sé para qué me llamaste Luz, creí que querías pasar tiempo conmigo. –Exclame.
-Te llamé para advertirte. –Exclamó. –Yo debo volver con Alexis, si se entera de que me ausente para venir aquí, no me lo dejará pasar gratis.
Luz se despidió y se fue. Nos dejó a ambas muy confundidas.
-Debo preguntar... –Exclamó Anikka. –¿De dónde es tu amiga?
-Ella es de Cuba... Es una inmigrante ilegal y... trabaja con Alexis porque no tiene de otra.
Anikka me observa.
-Quiero que analices lo que acabas de decir. –Dijo ella finalmente.
La observé confundida y luego de unos segundos entendí. Dios, cómo pude estar tan ciega. Si es inmigrante ilegal, ¿cómo demonios puede entrar y salir sin problemas del país?, algo anda mal. Y creo que Luz no es una simple víctima.
-Será mejor que no confíes en ella. –Exclamó Anikka.
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