CAPITULO 17.

CAPÍTULO 17.

Por Emiliano.

Pasé la mejor noche de mi vida en mucho tiempo. Volver a sentir el cuerpo de esa mujer fue algo mágico. Me preocupaba demasiado lo que pasara luego. Pero ahora debo ser profesional. Llegué a la sala de ensayo y saludé a los chicos quienes ya estaban presentes.

-Es bueno, verte otra vez. –Exclamó Juan Cruz.

-Sí... –dije. –Me alegra que estemos todos juntos.

-Bueno... Comencemos a ensayar duro, porque hoy será un día exclusivo para los chicos. –exclamó Joe.

-Oye, Emi. –Exclamó Curtís. –Tienes una cara algo extraña... ¿No lo creen?

-Mjm... –dijo Luke. –Como si hubiese tenido sexo.

-Ya, eso no les importa.-Dije riendo. –Vamos a ensayar.

Durante todo el ensayo nos esforzamos al máximo. Estábamos seguros de que el recital de esta noche sería inolvidable. Finalmente, salimos de la sala de ensayos, entre risas y pensando a dónde iríamos a almorzar. De salida, nos topamos a Paula y a Logan que iban ingresando a la oficina.

-Chicos... ¿Acabaron los ensayos? .- pregunto Logan.

-Sí... - Exclame.- Iremos a almorzar... Nos veremos antes del show.

Los chicos y yo nos despedimos de ellos y salimos de la productora. Nos dirigimos a un restaurante para almorzar mientras nos poníamos al corriente. Juan Cruz nos habló de sus años aquí en Argentina. Solo se dedicó a trabajar e intentar pasar desapercibido. Me ponía mal pensar en que durante este tiempo él debió permanecer encerrado... Supongo que ambos estuvimos en la misma. Pero me daba satisfacción verlo sano y salvo. Esta noche, después del show, Juan iría a Brasil con nosotros y cuando la gira acabe, regresará a Estados Unidos. A casa. Estaremos todos juntos otra vez.

Mientras esperábamos el almuerzo, encendí un cigarro y me perdí en mis pensamientos por un momento. Mi vida estaba de cabeza, no sabía qué hacer... Mi tío estaba libre otra vez, mi libertad estaba nuevamente en riesgo, también estaba mi relación con Paula... ¿Qué pasará con nosotros? Mi hijo... Tantas cosas.

-Emiliano. –Dijo Curtís, tomando mi brazo.

-¿Mm? –Dije saliendo del trance.

-¿Viste las noticias? –dijo Luke señalando el televisor.

La noticia del día era sobre el viaje de la estrella del reggaetón, Alexis Ayala, apodado “The King”, a Brasil porque, aparentemente, presenta un bloqueo emocional que le impide componer nuevas canciones. Por lo tanto, decidió tomarse unas vacaciones y luego regresará al escenario con mucha más fuerza.

-Creo que el bloqueo siempre lo tuvo. –Exclame.

-Pues si... Con tanta mierda. –Dijo Joe.

-No lo sé. –dijo Luke. –Por algún motivo no me agrada en absoluto que esté en Brasil al mismo tiempo que nosotros.

-Pues... Que se joda. –Dije. –Siempre y cuando se mantenga alejado de mi hijo, no me importa lo que haga.

-Tengo el mismo presentimiento que Luke. –Exclamó Curtís.

-Miren chicos... Solo... Iremos a Brasil, cumpliremos con las fechas pactadas y luego nos iremos a Europa. Muero por conocer Europa. –Exclame.

Todos asintieron y brindamos por eso.

*****

Más tarde, en la noche, estábamos en nuestros camerinos preparándonos para el show. Me mire en el espejo y suspire. A pesar de que no era la primera vez, no podía superar los nervios previos a salir al escenario.

-Mañana aterrizaré en Brasil. –Escuche la voz de Pau, a quien vi ingresar a mi camerino. –Te hablaré para vernos. Adiós.

-Supongo que ya te enteraste. –Dije viéndola sospechosamente. ¿Qué hacía ella comunicándose con él? Porque obviamente hablaba con él.

-Sí. –Dijo suspirando. –Hablaba con Luz, ¿recuerdas? Mi antigua vecina.

-Claro... Un poco. –Dije, calmando mis celos.

-Dijo que se encuentra allí... Que quiere verme para ponerme al tanto de algunas cosas.

-¿No te parece extraño? – pregunté.

-Trabaja con Alexis. –Dijo ella. –Es quien diseña los vestuarios, comenzó hace unos pocos días.

-Qué conveniente. –Dije.

-Ella... No tenía empleo... Y es... Inmigrante... ¿Si entiendes? Creo que agarró lo primero que estuvo a su alcance. -exclame. -Además, como ya no cuida a nuestro hijo, decidió buscar algo de tiempo completo.

-Entiendo. –Exclame. –¿Y Dyl?

-Con Anikka. –Exclamó ella.

-La segunda cosa más extraña que escuche en la noche. –Dije.

-Sí... bueno... Logan me necesitaba y ella era la única persona que tenía al alcance.

-Es buena persona. –Exclame.

-Sí... Me gustaría saber en qué más es buena.

Suspire y revolee los ojos hacia atrás.

-¿Estás listo? –preguntó ella. –Venía a buscarte... Es hora de subir al escenario.

-Sí... De hecho, estaba a punto de salir.

-Bien... Buena suerte. –Dijo ella. –Estaré ahí a un costado.

Asentí y salí del camerino. A pesar de lo que había ocurrido anoche, aún no sabía como reaccionar con ella. Sabía que la amaba... Pero nuestra situación no es para nada fácil. Aunque creo que lo pensaba demasiado. De pronto me invadió una especie de pánico. Llegue a las escaleras que me llevarían hacia arriba del escenario y me gire. Suspire. Me acerque a Pau, la tome de la cintura y deposite un suave beso en sus labios. Solté sus labios y apoyé mi cabeza contra la suya.

-Lo siento. –Dije. –Sentía que si no lo hacía no podría subir. –La solté y finalmente subí al escenario. Solté un suspiro y ante la señal, finalmente salí ante el público.

-¡BUENAS NOCHES ARGENTINAAAA! –Grite. El público gritaba enloquecido.

Era increíble que tengamos tantos fans.  Comenzamos a tocar algunas clásicas, otras no tan clásicas y cuando hicimos la pausa del show, pedí un piano. Me había decidido a cantar la canción que Logan tanto insistió.  Hable con los chicos para que yo entre primero a tocar esa melodía y luego cerraremos el show con dos o tres canciones más. Ellos estuvieron de acuerdo, ya que querían saber de qué canción hablaba.  Así que, cuando me dieron la señal, subí al escenario y me ubiqué en mi lugar.

–Muy bien... –Exclame. –Esto es Love Song.

Toqué la melodía y canté la letra de aquella canción, recordando el momento en que se la dediqué a Dylan y unas lágrimas caían por mi rostro. La canción fue bien recibida por el público, quienes vitoreaban y aplaudían a medida que avanzaba la canción.

-Para mi hijo. –Dije una vez finalizada.

Los chicos ya estaban en el escenario, aplaudieron la canción y luego tocamos las últimas canciones para cerrar el show. Nos despedimos del público y regresamos a los camerinos para prepararnos. El vuelo salía en dos horas.

Iba camino al camerino cuando vi a Anikka llorando, la abracé por los hombros preguntándole qué le ocurría, pero ante su falta de respuesta, la lleve hacia mi camerino.

-Ven aquí. –Le dije, abriendo la puerta. –Siéntate. –Exclamé corriendo una silla para que se ponga cómoda.

Mientras ella tomaba asiento, yo busqué un vaso de agua y me puse en cuclillas en frente de ella. La observaba mientras bebía del vaso intentando calmarse y cuando la vi más tranquila, le hice la pregunta.

–Bien... ¿Ahora me dirás que tienes?

-¿Alguna vez te rompieron el corazón, Emiliano? –preguntó ella, con la mirada perdida. Yo suspiré, mientras analizaba la pregunta y, especialmente, la respuesta.

-Uf... –Exclame. –¿Me creerías si te dijera que en este momento sigo juntando los pedazos?

-No lo sé. –Exclamó ella. –Ustedes, los hombres son tan... No lo sé... No les importa en absoluto los sentimientos de las mujeres... Solo nos ven como pasatiempos y... objetos.

-Estás equivocada, Ani. –Dije. –¿Qué te hace pensar eso?

-¿Sabes cuánto hace que trabajo con Logan? –pregunto.

-Uf... Por lo que se... Tú y él abrieron la discográfica juntos.

-Así es... Diez años... Yo tenía dieciocho años cuando nos emprendimos en esta locura, él tenía veinte. Él era mi mejor amigo... Aunque yo estaba loca por él... Lo seguía siempre en todas sus locuras. Sé que él también me quiere, pero... No se sí de la misma manera que yo... Por alguna razón él siempre me esquiva...

Suspire... Entendía lo que Anikka decía.

-Ani... Solo para que sepas… Él fue a buscarte al restaurante.

-¿De qué hablas? –Dijo ella, sobando su nariz.

-Cuando te fuiste... Habían pasado unos diez minutos, él llegó corriendo en busca de ti.

Ella rio.

-Logan solo piensa en sí mismo. –Dijo ella. –Se que debería olvidarme de él, pero me es imposible. No si debo verlo todos los días.

-Creo que solo tienen mala suerte, ¿sí? Eso no significa que no se amen... Creo que Logan pasa demasiado tiempo en el trabajo y olvida lo que de verdad es importante... Te mereces una oportunidad, Ani... Y también Logan...

-Lo siento mucho. –Dijo ella. –Siento que tengas que estar aquí, escuchando mis lamentos en lugar de estar brindando con los demás.

-Eres mi amiga, Ani... Obviamente estaré para ti. –Dije sonriendo. La abracé fuertemente. –Confía en mí...

En el poco tiempo que conozco a Anikka, nos hicimos muy amigos. Ella es una mujer increíble. Buena y de un corazón noble que se ablanda ante cualquier injusticia de la vida. Por momentos me recuerda a “Phoebe”, un personaje de la serie “Friends”. La veo como una hermana. Tal vez la hermana que nunca tuve, ella es mayor que yo, es una mujer hermosa. Y Logan, un tonto por no valorarla.

-Gracias Emi... Es tan difícil tener amigos para mí. –Exclamó ella. –Por alguna razón las personas huyen de mí, pero tú... Tú ves lo mejor en las personas.

-No te olvides de que estás hablando con un ex convicto... –dije sonriéndole. -Para mí tampoco es fácil relacionarme con las personas, pero lo intento.

La puerta se abrió de golpe.

-Lamento interrumpir la novela. –Exclamó Pau. –Es hora de marcharnos.

-Saldré en un minuto. –Dije. Dylan estaba en los brazos de su madre y comenzó a pedir venir conmigo. Le sonreí, embobado. –Ven con papi. –exclamé, mientras él sonreía y balbuceaba.

-Yo... Los veré afuera. –Dijo Anikka. –Y... Gracias Emi... Eres un gran amigo.

-Vete tranquila. –Exclame. –Y recuerda lo que hablamos.

Ella asintió y salió de mi camerino ante la atenta mirada de Pau. Yo senté a Dyl en un sillón y comencé a juntar mis pertenencias. Una vez terminado, tome la mochila y me gire viendo a la mujer que seguía parada ahí. Suspire, frustrado.

-Suéltalo. –Dije.

-No se dé que hablas. –Exclamó ella.

-Sigues aquí y estás enojada. Eso significa que algo te molesta. Suéltalo.

Ella me observó por unos minutos y luego negó con la cabeza.

-Debemos irnos entonces. –Exclame, tomando a Dylan en brazos.

Salí por la puerta y Pau venía detrás de mí.  No es que no me importe lo que le ocurra, es solo que no le veo sentido a este, vaivén de peleas y reclamos sin sentido. La amo y ella lo sabe. ¿Me cuesta superar el pasado? Lo admito, sí, pero me comprometería a olvidar todo si ella decide estar conmigo. Mientras tanto, lo mejor es que las cosas queden así.

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