CAPITULO 6

CAPÍTULO 6.

Por Emiliano.

Al día siguiente me dirigí a un estacionamiento subterráneo para reunirme con el agente Carson. Había una camioneta estacionada allí y supe cuál era el porqué me lo había descrito en la llamada.

Me acerqué, observé que no había nadie viendo y luego, me subí al coche.

-Hola, Chis. –Dije.

-¿Cómo estás, Emiliano?

-Sobreviviendo. –Dije sonriendo.

-Y lo haces muy bien. –dijo Chris. –He escuchado tus canciones. Son muy buenas.

-Gracias. –Dije. –¿Y para qué me has citado?

-Emiliano… Es hora de que contactes a tu tío. Debemos establecer enseguida una conexión con él. Necesito saber cuándo hará su próximo movimiento. Debemos atraparlo lo antes posible.

-Entiendo. –Dije.- Pero… no sé cómo hacerlo Chris. Él no me ha contactado en mis años en la cárcel ni desde que salí.

-Bueno… Tendrás que hacerlo tú Emiliano… Recuerda que estás libre para colaborar con nosotros. Si la agencia sabe que tú no lo haces, volverás a la cárcel.

-Está bien. –Dije. –Le llamaré ahora mismo y pondré el altavoz.

Chris asintió y yo marqué su número de teléfono.

-¿Hola? –Dijo él atendiendo la llamada.

-Tío. –Dije. –Yo, salí de la cárcel y...

-Sobrino. -interrumpió. -Lo se. Pensé que no llamarías.

-Eres la única familia que tengo tío. –Dije, mire a Carson y él asentía en señal de que lo estoy haciendo bien.

-Está bien. Mandaré a que vayan por ti.

-¿Por qué no me dices donde estás y yo voy? –pregunte.

-Porque estoy escondido, idiota.- Dijo Carlos. –No puedo arriesgarme.

-Entiendo. –Dije.

-¿Dónde estás ahora?

-Vine a hacer unas vueltas para el lanzamiento del disco y... pasaré por el parque. Puedes buscarme de allí.

-Perfecto.

Colgué la llamada y observé a Carson.

-¿Y ahora qué? –pregunté.

-Iras a ese encuentro. Te pondré algo. –Dijo Carson. –Es un parche, imperceptible, transparente. Puedes usarla en cualquier parte del cuerpo. Es un simple rastreador con micrófono. Con ello escucharemos todo lo que hablen y también conoceremos la ubicación del lugar, es probable que cubran tu rostro en el camino. ¿Está bien?

-Genial. –Dije. Tome el parche y me lo coloque en el hombro, ahí no podrían detectarlo.

-Luego de tu reunión... Nos pondremos en contacto, ¿vale? –Dijo. –Debes saber que tu celular está pinchado.

-¿Ah sí?

-Es por tu seguridad.

-Bien. –Asentí. –Hablaremos luego.

Salí de aquel punto y fui al parque donde se supone, me pasarían a buscar los perros falderos de mi tío. Hace unos años era más fácil, pues a pesar de ser un gran delincuente, aún no era buscado por la policía, por lo que podía verle cuando quisiera. Aunque la verdad yo nunca quise. Ahora, probablemente se está cuidando demasiado de ser atrapado.

Estuve sentado en el banco de aquel parque por algunos minutos, hasta que de repente aparco una camioneta, de ella se bajaron dos tipos y me pusieron una bolsa en la cabeza, Me subieron a ella y me dijeron que me calme, que me llevarían con mi tío.

La camioneta condujo por alrededor de veinte minutos. No sabía si era por despistar o si realmente el trayecto era ese. Al fin llegamos y me quitaron la bolsa de la cabeza.

-Aquí estamos muñeco. –Dijo uno de los hombres.

Mire atento al paisaje. Obviamente, estábamos en una estancia. Había caballos, animales, unos viñedos, increíble vista verdaderamente. Deje que los hombres tomen la delantera y yo fui por atrás. Aproveche para tomar mi celular y ponerlo para grabar. Quería asegurarme de tener algo para defenderme en caso de que algo salga mal.

-Sobrino. –Exclamó Carlos al verme llegar.

-Hola tío. –Dije.

-¿Querías verme? –Dijo él.

-No me has visitado en mi paso por la cárcel. Creí que debía tomar la iniciativa.

-Claro que no te visite. –Dijo. –¿Eres idiota? La policía me está buscando.

-Tienes razón. –Dije suspirando. –Tío... ¿Qué pasó la noche en que fui preso?

-Nada... Lo que tú sabes y ya. –Dijo él, bebiendo de su vaso de whisky. -Por suerte yo logré safarme de eso. Lo que hiciste bien fue ocultar el cuerpo de Juan Cruz Meza. No se que has hecho con él.

-Nada. –Dije, nervioso. –Lo dejé ahí.

-Pues... Lo habrá llevado la policía porque cuando fui... no había nada. –Dijo Carlos sospechando.

-No lo sé tío. –Dije suspirando.

-Me he enterado de que ya eres padre. –Dijo él.

-Sí... Sí... Lo soy. –Dije sonriendo al recordar a Dylan, aunque me preocupo de que mi tío lo sepa. –¿Cómo lo sabes?

-Ah... Las noticias vuelan. –Dijo Carlos.

-Entiendo... De todas formas... Su madre y yo no estamos juntos. –Dije. –Solo de vez en cuando puedo verlo.

-Eso se puede solucionar. –Dijo Carlos. –Puedo deshacerme de esa niña cuando lo desees y tú tendrías la custodia del niño.

-Claro que no. –Dije. –Quiero dejar las cosas como están. Además, tengo una carrera. No tengo tiempo para estar con él.

-Muy bien. –Dijo Carlos. –Pronto comenzaré a exportar el producto a Europa. Espero que para ese entonces seas millonario y me ayudes a lavar el dinero.

-¿Estás loco? –dije... -Me meterás en una bronca. Acabo de salir de prisión.

-Pues te aguantas. –Dijo él. –Y ahora vete... Te contactaré cuando todo esté listo.

Seguido de eso, nuevamente sus matones me pusieron una bolsa en la cabeza y me llevaron hacia la camioneta para regresar a aquella plaza. Me bajaron rápidamente y de la misma forma se marcharon.

Cuando me aseguré de que no había nadie más y llamé a Chris.

-¿Lo has oído? -Dije, al oír que atendió.

-Todo. –dijo Chris.

-¿Qué sigue ahora Chis? –pregunte.

-Enfócate en tu carrera. –Dijo él. –Montaré un operativo para investigar el lugar donde se ubica Carlos. Estaré en contacto contigo.

Después de eso, me quedé un rato vagando por el parque. Estaba pensando en mi vida. En Juan Cruz. ¿Qué estará haciendo ahora? Me gustaría hablar con él. Saber qué ha hecho durante estos años. ¿Acaso consiguió pareja? ¿Tendrá hijos? Recordé mi paso por prisión y que, al salir, me encontré con la noticia de que tengo un bebe precioso. Al que amo... Es imposible no hacerlo.

Fijo mi vista en los juegos del parque y efectivamente lo veo, está sentado en el parque con un carro de juguete, el cual hace andar de atrás hacia adelante. Cuando levanto la vista, fijó sus hermosos ojos en mí y comenzó a reír. Se puso de pie y corrió torpemente hacia mí. Me agaché para quedar a su altura. Él vino hacia mí y saltó a mis brazos. Lo llené de besos.

-Mi amor. –Exclame. –Te extrañé tanto hermoso.

Dylan solo reía y balbuceaba “papa”.

-Si cariño. –Dije. –Papá está aquí.

Dylan se sentó en el césped y me enseñó su carro. Jugamos unos minutos hasta que sentí una presencia frente a nosotros que me obligó a levantar la vista.

-Pau. –Dije viéndola.

-Emiliano. –Dijo ella. –Vine por el niño. Lo descuidé unos minutos y...

-Lo siento. Es que me vio y vino corriendo. –Dije. –Él y yo nos hemos visto a veces... por Curtís. –Exclame, justificando.

-Lo se. –Dijo Paula. –Estoy al tanto... Me alegra que hayas estado. Por lo contrario, hubiese podido escaparse a la calle.

-Me gusta estar con él. –Dije. –Él me da fuerzas. -Suspire.

-Lo sé. –Dijo ella.

-Pau... Yo...

-No digas nada. –Dijo ella. –Es mejor así. ¿Entiendes, verdad?

Asentí.

-Quiero que me permitas seguir viéndolo, Paula.

-Claro que sí. Curtís, él…

-No... Sin Curtís... Es mi hijo también. –Exclame. –No necesito una niñera.

-Es que tú...

-Estuve en la cárcel. –Dije. –¿Es por eso verdad?

-Asesinaste a una persona, Emiliano. –Dijo ella y eso me rompió el corazón.

-Tú no sabes una mierda lo que pasó. –Dije. –No tienes idea... Pero cuando todo se sepa te arrepentirás por juzgarme de esa forma. -Bese a Dylan y me di la vuelta. Estaba enojado y no quería que mi hijo me viera así.

-Emiliano, espera... –Dijo ella. –Explícame... Juro que he estado esperando una explicación todo este tiempo... Pero... Si no lo haces, no me queda de otra que creer la versión de la ley.

-¿La versión de la ley? Estoy libre por falta de pruebas. –Exclame. –Esa es la versión de la ley.

Ella se quedó en silencio.

-Te diré algo Paula... Estaré siempre para mi hijo. Te ayudaré con los gastos, lo que necesites, además, en cuanto cobre mi primer sueldo en la disquera, te haré una transferencia por el dinero que no pude darte estos últimos dos años. Y también necesito verlo. Piénsalo…

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play