CAPÍTULO 13.

CAPÍTULO 13.

Por Paula.

La nueva canción de Rush era realmente hermosa. Un torbellino de emociones me invadió al notar que Emiliano me la dedicaba a mí. Lo veía tan apasionado con lo que hace, su cabello negro alborotado y mojado por el sudor, su cuerpo bien formado, su piel bronceada... Dylan era tan parecido a él. Ahora más que nunca teníamos que hablar, sacarle la verdad a la fuerza. Así que, cuando el recital terminó me encargue de unos asuntos relativos a ello, como por ejemplo controlar a las fans y dar una que otra conferencia de prensa, ya que algunos periodistas querían hablar con los productores. Logan debió irse porque tenía un asunto que atender en una de las entradas traseras, creo que había una persona que quería colarse o algo así.

Una vez finalice la entrevista, me dirigí al camerino de Emiliano. Ingresé hecha una fiera y cerré la puerta detrás de mí, no permitiría que me evada otra vez. Cuando me giré hacia él, lo vi abrazando a un hombre de su misma altura, con el cabello rojizo como si fuese fuego. Vi a Emiliano con los ojos cargados de lágrimas, eso me preocupó un poco. Sin embargo, cuando ese hombre misterioso reveló su identidad me quedé helada. El piso tembló bajo mío y la confusión era cada vez mayor. No podía creer que Juan Cruz esté vivo y que esté aquí. Pero, ¿Qué hacía abrazando a Emiliano?, se supone que él estuvo preso por asesinarlo. ¿Tal vez algo salió mal y no lo logró? Era extraño.

Fue tan emocionante verlo. Sin embargo, Juan se dio cuenta de que era momento de retirarse y dejarnos hablar a solas. Lo cual le agradecí. Mire a Emiliano, él le pidió a Juan Cruz que no se vaya. Que lo espere. Lo vi afligido, emocionado... No sabía cómo definir exactamente lo que veía en su rostro.

-¿Ahora sí me dirás la verdad? –Dije, observandolo. Emiliano tenía la mirada perdida y finalmente asintió. Se sentó en un sillón frente a mí y luego me observó.

-¿Qué quieres, saber?

-Todo Emiliano.-Dije. –¿Qué pasó hace dos años? ¿Por qué?

El suspiro.

-Ese día había estado contigo, ¿lo recuerdas? –dijo él, calmado.

-¿Cómo no hacerlo? –Dije, pensando que fue la vez que concebimos a nuestro hijo.

-Debí irme porque Juan me llamó. Estaba alterado y sabes que él es como mi hermano. Juan Cruz ha sido como un hijo para mis padres. Yo haría cualquier cosa por él.

-Conozco esa parte de la historia, Emiliano... Crecimos juntos, no lo olvides. –Dije.

-Juan Cruz estaba en pánico. –Dijo. –Él se había metido en negocios raros con mi tío. Necesitaba el dinero... Si tan solo él me lo hubiese dicho... Yo le hubiera ayudado a conseguirlo.

-¿Juan Cruz en negocios, raros? No puedo creerlo. –Dije.

-Juan Cruz realizó unas vueltas y luego quiso salirse. Por supuesto, mi tío quiso asesinarlo. Juan me pedía ayuda. Aunque no quería, debí llamar a mi tío y pedirle que desista de la idea. Carlos me dio dos opciones... Lo mataba él de manera sádica o lo mataba yo... de manera que no sufra.

-Es una locura. –Dije, preocupada.

-Juan Cruz quería que lo mate... ¿Cómo se le ocurrió pedirme esa locura? –Dijo él. –Pensé en una manera de fingir su muerte. Le di el dinero que había ahorrado para ir a Los Ángeles y le pedí que huya. Que venga a este país y que nunca se comunique conmigo. Quería que esté a salvo. Fingimos su muerte, hicimos unas fotos y se las envié a Carlos. Pero algo salió mal... Alguien le entrego las fotos a la policía y por eso me llevaron detenido... La prisión fue horrible. Pero lo que más me preocupaba, era no saber nada de Juan. Quería saber si estaba bien, como le estaba yendo aquí... Quería saber si mi sacrificio valió la pena...

-Emiliano... –Dije con lágrimas en los ojos... Sin embargo, él no me escuchó, siguió relatando su historia.

-En un principio, solo Curtís y yo lo sabíamos... Después lo supieron Luke y Joe... No sé qué hubiese hecho sin ellos... Después de dos años en prisión, un agente de la DEA se contactó conmigo... Su nombre es Chris... Me ofreció mi libertad a cambio de colaborar con la captura de mi tío... He estado trabajando de infiltrado todo este tiempo... Tengo un contrato con ellos, hace unos días conseguí mi libertad definitiva gracias a que el día que me seguiste, ayudé a capturar a mi tío...  Sin embargo, antes de subir a cantar hoy, Chris me llamó, me dijo que Carlos se escapó. Está prófugo... Eso fue lo que oíste.

-Emiliano, yo...

-No me digas que lo sientes. –Dijo él, sonriendo con tristeza.

-Me siento tan estúpida. –Dije. –Te di la espalda cuando estuviste en la cárcel, ni siquiera dejé que me lo expliques.

-Ya no tiene importancia Paula. –Dijo él.

Odiaba que me diga esas cosas, quería que me odie, que me diga todo lo que siente... Sabía que estaba conteniendo sus palabras y mi maldito teléfono no dejaba de sonar desde que terminó la entrevista... Sabía que era Alexis, por eso no quería responder.

-¿Puedes contestar el maldito teléfono? -Dijo algo exasperado por el sonido intermitente.

-Es... Alexis. –Dije.

-Responde. –Dijo, con firmeza.

Hice caso y finalmente decidí aceptar la llamada.

-¿Bueno? –Dije.

-Al fin contestas. –dijo Alexis del otro lado de la línea.

-Estaba ocupada con el trabajo. –Dije.

-Oh, puedo imaginarlo. –Dijo él.

-¿Qué quieres? –dije.

-Supe que saliste del país. –Dijo él.

-Sí... Estoy de gira con la productora para la cual trabajo.

-Mjm... Qué bueno. –Dijo él. –¿Cuándo vuelves?

-No lo sé... No es tu asunto tampoco.

-Entiendo. –Dijo... –De modo que ahora que volviste a encontrar a tu amorcito te olvidarás de todo.

-No quiero hablar de eso. –Dije. –Sin embargo, tengo una noticia que te causará mucha emoción.

Vi a Emiliano negar y pedirme por favor que no diga nada.

-¿De qué se trata? –dijo él.

-La gira es todo un éxito... Estoy feliz de trabajar de lo que me gusta.

-Podrías hacerlo en la productora para la que trabajo. –Dijo él.

Suspire.

-Debo irme. –Colgué.

Observé a Emiliano que seguía en el sillón sentado esperando a que terminara de hablar.

-¿Pasa algo?

-Alexis ni nadie, aparte de nosotros, puede saber que Juan está con vida. Mientras menos personas lo sepan, menos peligro corre su vida.

-¿Por qué? –pregunte.

-Porque es peligroso. Cuando llegue el momento, la verdad saldrá a la luz. –Dijo él. –Debemos irnos ya... Estoy cansado y... quiero ponerme al día con Juan.

-Ok, vamos. –Dije. –Estoy ansiosa porque conozca a Dylan.

Emiliano sonrió.

-También yo. –Dijo. –Entonces... ¿Me prohibirás ver a mi hijo?

-No... eso lo dije para que confieses. –Dije.

-Bien... Porque no estaba dispuesto a dejar de ver a mi hijo... Sin importar lo que tú digas. –Dijo él, guiñando un ojo. Camino hacia la puerta y antes de abrirla se giró. -Para que lo sepas, fue muy bajo de tu parte, amenazarme con eso.

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