CAPÍTULO 11.
Por Emiliano.
¿Que si quería explicarle la verdad a Paula? Moría por hacerlo... Pero cada vez que llegaba el momento, venía una nueva acusación por parte de ella. Paula no confiaba en mí. La entendía. Pero no me dejaba explicarle absolutamente nada. Y la realidad es que, en ese momento, no quería hablar con ella. Quería ver a Dyl, abrazarlo y concentrarme en la gira... Tengo algunas letras nuevas... Los chicos se las aprendieron y le pedí a Logan que me deje presentar una. Sé que no está incluida en el disco, pero creo que sería bueno a modo de adelanto de quizás, uno próximo. Como era de esperar, Logan aceptó. Como me dijo una vez, él pretendía que cumplamos con el objetivo de la gira, pero estaba abierto a nuevas ideas. Por supuesto que mi deber es consultarle, Logan tiene mucha experiencia y él puede decirnos si eso sería bueno o malo para el show.
Me acerqué a mi hijo, finalmente, estaba dormido en su cuna. Lo tomé en brazos y lo abracé con fuerzas. Era increíble como ese simple ser tan pequeño, era dueño de mi corazón, mis pensamientos y mis ganas de salir adelante. Estaba completamente enamorado de mi pequeño hijo. Con el niño en brazos, me dirigí hacia un pequeño estudio que teníamos en la casa, ahí pasaba horas y horas componiendo canciones o simplemente pasando el tiempo.
Me recosté en el sillón con Dylan en mis brazos, tomé una manta y la puse sobre nosotros. Me quedé dormido casi al instante con el niño en brazos. Me sentía en un lugar seguro y finalmente en paz.
********
Por Paula.
Emiliano estaba extraño y yo lo sabía. Se lo veía nervioso, asustado tal vez. No entendía lo que le ocurría. Como se negó a decírmelo, decidí seguirlo. De seguro eso me daría una respuesta. Baje detrás de él, espere a que avance en su coche y luego pedí un taxi. Lo seguí hasta donde había ido. Una hacienda a las afueras de la ciudad, aparentemente abandonada.
Le pagué una buena suma al taxista y le pedí que me esperara unos minutos. El hombre se quedó algo alejado para no levantar sospechas. Después de estar oculta por unos momentos, vi bajar de una camioneta a Carlos Castronovo. Había pasado tiempo desde la última vez que le vi el rostro.
Me sorprendió verle abrazar a Emiliano y a este sonriéndole como si estaría feliz de verle otra vez. Increíble. Le creí cada palabra a Emiliano acerca de su inocencia, pero ahora me demuestra lo contrario. Decidí regresar al taxi. Estaba demasiado desilusionada. De camino paré a comprar algunas cosas que necesitaba para el viaje. De regreso a casa, Emiliano había llegado y parecía estar feliz. No dude ni un minuto en reclamarle todo lo que había visto y en culparlo. Cuando los chicos supieron que se reunió con su tío, se preocuparon. Pero Emiliano, feliz, les dijo que finalmente su tío estaba en la cárcel, eso los puso felices. Al parecer ellos sabían algo que yo no. O definitivamente, era una simple estrategia para escapar del interrogatorio.
Por supuesto, el orgullo de Emiliano se negaba a darme explicaciones, se que no debí acusarlo de asesino, pero realmente no se que pensar. Él se dirigió a la habitación a buscar a Dylan, yo no quería que esté cerca de él, no después de lo que vi, al menos.
Iba a seguirlo, pero Curtís me detuvo.
-Eres muy injusta con Emiliano. –Dijo él.
-¿Yo soy injusta? –dije. –El asesino a un hombre, estuvo en la cárcel y ahora regresa y lo primero que hace es reunirse con su tío.
-Estás tan equivocada Pau. –Dijo él, acariciando mi brazo. –Solo espero que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde.
Curtís se fue a su habitación y me dejó pensando unos minutos. Borre mis pensamientos y me dirigí a mi cuarto, el cuarto de Emiliano en realidad a buscar a mi bebe que estaba durmiendo. Sin embargo, Dylan no estaba ahí. Supuse que estaba con su padre, así que decidí ir a buscarlo. Ingresé sin previo aviso al estudio donde Emiliano solía refugiarse y creo que era en donde dormía también, y lo vi ahí acostado con Dylan en brazos. Ambos dormían plácidamente. Deseaba tomar a mi bebe y regresar a mi habitación, pero, no tenía el corazón tan duro para separar a esos dos.
Me dirigí nuevamente a mi cuarto y me acosté en la cama. No pude pegar un ojo en toda la noche. Al día siguiente, todos estábamos demasiado ocupados realizando las maletas y preparando todo para la gira. Logan avisó que el avión saldría a las 2 de la mañana, así que, no había tiempo que perder...
Empaque mis cosas y las de Dylan, los chicos estaban ocupados con sus maletas y con preparar los instrumentos, ya que la banda tenía sus propios equipos. Por supuesto le dieron prioridad a los equipos, puesto que sería lo primero que cargarán en el avión.
Después de horas de preparativos ya estaba todo listo, decidimos ir a un bar con Logan para hacer una especie de brindis por nuestro éxito. Lleve a Dylan en su huevito, obviamente él viajará con nosotros. Los chicos se veían muy felices y emocionados.
Después de unas horas, era momento de ir al aeropuerto. Había que pasar por el check-in antes de abordar el avión y queríamos ir con tiempo. Nos sorprendimos cuando vimos el jet en la pista de aterrizaje, ya que estaba personalizado con el nombre de la banda. Era increíble.
-¿Qué es esto, Logan? .- preguntó Curtís.
-Quería darles una sorpresa. –Exclamó él.
-Y vaya que lo lograste. –Exclamó Joe.
-Bueno, muchachos. –Dijo Logan. –Hora de empezar la gira.
Sonreímos y después de pasar por los controles, subimos al avión. Todo era increíble. Lujoso. Tomé a Dylan y me senté cerca de los demás. Los asientos estaban enfrentados y entre medio había mesas. Logan y yo nos sentamos juntos para hablar sobre negocios, mientras que Luke y Joe jugaban ajedrez. Luke por su parte decidió dormir y a Emiliano lo vi con sus auriculares y la mirada perdida en quién sabe dónde.
El vuelo duró aproximadamente diez horas, por lo que en Argentina ya era de tarde cuando llegamos. Durante el vuelo, observé a Emiliano dormitando aproximadamente una o dos horas, el resto se despertaba con la mirada perdida y pensativa. Me preocupaba verlo así, pero no quería decirme nada. Empezaba a preocuparme. Aunque por momentos se me ocurría que su mente estaba en su tío.
Una vez alojados en el hotel, todos decidieron descansar unas horas, ya que estaban afectados un poco por el cambio horario. El hotel era hermoso. Pero no se comparaba a la habitación de Emiliano. Estaba personalizada con su toque y aunque soy consciente de que está mal, husmee sus cosas y encontré fotos. Fotos de nosotros dos y algunas de él con Dylan. Eran hermosas y me llenaban de nostalgia.
Después de descansar, todos nos reunimos en el restaurante del hotel para repasar el itinerario de la gira. Baje junto a mi hijo y Emiliano ya estaba sentado allí, los otros no habían llegado aún. Observé su rostro, estaba cansado y ojeroso. Parecía que no podía dormir.
-¿Los demás no llegan aún? – pregunté acercándome. Él levantó su mirada y la conectó con la mía, le sonrió a Dylan y luego respondió.
-Vienen detrás de ti. –Dijo. Me giré y los vi venir a todos, se acomodaron a nuestro lado y pronto llegó Logan.
-Bueno, niños. –Dijo él. –Bienvenidos a Argentina. Debemos ir a hacer un recorrido del estadio donde presentaremos el show, la gente ya se encuentra armando el escenario. Después tienen una entrevista con un medio de televisión. Y... Por supuesto, hay ensayos... Debemos probar equipos, luces, los espacios... Hay mucho que hacer. –Dijo haciendo un silencio. –¿Ya ordenaron? Muero de hambre.
-No, lo haremos ahora. –Dije.
-Estaremos bastante ocupados. –Dijo Emiliano.
-Sí... ¿No te emociona? –preguntó Logan.
-Sí... Sí... por favor, no me malinterpretes. Estoy feliz de estar aquí. –Exclamó él.
-Estás algo pensativo. –Dijo Logan. –¿Ocurre algo?
-No... Solo pensaba en un asunto.
-Tu tío, supongo.
Emiliano suspiró.
-Está detenido. –Dijo él. –Me preocupa que se escape. No conoces a ese hombre.
-Tienes que calmarte. –Dijo Logan. –Confía en la justicia.
Emiliano asintió.
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